"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".

Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.

"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."

Hay heridas que ni el tiempo las cura.

"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"

"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".


Los héroes nunca lloran.

Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.

"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."

"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".

"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".

Familia es con quien quieras estar

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿Qué más quieres que dar vida?

Cuando me invitaron a participar en la Convivencia Vocacional no me avisaron de que llegaría a Guardamar con las manos vacías y volvería a casa con un montón de semillas preparadas para convertirse en frutos algún día. Tampoco me contaron que aprendería a encontrar a Jesús en la esperanza, en la valentía y en la entrega de aquellos que dedican su vida a hacer mejor la de los demás.
Nadie me advirtió de que a veces un fin de semana es suficiente para viajar hasta lo más profundo de mi corazón y buscar entre viejas heridas y eternas cicatrices cuáles han sido los momentos más felices de mi vida. Sin embargo, agradezco que no me dijeran nada, porque así he descubierto cuáles son las semillas que más he de cultivar para alcanzar mis sueños, dónde he de mirar para encontrar a Jesús en los momentos más difíciles, y sobre todo, me he dado cuenta de algo que ya sospechaba desde hacía tiempo: no hay nada que me aporte más vida que los Grupos de Vida Cristiana.

La verdad es que Guardamar siempre tiene algo especial que me atrapa y me hace sentir como en casa. Solo el que ha estado allí sabe que la magia que transmite ese lugar no se puede describir con palabras. Guardamar te regala momentos inolvidables sin pedirte nada a cambio, excepto que nunca olvides lo que has aprendido.
En esta ocasión fui a la convivencia asfixiada por la rutina y me voy cargada de aire fresco. Llegué con la idea de desconectar y he regresado más conectada que nunca: a mi vocación y al amor de Dios.

Ha sido muy reconfortante compartir confidencias y reflexiones con personas que aunque caminemos en direcciones distintas, todos perseguimos el mismo objetivo: crecer en la fe y dar vida a los demás, porque como bien decía esa vieja canción que no nos hemos cansado de escuchar durante este fin de semana: «¿Y qué más quieres que alumbrar? ¿Qué más quieres que dar vida?».

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Me siento sana

Ha pasado más de un mes y aunque todavía me acuerdo de ti estoy cumpliendo mi promesa a rajatabla. Me siento sana. Como si estuviese en un proceso de desintoxicación y por fin me hubiese dado cuenta de que esto es lo correcto, de que debería haberlo hecho hace mucho tiempo...
Pero no hay momento ni canción en la que tu nombre no vuele hacia mi mente, aunque creo que ahora es diferente. Ya no te echo de menos de esa forma tan feroz. Ya no te quiero de esa manera tan dolorosa. Puede que esté dejando de quererte, puede que por fin haya empezado a olvidarte...

Hoy he decidido que voy a llenar este blog con letras distintas, espontáneas, sin pararme a pensar si lo que escribo tiene coherencia o sentido, sin que nadie me diga que esa coma no va allí o que el titular es "improcedente". Es lo mínimo que le debo a este viejo blog: escribirle de vez en cuando y no abandonarlo más. 
Son días raros. Te busco en cada persona con la que me cruzo, a veces siento ganas de hablarte y de decirte que sigo aquí y que si tú quieres, solo si tú quieres, yo lo dejo todo y lo intentamos, como si no hubiese cambiado nada, como si no me hubiera marchado nunca de tu vida; pero sé que eso es imposible. Todo está cambiando, pero ni tú estás aquí para verlo ni yo quiero estar a tu lado. Es la primera vez en toda mi vida que he decidido dejar ir a alguien, nadie me lo ha pedido, nadie me lo ha aconsejado,yo lo he decidido, cuando ha sido el momento oportuno, cuando mi cabeza no podía más, cuando mi corazón estaba harto de destrozarse a sí mismo...

No son pocas las veces que miro a la cara a nuestros recuerdos y no siento lo mismo que antes. El otro día soñé contigo y cuando me desperté me dije a mí misma: "Tu memoria siempre querrá a la misma persona, por mucho que intentes cambiarlo". Casi me caigo al suelo redonda. A veces hablo de una manera que parezco un fantasma...pero tal vez esos momentos de lucidez son los más auténticos de mi vida, los más honestos; como cuando estoy entrevistando a alguien en la radio y me sabe fatal interrumpirle para preguntarle, porque me quedaría toda la vida escuchando sus historias de superación, escuchando su forma de cambiar el mundo mediante palabras, teatro, cine, deporte en equipo...Son testimonios tan honestos que en esos casos, tú te sientes como un infiltrado que sobra. Como a veces me sentía yo cuando tú me hablabas y me contabas tus cosas, esas cosas que yo pensaba que solo las compartías conmigo, porque teníamos algo diferente, porque estábamos construyendo algo eterno, porque como me dijiste una vez: "te seguiré la pista allá donde vayas" y aquel día yo me fui a dormir más contenta que una perdiz. 
Siempre ocurría lo mismo: tú me decías algo común, pero que de tus labios sonaba extraordinario. "Te voy a echar de menos", "Creo que tenemos la relación perfecta", "Eres importante para mí". Era increíble. Eran pequeños soplos de aire fresco que me mantenían viva. Con el tiempo aprendí a no necesitarlos a cada instante, a que mis días no dependiesen en exclusiva de ti, de tu humor, de tus palabras, de si querías hablar esa noche conmigo...;pero siempre fuiste lo que culminaba un día bonito, lo que transformaba lo amargo en dulce, lo único que me ha vuelto loca y por lo único que me he muerto cada vez que te miraba a los ojos.

Pero todo esto ya forma parte del pasado: ya no nos vemos, ni nos hablamos, ni nos miramos como antes. Ahora tú has escogido tu opción y has decidido luchar por ella. Yo he escogido la mía y estoy trabajando por mantenerla y hacerla mejor. Por cambiar lo que he heredado de ti y transformarlo en algo bueno: sé que no será fácil y que muchos no querrán optar por mí, pero también sé que algún día aparecerá alguien con la misma historia, con el corazón tan destrozado como el mío, y ese día, por fin, te olvidaré para siempre. Te arrojaré a la papelera del olvido con un "hasta nunca". Porque no sé si hubiese sido mejor que nunca te cruzases en mi vida. No sé si te debo algo. O si tal vez este no sea nuestro momento ni nuestra historia. Tal vez alguien decidió que no podíamos estar juntos...que no nos pertenecíamos y que debíamos aprender a estar separados.

Ojalá que algún día pueda contarte todo esto y ojalá que algún día esta intoxicación haya valido la pena. Estoy bien. Con muchas cosas, muchos proyectos, muchas personas...Ahora sí que empiezo a estar bien y ya no me siento tan sola ni escucho tanto a mis lágrimas. Lo estoy intentando, me conoces, cuando digo que voy a hacer una cosa no hay nada ni nadie que me lo impida y he decidido olvidarte para siempre. Y en ello estoy.

-¿Y cómo te sientes ahora?- dijo S

-Más tranquila, más calmada...Ahora nadie me descoloca ni me pone la vida patas arriba cada vez que aparece. Me siento sana, aunque a veces le eche de menos...

-Bueno, pero tú sabes que esto no iba a ninguna parte y que has hecho bien poniendo punto y final a una historia que os hubiese destruido a los dos.

-No quiero que pienses nada malo de él por lo que yo te cuento.

-No lo pienso, hay cosas que ya sabía desde hacía tiempo...

-Como te sorprendiste mucho cuando te lo conté la primera vez...

-No me sorprendí, es que luego lo pensé y llegué a la conclusión de que probablemente él quería ir mucho más allá...No sé lo que tú querías, pero por todo lo que cuentas, parece que él sí.

-Si es así ni ahora ni durante mucho tiempo lo sabré...

-Sigue desintoxicándote como tú dices...Quita esa droga de tu vida...Estás haciendo bien las cosas...

-Me siento sana. Me siento un poco vacía, pero me siento sana. Supongo que estoy haciendo lo correcto.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Lucharemos



Lo que no entiendo es por qué tardé tanto tiempo en sacarlo. Por qué ese maldito día en el que me di cuenta no llegó antes. Por qué no me fié de la gente de mi alrededor. Por qué le di la espalda a los que siempre me tendieron la mano. Me ha dicho S que no me torture, que esto ya forma parte del pasado y que me tengo que dedicar a pensar en el presente y a mirar hacia delante. Pero quiero contarlo, al menos necesito contar cómo fue aquel día. Por una vez, y sin que sirva de precedente, dejo a un lado la ortografía y el estilo literario, para centrarme en liberar mis sentimientos mediante unas cuantas teclas y mi olvidada Times New Roman, como hacíamos antes, como en aquellos tiempos de Bachillerato…

Terminó la reunión a eso de las 17 en punto, porque los niños tenían que irse a una reunión de voluntariado a la parroquia de San Blas y no podían llegar tarde en su primer día. S me dijo: “bueno, ahora tú y yo vamos a tomarnos un café y me cuentas” e igual que el Duke ha sido testigo de algunos de los momentos más interesantes de mi vida, La Terreta tampoco se queda atrás. Creo que nunca le había prestado verdadera atención a ese pequeño y reconfortante bar hasta el otro día. Supongo que ocurre cuando liberas tus recuerdos en ciertos lugares: los bares se convierten en confesores, sus paredes te protegen, su música se convierte en la banda sonora de tu historia, el alcohol te empuja a desahogarte…se crea un clima especial con el que tienes enfrente, en definitiva, dejamos huella en esos sitios, porque los hacemos nuestros.

La Terreta asistió sin saberlo a uno de los momentos más importantes en mis veinte años de edad. “Sorpréndeme”, dijo S. Y yo le resumí el tema en una palabra: su nombre. Me costó lo suyo arrancar, pero cuando lo hice, no había quien me parase. Y recuerdo que tenia mucho frío. Joder, qué frío hacía. Mi rebeca azul no daba para tanto y mi flequillo revoloteaba anunciado que el invierno estaba llegando a pasos agigantados.
Además, me hacía pis. Tenía un montón de ganas de ir al baño, de hecho fue lo primero que hice en cuanto regresamos. Pero no me atreví a levantarme, porque estaba demasiado ocupada en sacar todo lo que había ocultado durante tantos años.

Al principio tenía miedo de que S no reaccionara como yo esperaba, que me juzgara, que lo interpretase como una chiquillada, que pensara que yo era una loca. Pero Dios me ha enseñado que hay personas que hacen que este mundo sea mucho mejor y S es una de ellas. Bastaron frases sueltas y alguna que otra aclaración para que captase enseguida de qué iba el asunto. Yo hablé, hablé y no hice otra cosa que hablar, a veces me costaba y yo sabía que mi cara reflejaba el sufrimiento que había sentido durante todo este tiempo. Por eso me trababa un poco al explicar la situación y decía muchos tacos: cojones, coño, no me jodas, pero qué mierda. Porque yo digo muchos tacos cuando me pongo nerviosa o quiero dar énfasis a mi discurso, y sé que a S no le gustan los tacos, porque él nunca dice ninguno, pero esa tarde de viernes no me dijo nada al respecto. Me seguía con la mirada, intentando comprender, calibrando hasta qué punto era peligroso lo que le estaba contando. Y después de escucharme un rato largo sin pestañear, tomó carrerilla y disparó.

Recuerdo perfectamente todo lo que me dijo, porque me caló tanto que todavía hoy me lo repito para que no se me olvide jamás. Me habló de la manipulación, de las responsabilidades que tiene un adulto, de los juguetes rotos, de cuando te obligan a vivir una vida que no te pertenece, y sobre todo, no me hizo sentir mal ni culpable. Al fin y al cabo uno no elige en quien se fija ni de quien se enamora.

S entendía que no hubiese podido avanzar y que me sintiese rezagada con respecto a los demás. Y me propuso la solución que yo ya sabía desde hacía tiempo, pero no quería aceptar: “pon punto y final, corta por lo sano, se acabó”. Y me hizo prometer que le haría caso y que no me pasaría los días temiendo futuros encuentros con él. Me hizo prometer que no le contestaría a los mensajes y me prometió que con el tiempo él me dejaría en paz. Que se iría centrando en la opción que había escogido y que dejaría de amargarme la vida. Porque me la había amargado siempre, pero yo nunca lo quise ver. “Una relación así te hace daño”, dijo S, y yo añadí: “Es como una maldita droga”.

Salí de allí sin terminarme mi coca cola light, pero viendo la vida con otros ojos. Calmada, porque sentía que me había quitado un peso de encima al confesar mi secreto a S y tranquila, porque S me dijo que en situaciones de este tipo, lo más normal era encerrarse y tragarse toda la porquería que vas acumulando, hasta que un día te levantas y decides que ha llegado el momento de quemar esa basura y respirar aire limpio.

Dani me lo contó una vez, cuando se enamoró perdidamente de una chica que le trataba como a una mierda. “De repente, un día te levantas y te das cuenta de que la has olvidado, joder, ¡y no te lo puedes creer! El día que me di cuenta yo bailé como un niño, me sentía diferente, me sentía nuevo”. Yo no le he olvidado, pero he tomado la decisión más difícil: he decidido que no le quiero en mi vida nunca más. Y sé que será complicado, que habrá momentos de nostalgia y de rabia: nostalgia por lo que habíamos creado juntos, y sobre todo, por lo que pudimos haber sido y no fuimos; y rabia, por cómo transcurrieron los acontecimientos, por ese halo de misterio que embriagó siempre nuestra amistad, por esa falta de confianza cuando todo empeoró…¿Y el amor? Ya no hay sitio para ese amor.

Al final, cuando S se hubo terminado su café con hielo en un vaso aparte, me miró con esa mirada que no hace falta entender. Como cuando las palabras sobran. S me ha mirado así muy pocas veces, y siempre que lo ha hecho ha sido en momentos muy difíciles, cuando sabía que yo me estaba hundiendo. No sé expresar  lo que significa esa mirada para mí, pero mi corazón la entiende a la perfección cada vez que la ve. Es como un: “No te puedo dejar sola”, no, no, más bien es como un: “Dios mío, ¿de dónde te habrán sacado?, sí, sí, es como si me dijera: “Vaya líos en los que te metes, hija mía, pero ojo, yo siempre estaré ahí para resolverlos contigo” y lo hace, joder que si lo hace. Si hasta me preguntó si quería que él se metiese de por medio y me ayudaba a salir de esta sin tener que dar explicaciones ni moverme del sitio. Pero le dije que no, bastante tiene S con soportarme a mí de vez en cuando y escuchar mis comedias de jardín…

No todo lo que le dije y él me dijo se puede compartir, pero sí que puedo decir que me quedé con una frase muy clara de nuestra charla: “Lo que te haga daño, fuera”. Tan simple y a la vez tan compleja de llevar a cabo. Pero no me quedé con esa frase por su significado, sino por su interpretación, porque yo nunca lo había considerado como un mal para mí, nunca había considerado dañino a lo que he querido durante toda mi vida. Nunca, hasta que empecé a sacarlo y S y alguna que otra persona sorprendida me dijo que él era una tortura y yo demasiado joven como para tener que afrontarla sola y para siempre.

De regreso, S me estuvo dando más consejos, y me preguntó si iba coja, porque yo andaba arrastrando el pie, pero le dije que no, y siguió con su: “y eso, que no le des más vueltas, y hazme caso por favor” y su ya típico, pero que siempre ignoro: “y llámame, que estas cosas hay que hablarlas cuanto antes mejor”. Porque las cosas cuando se sacan se aclaran. Y una se libera tanto…S me dijo que volveríamos a hablar pronto, porque se tenía que ir, y yo me fui a hacer pis, porque no me aguantaba desde hacía horas, y después a hablar sobre Periodismo y la Doctrina Parot con el jefe, y me vino bien, porque me distraje y luego coincidió que pude plasmar mi promesa en el proyecto personal de vida.  Escribí textualmente: “Liberarme de mis dos cadenas”.

Ahora que ya tengo el objetivo, me faltan los medios, la evaluación y lo más importante: el cómo. De momento estoy haciendo caso a S e ignoro todo mensaje que venga del indeseable, aunque en esta vida puedes engañar a quien quieras, excepto a tu corazón. Y el mío es bastante listo. El muy cabrón hoy me ha sorprendido con alguna lagrimilla fugaz. El capullo espera cualquier situación con un mínimo de tensión para demostrarme que aún siente y que mis parches todavía no le causan efecto. Tiempo al tiempo, pequeño músculo. Aún no lo sabes, pero lo que creías que hacía tu vida mejor, solo te la estaba destrozando.


Lucharemos. 

lunes, 8 de julio de 2013

Se busca estrella para otra estrella

A veces me recuerda que su cuerpo solo es un mar de cicatrices, que se siente mutilado por dentro y que ya no tiene fuerzas para echar a correr detrás de la mujer a la que ama.
Le escucho con atención, como lo llevo haciendo desde que tenía quince años y aterrizó en mi vida con el propósito de no volver a despegar jamás de ella. 
Mientras le escucho, no puedo dar crédito a su pérdida de pasión y a su falta de valentía para volver a creer en lo maravillosa que es la vida.

Esta es la historia de una estrella rota, agujereada y descompuesta. Una estrella a la que el mundo le ha dado la espalda…una estrella que sin creer en las estrellas, me ha ayudado a ser quién soy, a recorrer los caminos más extraordinarios de mi corazón y a aprender a encontrar la belleza en el dolor y el sufrimiento de los demás.

Él fue la primera persona que confió en mí. Comenzó revisándome los relatos que tenía que entregarle a la profesora de Literatura y desde entonces, lo ha leído todo: entrevistas, reportajes, artículos de opinión, incluso aquellas letras que reflejan mi lado más tormentoso y reafirman su teoría de que “siempre se te ha dado mejor escribir que hablar”.
Él me enseñó a luchar por lo que amaba. A no rendirme. Y a nunca conformarme con algo menos que el cielo. Un día me abrió las puertas de la Literatura y jamás me ha dejado atravesarlas sola. Me ha enseñado a buscar aquellas historias que siempre están esperando a que alguien las cuente, y para qué mentir, también me ha enseñado a darme cuenta de lo que verdaderamente es el amor y ese dolor que lo acompaña como si de un hermano gemelo se tratase.

Construimos una relación basada en gestos de complicidad: miradas que hablaban por sí solas, sonrisas que guardaban sentimientos escondidos y palabras, cientos de palabras con las que él me obligaba a transformar los finales en principios y los problemas en oportunidades resueltas en forma de papel y letras maltrechas.

Han pasado cinco años y todavía recuerdo como si fuera ayer cada una de nuestras charlas, cada café compartido y cada experiencia que él me transmitía para que yo les diese forma y color, y así, poder convertirlas en algo eterno.
No he vuelto a conocer a nadie que estando tan perdido me haya ayudado a encontrarme a mí misma. Siempre dije que fue mi luz, a veces bailaba con el sol de las mañanas y otras, luchaba contra la oscuridad más tenebrosa para intentar salir a flote.  

Y ahora lo veo mutilado, abandonado y muerto por dentro…y yo solo puedo preguntarte a ti, buscadora de estrellas, ¿cómo se despierta a una estrella dormida? ¿Cómo curas un alma enferma?

Esta es la historia que hay detrás de un referente, de una estrella que me brindó su fuerza y se abandonó a la mala suerte. Y es que a mi estrella le han arrebatado sus ganas de seguir adelante. Yo estoy buscando mi futuro y él se ha anclado en el presente.

Una vez me dijo que yo era su esperanza blanca y me hizo prometer que no lo olvidaría nunca. Me habló de que siempre había tiempo para equivocarse; pero que el miedo a fracasar nunca debía impedirme volar, y sobre todo, me demostró que lo único que necesita este mundo es gente que ame lo que hace.
¿Cómo le recuerdo ahora sus palabras? ¿Cómo le enseño a tener esperanza si ha olvidado lo que significa esa palabra?


Quisiera tanto ser estrella para mi estrella…Me gustaría tanto que algunas personas fuesen  inmortales, por fuera y por dentro. Mientras trato de hacer inmortales a la gente a la que quiero, por favor, buscadora de estrellas, ¿podrías regalarle una estrella a la mía para que consiga brillar de nuevo? 

domingo, 21 de abril de 2013

Luces y sombras


El otro día discutía en una tertulia de amigos sobre una frase pronunciada por el dramaturgo inglés William Shakespeare: “Las personas estamos hechas de la misma materia que los sueños”, cuando de repente un buen amigo dijo que para él, de lo que realmente estamos hechas las personas, es de luces y sombras. “Y lo que realmente importa es que al final del camino, solo recuerdes las luces de todas las personas que han pasado por tu vida”.
Por ello, y porque he decidido centrarme en olvidar las sombras y recordar las luces de la gente que ha dejado huella en mi vida, he escogido para la realización de este trabajo un documento que me regalaron dos personas cuyas sombras, desgraciadamente, me han hecho olvidar sus brillantes luces. Unas luces que en tiempos pasados atiborraron mi vida de alegría, pasión y felicidad, pero que después me dejaron un recuerdo con sabor a decepción, engaño y abandono.
No sé si habrá sido el documento que más me ha marcado, pero cuando estuve pensando sobre cuál podía ser el libro, la fotografía o simplemente las palabras que marcaron lo más profundo de mi alma y se instalaron de forma permanente en mi agitada memoria; lo primero que vino a mi mente fue un vídeo que me regalaron mis dos mejores amigas cuando cumplí la edad de 18 años.

Desde que estudio Periodismo, tengo la suerte de manejar muchos documentos a diario (periódicos, programas de radio, entrevistas); y sin embargo ninguno de ellos logró desbancar a ese viejo vídeo, aparentemente olvidado en el antiguo cajón de la estantería más oculta de mi habitación.
Soy consciente de que jamás sabré transmitir, mediante palabras de diccionario y a lo Times New Roman, la importancia que guarda ese vídeo para mí; pero aún así, intentaré explicar por qué significó un antes y un después en mis 18 años de vida, y por qué hasta este momento no he conseguido encontrar ningún recuerdo por el que merezca la pena enfrentarse al olvido y luchar contra el egoísmo de nuestra tan caprichosa memoria.

En el vídeo aparecen todos los profesores que me dieron clase desde que tenía cinco años e ingresé en el colegio, hasta que cumplí 18 y estaba a punto de abandonar el lugar que para mí siempre había sido mi segunda casa.
Mis mejores amigas recorrieron el colegio de arriba abajo para que cada uno de mis profesores me felicitase. Lo cierto es que consiguieron recopilar 13 años de vida colegial en unos escasos 10 minutos de vídeo. Los 10 minutos más emocionantes, intensos y gratificantes de mi historia. Junto al vídeo rezaba un mensaje: “Para que nunca olvides tus orígenes”.
Cada uno de mis profesores me felicitó a su manera, reivindicando la certeza del dicho “cada maestrillo tiene su librillo”, y en cada uno de ellos vi reflejado cada uno de los miedos, dificultades, victorias, alegrías y derrotas que compartí con ellos y que me ayudaron a ser quien soy hoy día.
Ellos me educaron para la vida, me formaron para un mundo injusto y desigual, “El mundo es un montón de mierda, pero un montón de mierda al que hay que querer y por el que hay que luchar”; y sobre todo, me enseñaron todas las experiencias que les había otorgado la vida, y que plasmaron en las felicitaciones de mi vídeo de cumpleaños:
Me convencieron para que no abandonase jamás mis principios e ideales, “A veure si canvies de idees i et fas catalana com jo, Cristineta”, de ellos aprendí a no conformarme con el cielo si podía pedir las estrellas, “Y a ver si aprendes a dejar márgenes en los exámenes, que un día de estos te suspendo, aunque siempre me saques sobresaliente, Cristina”. Con ellos aprendí a distinguir lo que era importante de lo que no merece nuestra atención, “Te deseo que seas muy feliz, pero no solo hoy, sino siempre”; y otros me demostraron que algunos “siempre” sí que son para siempre, “Qué te voy a decir, hija mía, que tú no sepas ya, que siempre voy a estar contigo”.

Hace tiempo que las personas que me regalaron el vídeo y me prometieron lealtad hasta el fin de nuestras vidas, tomaron rumbos diferentes al mío. La verdad es que dejamos de encontrar sentimientos que nos acercasen y decidimos alejarnos para intentar ser felices. Durante un tiempo solo supe recrearme en sus sombras, después, eché de menos cada una de sus luces que se habían convertido en vacío y ya no brillaban como antaño.
Sin embargo, tras volver a ver el vídeo, me doy cuenta de que solo quiero llegar al final de mi vida recordando las luces de los ojos que me han enseñado a mirar de otra manera, aunque algunas veces no quisieran encontrarme entre la multitud de los sentidos. Ahora me doy cuenta de que solo deseo recordar las sonrisas de los que me han hecho reír a carcajadas, aunque a veces hayan transformado mis risas en lágrimas desbordadas.
En definitiva, espero y deseo que al final de mi vida los momentos buenos le hayan ganado la partida a los malos, porque eso significará que la mayor parte del tiempo, las luces han conseguido brillar entre las tinieblas de las sombras.
Y lo mejor de todo, es que a veces solo te das cuenta de estas cosas, cuando te mandan un trabajo voluntario para analizar cuál ha sido el documento que más te ha marcado en tu vida. Será que todas las cosas tienen un lado bueno y uno malo. Será que el mundo también está hecho de luces y sombras…

domingo, 24 de marzo de 2013

Hey...you're the piano man

Me dijeron que aprovechara muy bien mi tiempo porque un día podría acabarse. Me reí, suspiré y dije: ¡Pero si tengo 20 años! ¿Quién se muere con 20 años? Y entonces me contestó: hay muchas formas de morirse, pequeña. Conozco a tantas personas que están muertas y viven. Otras que sobreviven porque su corazón bombea sangre al resto de su cuerpo pero ellas saben que están muertas...que les han arrancado las ganas de vivir y ahora lo único que les queda es esperar la hora adecuada para marcharse de este mundo. Este mundo,a veces tan fantástico, tan maravilloso, cuando tú me miras...y otras tan enrevesado, tan complejo, tan odioso, tan sumamente horrible cuando no sé olvidar, cuando no consigo perdonar, perdonarme a mí misma, cuando me falta el aire para seguir adelante. Porque yo estaba convencida de que el aire no se me acabaría jamás y ahora me veo envidiando el aire de los demás, intentando robarles aunque sea un pequeño soplo, algo que me recuerde que esto no es el final, solo un punto y aparte.

Puntos y apartes. ¿Cuántos habré puesto en mi vida? ¿Y cuántos he cumplido? ¿Cuántos me han dejado cumplir? Toda la vida sintiéndome como pez fuera del agua, excepto cuando tú me miras
Toda la vida deseando volar y vosotros siempre sujetándome las alas mientras yo os enseñaba a surcar cielos y mares, mientras yo os descubría manantiales de risas y cascadas de sonrisas. Sonrisas, sonrisas que me juraban que siempre estarían conmigo, que yo sí que era imprescindible, que las cosas buenas nunca acaban si hay algo que las recuerda...Parece mentira que ahora huyamos de nuestros recuerdos, que hayamos vendido nuestros momentos por comprar otros más efímeros pero más bonitos, ya sabes...las modas es lo que tienen...
Y yo que nunca he sido chica de modas...siempre tan fiel y leal: a mis amigos, a mis lugares preferidos, a mis tradiciones, a tu mirada...Me han mirado cientos de personas y yo siempre he visto tu mirada reflejada en los ojos de los demás...Unos ojos que ahora hablan porque mi voz no puede, porque nunca ha podido y nadie se lo ha dicho. Al contrario, ¡pero nena qué bien lo haces!, ¡pero qué buena eres! Qué razón tenía el que dijo que en esta vida más vale tener suerte que talento y más vale no creerse los elogios porque siempre están disfrazados de ignorancia e ineptitud...Si es que hay tanta gente inútil, y yo la primera por creerme todo lo que me dicen, por no escucharme a mí misma y por no saber avanzar. 

¿Tanto cuesta lanzarse a la piscina? ¿Tanto cuesta cambiar de ciudad? Tanta prisa tienen todos por marcharse de ti, por cambiarte por los rascacielos o por los sueños que evoca el Támesis y yo que me he enamorado de ti, de tus playas, de tus gentes...Pero ya no podré decírtelo, porque yo sí necesito hablar para expresar una emoción, porque a mí no me basta con la mirada, como a ti...porque yo necesito lo único que me ha permitido llegar hasta donde estoy, que no es mucho, pero es mejor que nada. 
Y ahora oigo canciones, trabajo y vivo rápido para no pensar...aunque como los chipriotas, lo único que me planteo es: Where is the solidarity? Repetid conmigo: Where is the solidarity? ¿Dónde está la puta SOLIDARIDAD?¿Solo a mí se me retuerce el corazón cuando oigo esas palabras? ¿Alguno es capaz de darse cuenta de que detrás de esas cuatro palabras hay un mundo repleto de lágrimas y desesperación? ¿Por qué no hacemos algo? ¿Por qué no nos queremos más? Y nos cuidamos...podríamos alimentarnos de caricias, vestirnos de alegrías y abrazarnos de amor, para siempre. Pero esta vez que sea de verdad, que yo no quiero alguien que me haga regalos caros, que me trate como una reina en los momentos épicos y se olvide de mí en sus día a día, yo lo que quiero es que todo sea tan sencillo como cuando tú me miras...y eso que no dices nada, porque no tienes nada que decir, pero no te preocupes que ya lo dice todo mi pequeño amigo nervioso: mi corazón, y mis manos, y mis ojos que lloran de amor y desean que algún día puedan observar el mundo a través de los tuyos...Tal vez algún día no necesite mi voz porque tenga la tuya, tal vez algún día no muy lejano, no necesitemos las palabras porque hayamos aprendido a demostrarnos cuánto nos hacemos falta, y nos sobren las palabras, y nos falten días en el calendario.

 Y todo esto con Piano man de fondo, y las teclas se pulsan solas y mis pensamientos se plasman como si fuera ayer, como si nunca me hubiesen enseñado el valor de las letras, como si nunca me hubieran transmitido la importancia de aprender a querer este oficio, tan sufrido, pero que tantas sorpresas me ha dado. Las mejores sorpresas me las ha dado esta profesión, donde me siento tan pequeña y lucho día a día por ser un poquito más grande, y ahora con una dificultad añadida, perdón, "con una anomalía, señorita". Me cae bien Nicolás, Nicolas Cage, a partir de ahora. 

Ah, y no voy a volver a decir lo que he dicho antes, no solo porque esté mal, sino porque solo hay dos personas en este mundo a las que quiero de verdad y admiro con todas mis fuerzas, las únicas dos personas que son capaces de calmarme, tranquilizarme, atarme los cordones deshilachados de las zapatillas y decirme: sigue corriendo...que el dolor es temporal, pero la recompensa es eterna, tú recompensa...mi recompensa...la única recompensa que yo deseo es aprender a no rendirme jamás, incluso cuando tú no me mires, y cuando ya no me mire nadie, cuando no me oigan, cuando no me oiga ni yo misma porque haya perdido lo que nunca supe aprovechar, porque pensaba que su tiempo no caducaba. Porque yo realmente pensaba que hay cosas que no caducan, y que si se van, sería para regresar con más fuerzas. Qué idiota. Qué jodidamente idiota por esperar algo de los demás. Anda que...me gusta la piedra, tropezarme, hacerme la víctima...A lo mejor tiene razón la que dijo que en el fondo no he sabido conservar a nadie. Me explica alguien qué significa conservar y cómo se hace, lo digo para hacerlo mejor o para cambiar mis hábitos, al fin y al cabo tendré que cambiar tantas cosas a partir de ahora, y si no quiero hacerlo, pues me aguanto, así de fácil. Tiranía. Autoritarismo, ¿y la democracia? Ilusos, eso nunca ha existido y vosotros toda la vida pensando que vivíais en la séptima potencia del mundo, anda que sí chatos, perdón, señoritos, como diría Cage.

Lo que me pregunto ahora es por qué nadie me habló como tú de las diferentes maneras de perder el tiempo y de morir lentamente...Porque ahora lo comprendo todo, ahora entiendo tanto a los que viajan para intentar curar las heridas como a los que todo les parece sintomático y han decidido ver la vida pasar, ¿que tampoco estará tan mal, no?

Yo, como veo que se me acaba el tiempo, como veo que no hay marcha atrás, que me han arrebatado mi sello personal incluso antes de tenerlo, solo puedo decirte, que como diría el maestro: Sing us a song, you're the piano man, sing us a song tonight....You've got us feeling alright. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Lo siento

Lo siento. ¿Alguien conoce una forma mejor de poner punto y final a una etapa y comenzar otra nueva?
Yo también conozco muchas mejores, pero en mi caso, esta es la más acertada.

De entre toda la gente a la que debía pedir perdón y no lo hice, o bien porque no me atreví o porque simplemente no me dio la gana, concentraré todas mis disculpas en una sola persona. Por trabajar diariamente para conseguir mi felicidad, por echarme de menos cuando yo a veces te eché de más, y por quererme incluso antes de conocerme…Te dedico el final de mi etapa más difícil y el principio de todas las que vengan. Te dedico un trocito de mi vida

 Tu vida, al igual que la de uno de los primeros periodistas de este país, Larra, se puede definir mediante dos palabras esperanza y melancolía; aunque yo añadiría una tercera: valentía. Esperanza por no rendirte jamás ante las adversidades y convencerte de que vendrían tiempos mejores que arrastrarían la tristeza y el dolor de los anteriores. Melancolía porque tu pasado, reflejado continuamente en tus ojos azules, nunca te dejó ver más allá de tus heridas mal curadas y se instaló en tu corazón como si de una condena se tratase.
Y valentía, valentía porque no conozco a nadie que se atreva a enfrentarse a la vida, al tiempo y a los recuerdos valiéndose de dos únicas armas: la honestidad y sus ganas de seguir adelante.

 Te pido perdón por todo lo que has sufrido estos meses. Siempre sufres doble: por los demás y por ti misma, pero antes que nada por los demás. Te pido perdón por haberte dicho en más de una ocasión que ya no creía en el ser humano y que no confiaba en lo maravillosa que podía ser la vida. No es justo que tengas que ocuparte de tus lágrimas y de las mías a la misma vez. No puedes dedicarte a calmar tu dolor si yo lo aumento con mis problemas y preocupaciones.

 Si algo he aprendido de ti estos meses es que nadie es imprescindible y que aunque es muy difícil volver a creer cuando alguien te decepciona, siempre hay que intentarlo. En lo segundo coincidimos pero en lo primero te equivocas. Tú sí que eres imprescindible. Eres la persona más luchadora que he conocido en la vida. Puede que no hayas estudiado una carrera universitaria (ni falta que te hace) o que no hayas sentido la curiosidad de desentrañar los misterios del mundo; pero tienes algo mucho más importante: tu grandeza. Tienes sobresaliente en la carrera de la vida y Matrícula de Honor en tu forma de ser, de creer y de ver el mundo y a las personas; y para eso no se necesita ninguna carrera universitaria ni salir de casa para conocer  mundo.

 Me siento culpable porque a veces no te agradezco el regalo que me hiciste hace ya 19 años: la vida.
 En estos meses he estado anclada en recuerdos que no me dejaban avanzar y fabricar nuevos momentos y en una sensación de abandono y soledad que no me permitía disfrutar de aquellas cosas que siempre me hacían tan feliz. Lo siento por no haber sabido afrontar las cosas de mejor manera. Por haber necesitado tu ayuda a cada instante, y porque cada vez que sonreía, una lágrima se derramaba por mi rostro, y por el tuyo también. Lo siento porque tenía que haberte cuidado mejor. Porque debía haber puesto en práctica todo lo que me enseñaste en vez de alimentarme de odio y rencor. Pero sobre todo, lo siento porque nunca sabré agradecerte todo lo que has hecho por mí.
 Gracias a ti he descubierto que hay algunos “siempre” que sí que son para siempre.
He comprendido que a veces los “te quiero” como los “gracias” se quedan pequeños para expresar lo que siento por dentro.

 La verdad es que solo hay dos cosas que amo en esta vida: una eres tú y la otra son las palabras. Por eso pensé que nada mejor que una dosis de palabras con sus letras retorcidas para agradecerte a través de un lo siento que aparecieras en mi vida para no marcharte jamás, que consiguieras levantarme del suelo cuando yo ni siquiera tenía fuerzas para mantenerme en pie. Pero lo que más he de agradecerte es la fuerza que siempre me has transmitido. Prometo invertir el resto de mi vida en devolvértela y en hacer que tu vida sea, al menos, tan feliz como tú has conseguido que lo sea la mía.

 Termino esta mala etapa abrazada a ti y comienzo una nueva de tu mano.
Espero no soltarme de ella jamás.

 Te quiero mamá.

Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.

" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Somos lo que escribimos.

Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

"El arte saca lo peor del artista"

" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."


"A different language is a different vision of life"

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.



"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."