Hace unas semanas le pedí a mi tutora que me cambiara de sitio, quería volver a mi pequeño lugar situado en el fondo de la clase, justo delante de la pared, y lo más lejos posible de la pizarra, la mesa del profesor, y todo lo que ello conlleva. El año pasado ese fue mi sitio durante los 9 meses de curso, y aunque por mi alrededor circularon todo tipo de personas, al final le acabé cogiendo un cariño especial. En ese rincón fabricamos "recuerdos" que fueron para siempre; nuestro mítico corcho, las frases que ahora mismo puedo observar colgando en mi habitación,los desayunos en los recreos,las miradas de complicidad, allí nacieron algunas de las mejores amistades que conservo hoy en día, las reflexiones de filosofía sobre lo importante que es cerrar círculos para seguir sobreviviendo, y la sensación de encontrarte a gusto, de saber que te gusta lo que haces.
La verdad es que las cosas se ven mejor desde atrás, cuando eres espectador tienes el poder de juzgar todo lo que ves, de darte cuenta de los detalles más insignificantes, de analizar a los protagonistas que hablan desde la tarima, desde todos los puntos de vista, y si en algún momento te aburre la función, puedes desconectar tranquilamente, y no te preocupes, que nadie se va a enterar. Por esta razón pedí volver a mi sitio del año pasado, me aportaba calma, me sentía protegida, al principio, cuando hube transportado todas mis cosas y estaba perfectamente instalada me sentí como en casa, supongo que es la magia que tienen los lugares que se te han quedado marcados en tu vida, que una vez regresas a ellos parece que el tiempo no ha pasado, y que desde que te fuiste ellos han estado esperando que volvieras.
Pero me hicieron falta pocas horas para darme cuenta de todas las cosas que habían cambiado, las circunstancias ya no eran las mismas, no era el mismo curso, no se respiraba el mismo ambiente de aquellos días pasados, y no tenía el mismo "alrededor" de entonces. Me bastó poco tiempo para darme cuenta que mi sitio del año pasado siempre sería mi "sitio del año pasado", pero ya no podía ser "mi sitio de este año", formaba parte de un pasado que se había quedado lejos y que en su mayoría ya no pertenecía a mi vida. El lugar era el mismo pero....yo me sentía diferente.
"Supongo que en la vida ocurre igual, la mitad del tiempo nos la pasamos echando de menos todas aquellas cosas que tuvimos, y la otra mitad intentando recuperarlas; y lo que no sabemos es que a veces no sirve de nada aferrarse a sentimientos lejanos, a lugares olvidados, porque lo único que estamos haciendo es intentar volver a vivir un pasado que en su día no supimos aprovechar del todo y hoy nos sentimos verdaderamente culpables, pero no hay que sentirse culpables por estas cosas, al fin y al cabo cuando acabamos de vivir una situación, o cuando dejamos de sufrir siempre pensamos que en el fondo no fue para tanto, pero si nos pusieran una cinta donde se hubieran grabado todas las veces que lloramos, todas las veces que nos sentimos solos y nadie se acordó de nosotros, estoy segura que no diríamos esa tremenda gilipollez con la boca tan ancha, y proclamándola a los cuatro vientos; la vida se trata de ir hacia adelante, no podemos olvidar los cimientos que nos han ayudado a construir nuestro presente, pero tampoco podemos volver a encajar alguno de ellos que se quedó mal colocado, si nos pasamos el tiempo aferrándonos a lugares, a personas, o incluso a objetos del pasado, no seremos capaces de fabricarlos en el presente. Se trata de saber identificar cual es nuestro lugar, y donde debemos estar a cada momento, y si alguna vez sentimos la necesidad de tener que volver a nuestras raíces,está bien hacerlo, pero sólo de pasada, porque la vida seas quien seas tampoco te espera mucho tiempo".
Supongo que he comprendido que hay cosas que no se pueden vivir dos veces, así que a partir de ahora pienso vivir cada día como si fuera el último, eso sí, haciéndolos diferentes e irrepetibles, como "aquellos que subrayas con tacker rojo en el calendario", aquellos que se te quedan marcados y que de repente un día....te apetece volver a vivirlos.
Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado y a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad.
"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".
Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.
A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.
"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."
Hay heridas que ni el tiempo las cura.
"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"
"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".
Los héroes nunca lloran.
Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.
"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."
"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".
Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".
"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".
Familia es con quien quieras estar
jueves, 30 de diciembre de 2010
sábado, 25 de diciembre de 2010
Perdiendo puntos.
Las personas buenas también existen, lo que pasa que no hacen tanto ruido como las malas, no salen en la tele, las conoce muy poca gente, y por supuesto no se hacen de notar en ningún círculo importante, sólo en sus propias casas. A lo largo de mi vida yo he podido entrar en alguna casa de esas personas tan especiales, y la verdad es que todavía hoy, me siento muy orgullosa. Cuando estás al lado de alguien que sabes que es especial en el fondo te sientes un poco privilegiada, es como una sensación extraña y a la misma vez contradictoria, ¿Por qué yo?, ¿Por qué me ha elegido a mí?, esto quieras que no, en el fondo nos hace sentirnos también un poco más especiales, que cierto es que todos los somos, pero muchas veces para darnos cuenta nos lo tenemos que creer, aunque sea sólo un poquito, o en mi caso, que me lo hagan creer. ´
Piénsalo, cada uno somos protagonistas de nuestra propia película, la vida, pero a la misma vez somos actores secundarios de las vidas de los demás, y la verdad es que a mí no me importa en absoluto ser actriz secundaria de la vida de personas increíbles, o tremendamente especiales.
Por otro lado, el otro día escuché una frase que decía algo así como "La mayor grandeza reside en hacer GRANDES a los demás, yo siempre he querido sentirme útil, encontrar aquello que se me diera bien y tal vez en lo que pudiera destacar, pero no por ser mejor que nadie, sino en un intento de demostrarme a mí misma que también era capaz de hacer las cosas bien, por esta razón he agradecido tanto a aquellas personas que se han encargado de demostrarme que en la vida, con un poco de esfuerzo las recompensas vienen solas, aunque a veces nos cueste creerlo, estas personas son los "especiales", aquellos que a lo largo de su vida, se han dedicado a hacernos grandes a los del alrededor.
Pero el problema de todo esto,supongo que reside en "aferrarte" demasiado a la gente especial, no nos deberíamos rodear de personas más fuertes que nosotros, personas a las que obliguemos a emprender la tarea de guiarnos y aconsejarnos a cada momento, porque si un día de estos faltan, no sabremos levantar cabeza. En la sociedad en la que vivimos, pese a todo lo que digan, de que si la juventud somos muy egoístas, que si no tenemos sentimientos, creo que estamos demasiado acostumbrados a que lo malo prevalezca ante lo bueno, tal vez sea porque hace más ruido, siempre sale en la tele, nos atrae, yo creo que en el fondo necesitamos el dolor de lo malo para vivir....Y esto también tiene su lado positivo "pues sino experimentásemos lo malo nunca podríamos saber qué es lo verdaderamente bueno"; pero el caso es (que siempre me lío) que el día en que desaparece alguien a quien teníamos por invencible resulta que es como si nos estuvieran arrebatando una parte de nosotros mismos, como si todo lo que hubiésemos aprendido con el tiempo se esfumara, es el resultado de vivir para alguien, de no tener clara una simple idea: Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible.
Solamente quería añadir una cosa: Me quedo con todo lo que he aprendido en este año, porque a pesar de que los que tenían que estar han estado, las pérdidas siempre hacen mucho más ruido, por eso de que salen en la tele y nos atraen, ya sabes.
Piénsalo, cada uno somos protagonistas de nuestra propia película, la vida, pero a la misma vez somos actores secundarios de las vidas de los demás, y la verdad es que a mí no me importa en absoluto ser actriz secundaria de la vida de personas increíbles, o tremendamente especiales.
Por otro lado, el otro día escuché una frase que decía algo así como "La mayor grandeza reside en hacer GRANDES a los demás, yo siempre he querido sentirme útil, encontrar aquello que se me diera bien y tal vez en lo que pudiera destacar, pero no por ser mejor que nadie, sino en un intento de demostrarme a mí misma que también era capaz de hacer las cosas bien, por esta razón he agradecido tanto a aquellas personas que se han encargado de demostrarme que en la vida, con un poco de esfuerzo las recompensas vienen solas, aunque a veces nos cueste creerlo, estas personas son los "especiales", aquellos que a lo largo de su vida, se han dedicado a hacernos grandes a los del alrededor.
Pero el problema de todo esto,supongo que reside en "aferrarte" demasiado a la gente especial, no nos deberíamos rodear de personas más fuertes que nosotros, personas a las que obliguemos a emprender la tarea de guiarnos y aconsejarnos a cada momento, porque si un día de estos faltan, no sabremos levantar cabeza. En la sociedad en la que vivimos, pese a todo lo que digan, de que si la juventud somos muy egoístas, que si no tenemos sentimientos, creo que estamos demasiado acostumbrados a que lo malo prevalezca ante lo bueno, tal vez sea porque hace más ruido, siempre sale en la tele, nos atrae, yo creo que en el fondo necesitamos el dolor de lo malo para vivir....Y esto también tiene su lado positivo "pues sino experimentásemos lo malo nunca podríamos saber qué es lo verdaderamente bueno"; pero el caso es (que siempre me lío) que el día en que desaparece alguien a quien teníamos por invencible resulta que es como si nos estuvieran arrebatando una parte de nosotros mismos, como si todo lo que hubiésemos aprendido con el tiempo se esfumara, es el resultado de vivir para alguien, de no tener clara una simple idea: Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible.
Solamente quería añadir una cosa: Me quedo con todo lo que he aprendido en este año, porque a pesar de que los que tenían que estar han estado, las pérdidas siempre hacen mucho más ruido, por eso de que salen en la tele y nos atraen, ya sabes.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Adelante
Con el tiempo me he dado cuenta de que aquella frase que decía algo así como "Si amas algo déjalo ir, si vuelve a ti es que te pertenecía, sino es que nunca fue tuyo" es una verdad de las buenas. Por naturaleza yo siempre me he negado a aceptar los reveses que me ha ido dando la vida, como "rebelde sin causa" que soy, jamás me he conformado con un "sí" o un "no", si acaso no iba cargado de suficientes explicaciones y argumentos convincentes. He incorporado la palabra "lucha" a mi vocabulario diario, y frases sobre el alcanzar nuestras metas, el levantarse cuando te caes, o el dejarse la piel por lo que una quiere han ido plagando las paredes de mi habitación año tras año; y todavía hoy en día, me cuesta mucho aceptar las cosas sin plantearme siquiera por qué tienen que ser así, o cómo serían si fueran de otro modo. Los que me conocen saben que suelo reivindicar todo lo que no me gusta, a veces pecando de radical, otras dejándome llevar demasiado por los sentimientos. Sin embargo si hay una única cosa de la que puedo estar orgullosa de mí misma, es que jamás me he rendido a la primera de cambio. Lo he pasado francamente mal, pues si contásemos las veces que he considerado la posibilidad de ABANDONAR seguramente nos faltaría espacio, pero creo que al final siempre he sabido volver a levantarme, superar los obstáculos y salir adelante, o al menos siempre lo he intentado.
Para ser sinceros, yo nunca he creído en mí misma, mi única suerte ha sido que a lo largo del tiempo me he rodeado de personas que me han hecho creer en mí, y así poco a poco, y con bastante ayuda, he ido saltando los baches, aprendiendo a sonreír cuando tenía ganas de llorar, y sobre todo sabiendo esperar a que cicatrizaran las heridas más dolorosas. Pero a pesar de este inconformismo, rebeldía, lucha, como quieras llamarlo, ha llegado un momento en que he aprendido que "la elegancia también está en el arte de decir basta". No es que haya optado por rendirme, pero creo que a veces luchar por las causas perdidas sólo hace que te pierdas un poco más. Hay que saber cuando retirarse, y si es antes del final mejor. Las relaciones acaban y a veces la única solución posible es aceptarlo. Luchar contra lo imposible es como no luchar. Está bien echarle huevos, ponerle ganas por intentar salvar lo que para ti es importante, lo que forma parte de tu vida, pero mejor hacerlo por cosas que merezcan la pena, por gente que sepas que te van a aportar algo bueno en tu vida.
Por eso, la frase que comentaba al principio se ha convertido últimamente en uno de mis nuevos ideales, y es verdad que a veces es mejor dejar en "pause" las cosas y seguir adelante. Yo también pienso que el destino está escrito, y que si en ese libro que lleva tu nombre aparece que él o ella al final del tiempo estará a tu lado, así será. Creo que aunque a veces pensemos que somos capaces de arreglar cuantos problemas nos vengan, en el fondo hay cuestiones que se nos escapan de las manos, a las que no estamos preparados, o simplemente no sabemos afrontar, son ese tipo de cosas las que yo a partir de cierto punto decidí dejar de lado, apartarlas para intentar ser feliz, y si algún día todas esas cosas, todas esas personas que un día se fueron y yo no pude hacer nada por evitarlo, están dispuestas a volver, si algún día me llaman y me dicen que me echan de menos,conociéndome sólo sería capaz de decir: Adelante.
Para ser sinceros, yo nunca he creído en mí misma, mi única suerte ha sido que a lo largo del tiempo me he rodeado de personas que me han hecho creer en mí, y así poco a poco, y con bastante ayuda, he ido saltando los baches, aprendiendo a sonreír cuando tenía ganas de llorar, y sobre todo sabiendo esperar a que cicatrizaran las heridas más dolorosas. Pero a pesar de este inconformismo, rebeldía, lucha, como quieras llamarlo, ha llegado un momento en que he aprendido que "la elegancia también está en el arte de decir basta". No es que haya optado por rendirme, pero creo que a veces luchar por las causas perdidas sólo hace que te pierdas un poco más. Hay que saber cuando retirarse, y si es antes del final mejor. Las relaciones acaban y a veces la única solución posible es aceptarlo. Luchar contra lo imposible es como no luchar. Está bien echarle huevos, ponerle ganas por intentar salvar lo que para ti es importante, lo que forma parte de tu vida, pero mejor hacerlo por cosas que merezcan la pena, por gente que sepas que te van a aportar algo bueno en tu vida.
Por eso, la frase que comentaba al principio se ha convertido últimamente en uno de mis nuevos ideales, y es verdad que a veces es mejor dejar en "pause" las cosas y seguir adelante. Yo también pienso que el destino está escrito, y que si en ese libro que lleva tu nombre aparece que él o ella al final del tiempo estará a tu lado, así será. Creo que aunque a veces pensemos que somos capaces de arreglar cuantos problemas nos vengan, en el fondo hay cuestiones que se nos escapan de las manos, a las que no estamos preparados, o simplemente no sabemos afrontar, son ese tipo de cosas las que yo a partir de cierto punto decidí dejar de lado, apartarlas para intentar ser feliz, y si algún día todas esas cosas, todas esas personas que un día se fueron y yo no pude hacer nada por evitarlo, están dispuestas a volver, si algún día me llaman y me dicen que me echan de menos,conociéndome sólo sería capaz de decir: Adelante.
viernes, 10 de diciembre de 2010
No hay que ir mostrando lo que eres, pero tampoco deberías esconderlo.
Llevaba días que no me salían las palabras, no conseguía escribir nada claro, y mucho menos podía expresar lo que sentía mediante un par de líneas como había hecho hasta ahora; y hoy recuerdo esa frase que tanto me marcó en su día: "Después de la tormenta siempre llega la calma", me la decía Manu, y yo se la decía a él.
No creo que ya haya pasado todo lo malo, pero sí lo peor. Durante estas últimas semanas he experimentado el dolor en todo su apogeo, la tristeza, el echar de menos, y sobre todo he vivido aferrándome al pasado más cercano, me he alimentado de recuerdos que cuando hoy consiguen llegar a mi memoria me producen un mal sabor de boca, y he intentado observar por unos ojos que hoy en día ya no me aportan la seguridad de antes, pero cuando estás empeñada en no aceptar las cosas tal como vienen y como son, por muchas ganas que tengas de seguir adelante mientras no seas capaz de ABANDONAR una parte de tu pasado para dejar entrar a las nuevas del presente, no podrás seguir adelante", te lo dice una aprendiz en vivir del pasado, y fíjate que sólo tengo 17 años, ¿Te imaginas con 35?.
La verdad es que hoy no me gustaría hacer un texto cargado de pesimismo, en estos días en los que lo único que se oye son lágrimas silenciosas, caras de frustración y miradas que parecen decirte "No voy a ser capaz, no lo voy a conseguir", digo lo mismo que le he dicho a Aintzane, se puede perder una batalla, pero eso no significa que hayamos perdido la guerra. Por mi parte yo voy a seguir dejándome la piel como lo he hecho hasta ahora, pero multiplicado por 100, nunca hay que conformarse con nada, el espíritu de lucha debe ser constante en nuestras vidas, y aunque la motivación que me hubiera gustado tener al principio me ha venido justo al final, tengo que decir que me ha servido como una inyección de autoestima para demostrarme a mí misma que soy capaz de remontar el partido, empatarlo, y si nos ponemos positivos, hasta ganarlo.
A veces el que menos te lo esperas consigue cosas de las que no son capaces la gente de tu alrededor, si solemos crucificar a alguien por una palabra mal dicha en un momento determinado, también deberíamos valorar a aquel que sin darse cuenta te alegra el día con una simple sonrisa, o con una frase tonta que te recuerde que si la vida ya te va a dar hostias por sí sola, no seas imbécil y no te las des tú también. Sé que va a ser un camino duro, pero como dice la futura médico, el primer asalto ya está terminado, y además creo que ahora me siento con las fuerzas suficientes para hacer frente a todos los cristianos y messis que pretendan quitarme el balón. Se acabó el pensar que no tenemos capacidad suficiente para plantarle cara a la vida, el consolarnos a nosotros mismos con el gran sufrimiento que tenemos que soportar, y la horrible época que nos ha tocado vivir, el auto-compadecernos de la mala suerte que tenemos, porque como decía aquel genial autor "La suerte es el pretexto de los fracasados"
No creo que ya haya pasado todo lo malo, pero sí lo peor. Durante estas últimas semanas he experimentado el dolor en todo su apogeo, la tristeza, el echar de menos, y sobre todo he vivido aferrándome al pasado más cercano, me he alimentado de recuerdos que cuando hoy consiguen llegar a mi memoria me producen un mal sabor de boca, y he intentado observar por unos ojos que hoy en día ya no me aportan la seguridad de antes, pero cuando estás empeñada en no aceptar las cosas tal como vienen y como son, por muchas ganas que tengas de seguir adelante mientras no seas capaz de ABANDONAR una parte de tu pasado para dejar entrar a las nuevas del presente, no podrás seguir adelante", te lo dice una aprendiz en vivir del pasado, y fíjate que sólo tengo 17 años, ¿Te imaginas con 35?.
La verdad es que hoy no me gustaría hacer un texto cargado de pesimismo, en estos días en los que lo único que se oye son lágrimas silenciosas, caras de frustración y miradas que parecen decirte "No voy a ser capaz, no lo voy a conseguir", digo lo mismo que le he dicho a Aintzane, se puede perder una batalla, pero eso no significa que hayamos perdido la guerra. Por mi parte yo voy a seguir dejándome la piel como lo he hecho hasta ahora, pero multiplicado por 100, nunca hay que conformarse con nada, el espíritu de lucha debe ser constante en nuestras vidas, y aunque la motivación que me hubiera gustado tener al principio me ha venido justo al final, tengo que decir que me ha servido como una inyección de autoestima para demostrarme a mí misma que soy capaz de remontar el partido, empatarlo, y si nos ponemos positivos, hasta ganarlo.
A veces el que menos te lo esperas consigue cosas de las que no son capaces la gente de tu alrededor, si solemos crucificar a alguien por una palabra mal dicha en un momento determinado, también deberíamos valorar a aquel que sin darse cuenta te alegra el día con una simple sonrisa, o con una frase tonta que te recuerde que si la vida ya te va a dar hostias por sí sola, no seas imbécil y no te las des tú también. Sé que va a ser un camino duro, pero como dice la futura médico, el primer asalto ya está terminado, y además creo que ahora me siento con las fuerzas suficientes para hacer frente a todos los cristianos y messis que pretendan quitarme el balón. Se acabó el pensar que no tenemos capacidad suficiente para plantarle cara a la vida, el consolarnos a nosotros mismos con el gran sufrimiento que tenemos que soportar, y la horrible época que nos ha tocado vivir, el auto-compadecernos de la mala suerte que tenemos, porque como decía aquel genial autor "La suerte es el pretexto de los fracasados"
viernes, 3 de diciembre de 2010
De regreso a casa.
Me acuerdo que ese día lloré mucho. No lo tenía preparado pero llevaba tiempo buscándolo. Ya sabes que yo nunca he sido capaz de llorar a lágrima tendida, de llorar de esa forma que provoca hasta que te des pena a ti misma de verte de ese modo. Nunca he llorado como lo hacía la gente normal, (o al menos los que yo consideraba como normales), porque siempre he tenido otras formas mejores de hacer saber a los demás como me siento. Una mala contestación, un golpe en la mesa, y sobre todo la mirada, los que han conseguido aguantar muchos años a mi lado saben perfectamente de lo que estoy hablando, pues no hace falta ser adivino para darse cuenta de cuando algo va mal en mi vida. Pero si recuerdo que ese día lloré como nunca antes, tal vez sería por eso por lo que se me quedó marcado, y hoy casi 3 años después lo recuerdo como si fuera ayer.
La verdad es que nos podemos hacer los fuertes, aprendernos el diálogo con puntos y comas, e incluso poner cara de que tenemos la situación totalmente controlada, pero a veces algo se nos escapa, hay sentimientos en nuestro interior que nunca antes nos los habían presentado, y un día algo o alguien hacen que salgan al exterior, y no sé como te quedas, verdaderamente no sé como expresar como te quedas cuando te topas con algo que pertenece a tu persona pero que ni sabías que existía. En mi caso fue “alguien”, fue mi hermano. Cuando vi a mi hermano me derrumbé, recuerdo que llevaba varios días torturándome con la idea de que era una persona fría, de que no me estaba dando cuenta de lo que pasaba, de que era una egoísta, ¿Sino por qué no había derramado ni una lágrima ante la perdida de una vida y un montón de recuerdos que se iban sin ni siquiera despedirse de mí?. Parece que mi cuerpo estaba esperando el estímulo adecuado para reaccionar como yo esperaba, y no sé por qué lo hizo cuando oí como se abría la puerta, y comencé a darme cuenta de cómo iban a cambiar las cosas a partir de ahora. A veces no vale aferrarse a nada con el propósito de intentar alargar las situaciones para que no terminen. A veces eso es peor, y a la larga, resulta más doloroso.
No recuerdo nada más de ese día, sólo como me caían las lágrimas por el rostro y como no era capaz de articular palabra alguna, solamente podía decir “Me da pena”, ¿Qué me daba pena?, qué respuesta tan imbécil. Con todo lo que había pasado y yo diciendo que me daba pena todo lo que había sucedido. Siempre he sido un tanto rarita para qué engañarnos. Por todas las cosas que había visto en la tele, y los pocos libros que me leía por aquel entonces, yo ya comenzaba a entender que el tiempo era algo importante, lo decían mis canciones favoritas que con el paso de los años se convirtieron en emblemas de momentos relevantes. Ese día me di cuenta que el tiempo no había jugado a mi favor, que no me había dejado valorar lo que tenía, y aunque yo estaba totalmente segura que toda la culpa no era mía, en el fondo guardaba algo de remordimiento. Sí es cierto que con 14 años pocas cosas se nos pueden pedir, pero hay veces que la edad no tiene nada que ver para darse cuenta de las cosas.
Me he cansando de tener que demostrar todos los días que soy alguien diferente a lo que todos creen, que intento hacer las cosas lo mejor posible, y que no me importa fracasar, rendirme cuando sé que debo hacerlo, o simplemente callarme cuando es el momento de guardar silencio. Nunca me ha importado ayudar, sin embargo siempre he puesto más pegas a que me ayudasen, pero he intentado grabarme con fuego en la frente la palabra “humildad”, y aunque algunas veces me escuece cuando no le hago el más mínimo caso, otras veces ME PICA cuando la hago el centro de atención. Yo me entiendo, no necesito que lo haga nadie más. Hoy al menos no. Y es con estos párrafos que poco tienen en común, y de los que no se puede sacar una idea clara, sino que sólo son amotinamientos de ideas que corren por mi cabeza esperando a ser plasmadas, con lo que pongo final a una carpeta donde ya los sentimientos que afloran ahora son bastante diferentes a los del principio. Y es que en ese principio cerrábamos capítulos cada unos cuantos meses, pero ahora he decidido terminar la visita a Júpiter el 3 de Diciembre de 2010, porque es cuando creo que he dejado de sentir lo que decían textos como “100 frases de golpe”, o “Refranes que no dicen nada”. No hay mucho que comentar, tal vez esto no debería haberlo puesto aquí, pero lo necesitaba. Todos escribimos para que nos lean, y a pesar de que yo sé que poca gente me lee, al menos me queda la esperanza de que alguien se sienta identificado con estas tontas líneas.
He aprendido a escribir separando mis ideas con puntos y aparte, dicen que en 2º de Bachiller queda más limpio y más bonito, y claro, de cara a la selectividad ni te cuento. Lo que todavía llevo mal es lo de los márgenes, que me lo digan en Arte, dicen que da la impresión de sucio, agobio, y estrés. Me gustaría expresar más, pero no puedo, no me salen las palabras adecuadas, hoy ha sido un día raro, un día difícil, demasiadas cosas, pocas buenas, criticando no se llega a ninguna parte, si queremos cambiar algo debemos empezar por ponernos en el lugar del de al lado. Ya sé que debéis estar hasta los cojones de mi palabrita “empatía”, a vosotros os la digo siempre. Pero ya lo sabéis nadie tiene derecho a hacer sufrir a los demás, y hay que saber leer entre líneas.
La verdad es que nos podemos hacer los fuertes, aprendernos el diálogo con puntos y comas, e incluso poner cara de que tenemos la situación totalmente controlada, pero a veces algo se nos escapa, hay sentimientos en nuestro interior que nunca antes nos los habían presentado, y un día algo o alguien hacen que salgan al exterior, y no sé como te quedas, verdaderamente no sé como expresar como te quedas cuando te topas con algo que pertenece a tu persona pero que ni sabías que existía. En mi caso fue “alguien”, fue mi hermano. Cuando vi a mi hermano me derrumbé, recuerdo que llevaba varios días torturándome con la idea de que era una persona fría, de que no me estaba dando cuenta de lo que pasaba, de que era una egoísta, ¿Sino por qué no había derramado ni una lágrima ante la perdida de una vida y un montón de recuerdos que se iban sin ni siquiera despedirse de mí?. Parece que mi cuerpo estaba esperando el estímulo adecuado para reaccionar como yo esperaba, y no sé por qué lo hizo cuando oí como se abría la puerta, y comencé a darme cuenta de cómo iban a cambiar las cosas a partir de ahora. A veces no vale aferrarse a nada con el propósito de intentar alargar las situaciones para que no terminen. A veces eso es peor, y a la larga, resulta más doloroso.
No recuerdo nada más de ese día, sólo como me caían las lágrimas por el rostro y como no era capaz de articular palabra alguna, solamente podía decir “Me da pena”, ¿Qué me daba pena?, qué respuesta tan imbécil. Con todo lo que había pasado y yo diciendo que me daba pena todo lo que había sucedido. Siempre he sido un tanto rarita para qué engañarnos. Por todas las cosas que había visto en la tele, y los pocos libros que me leía por aquel entonces, yo ya comenzaba a entender que el tiempo era algo importante, lo decían mis canciones favoritas que con el paso de los años se convirtieron en emblemas de momentos relevantes. Ese día me di cuenta que el tiempo no había jugado a mi favor, que no me había dejado valorar lo que tenía, y aunque yo estaba totalmente segura que toda la culpa no era mía, en el fondo guardaba algo de remordimiento. Sí es cierto que con 14 años pocas cosas se nos pueden pedir, pero hay veces que la edad no tiene nada que ver para darse cuenta de las cosas.
Me he cansando de tener que demostrar todos los días que soy alguien diferente a lo que todos creen, que intento hacer las cosas lo mejor posible, y que no me importa fracasar, rendirme cuando sé que debo hacerlo, o simplemente callarme cuando es el momento de guardar silencio. Nunca me ha importado ayudar, sin embargo siempre he puesto más pegas a que me ayudasen, pero he intentado grabarme con fuego en la frente la palabra “humildad”, y aunque algunas veces me escuece cuando no le hago el más mínimo caso, otras veces ME PICA cuando la hago el centro de atención. Yo me entiendo, no necesito que lo haga nadie más. Hoy al menos no. Y es con estos párrafos que poco tienen en común, y de los que no se puede sacar una idea clara, sino que sólo son amotinamientos de ideas que corren por mi cabeza esperando a ser plasmadas, con lo que pongo final a una carpeta donde ya los sentimientos que afloran ahora son bastante diferentes a los del principio. Y es que en ese principio cerrábamos capítulos cada unos cuantos meses, pero ahora he decidido terminar la visita a Júpiter el 3 de Diciembre de 2010, porque es cuando creo que he dejado de sentir lo que decían textos como “100 frases de golpe”, o “Refranes que no dicen nada”. No hay mucho que comentar, tal vez esto no debería haberlo puesto aquí, pero lo necesitaba. Todos escribimos para que nos lean, y a pesar de que yo sé que poca gente me lee, al menos me queda la esperanza de que alguien se sienta identificado con estas tontas líneas.
He aprendido a escribir separando mis ideas con puntos y aparte, dicen que en 2º de Bachiller queda más limpio y más bonito, y claro, de cara a la selectividad ni te cuento. Lo que todavía llevo mal es lo de los márgenes, que me lo digan en Arte, dicen que da la impresión de sucio, agobio, y estrés. Me gustaría expresar más, pero no puedo, no me salen las palabras adecuadas, hoy ha sido un día raro, un día difícil, demasiadas cosas, pocas buenas, criticando no se llega a ninguna parte, si queremos cambiar algo debemos empezar por ponernos en el lugar del de al lado. Ya sé que debéis estar hasta los cojones de mi palabrita “empatía”, a vosotros os la digo siempre. Pero ya lo sabéis nadie tiene derecho a hacer sufrir a los demás, y hay que saber leer entre líneas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.
" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."
Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
Somos lo que escribimos.
Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
"El arte saca lo peor del artista"
" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."
"A different language is a different vision of life"
Se necesita toda una vida para aprender a vivir.
Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.
"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."