"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".

Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.

"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."

Hay heridas que ni el tiempo las cura.

"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"

"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".


Los héroes nunca lloran.

Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.

"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."

"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".

"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".

Familia es con quien quieras estar

martes, 30 de diciembre de 2014

Preguntas con y sin respuesta


Dejé de desearlo cuando me di cuenta de que no ocurriría. Ya saben, dejé de pedirlo cada vez que bebía coca cola, pasaba por debajo de un puente, desafiaba a la suerte o simplemente rezaba. Decidí apartarlo de mis deseos porque me di cuenta de que nunca se cumpliría. Cuando Alejandro me lo dijo tan claro me sentí estúpida. Pensé: "Después de todo, ¿cómo puedes seguir estando tan ciega?" Y es que lo he estado, lo estoy y lo estaré con todo lo que tenga que ver con él. Si siempre ha sido así, ¿por qué tendría que cambiar ahora? Mi S femenina me dijo que me sintiera tranquila conmigo misma, porque yo ya había hecho mi parte, había sido valiente y lo había intentado. Pero nunca me ha valido con intentarlo. Los que me conocen saben que no me gusta dejar las cosas a medias. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda de los que lo intentaron, pero no consiguieron nada?

Estoy triste. Pero porque siempre me pongo triste cuando va a terminar el año. Y no porque esté triste con los demás, sino porque estoy triste conmigo misma. Porque no me gusto últimamente. No me gustan mis reacciones, mi forma de entender la actitud de las personas...será que tengo muchos círculos abiertos, como dice Alejandro. Muchas cosillas por resolver. Pero yo creo que el problema no son los círculos, sino la forma en la que yo los interpreto, porque ustedes y yo sabemos que hay círculos que ya están cerrados, solo tengo que asimilarlos. 

Sabemos que lo que un día se rompe no se puede volver a reconstruir. Sabemos que cuando dos personas discuten continuamente es que algo falla. Y sabemos que a veces tenemos que alejarnos de la gente que queremos porque nos está ahogando. Sé que algunos pueden pensar que alejarse de los problemas es de cobardes. Pero me parece que tiene que ver mucho con madurar, con calmar la rabia que todos los jóvenes llevamos dentro y que no sabemos cómo exteriorizarla. Yo siempre lo hice a través de las palabras, pero mi cuerpo cada vez pide más y yo ya no sé cómo soltarla. Decía que alejarse es madurar, porque cuando nos vamos de los sitios vemos las cosas con "perspectiva" (bonita palabra) y cuando volvemos nos damos cuenta de que no era para tanto y de que siempre hay tiempo para volver a empezar. 

Me pasó con Andrés. Llevábamos un añito raro. Peleábamos por todo y por todos. Hasta que en verano explotamos los dos. Yo le dije que era un crío y un infantil y él a mí que yo me enfadaba por todo. Bien, pues pasó el tiempo. Estuvimos unos meses sin hablarnos o hablándonos poco y hace un mes o así nos dijimos las cosas a la cara en Guardamar (bendito Guardamar y el poder que tiene de hacer que todo salga siempre bien) y nos reconciliamos y ahora sí, hemos encontrado el punto perfecto de nuestra relación. Ahora nos queremos más, más fuerte. Somos amigos y sabemos que si nos necesitamos nos encontraremos. Con Aintzane igual. Aunque con ella he necesitado mucho más tiempo y ha sido bastante más traumático, pero ahora tenemos una relación en la que no nos hacemos daño. Claro, que mi yo del pasado me diría que vaya mierda en lo que terminan las amistades intensas...y yo le respondería que cuando te haces mayor, más que cosas intensas solo quieres estabilidad y gente que te haga la vida fácil y reír mucho y a carcajadas. 

El problema es que todavía tengo varios círculos con los que no he sabido encontrar "el punto perfecto": N, J, L,D, ¡F!...en fin, y así una larga lista. Bueno, no. Esos son los principales. A los que en el fondo de mi corazón, aunque me cueste reconocerlo, aún quiero y no les hablo porque no sé qué decirles o cómo decírselo.

Pero sería injusto que terminase este vomitado (así llamaré a partir de ahora a mis escritos del blog) sin dejar escrito que soy afortunada. Por los de siempre, que siempre están, como S. Que nunca falla, siempre permanece. Por mi S nueva, que algún día dedicaré una entrada a hablar de él y de su forma de hablar: "Tengo ganas de verte" y te lo dice y si te da vergüenza, pues te aguantas. A mí ese rollo directo, de vamos a aprovechar la vida y voy a decirte que te quiero por si mañana te mueres o te atropella un camión me mola y mucho. Ojalá todos fuésemos así, ¿no? y en fin, otras personas que no siempre están, pero que cuando vienen alegran la partida.

Estoy cansada y Alejandro me está hablando por Facebook como si no hubiese mañana y es hora de que le haga caso a mi pobre amigo. ¡Que vaya amigo! No podía haber encontrado a nadie mejor en estos momentos. También dedicaré otra entrada a hablarles de él. Les dejo con una bonita noche que pone fin al 29 de diciembre e inicia el 30...¿El balance del año detallado con nombres, situaciones y propósitos de año nuevo? Dentro de unos días. Cuántas preguntas me estoy haciendo hoy a mí misma. Qué sería de mí si no fuese por estos ratitos en los que me miro por dentro y me siento mejor. Porque a pesar de las tristezas, los círculos, y sobre todo, los deseos que estoy asumiendo que no se cumplirán, no tengo motivos para no sentirme mejor. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mienten los que dicen...

Mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que decir. Mienten porque siempre tenemos algo que contar, por muy aburrido o confuso que resulte. Lo que pasa es que a veces no sabemos cómo darle forma o no queremos. Porque nos da miedo ver reflejados nuestros sentimientos en una pantalla, porque no queremos decirnos a la cara cosas que deseamos que no existieran o porque, simplemente, siempre buscamos motivos para no hacer aquellas cosas que tan difíciles nos resultan. Yo ya dije un día que dejaba a un lado todas las normas ortográficas aprendidas durante la carrera y esa maldita perfección a la que nos han acostumbrado, para dar rienda suelta a mis palabras. Siento utilizar a este blog como vomitero para dejar escapar estas sensaciones que se me acumulan en el pecho y nunca terminan de salir del todo.
Con todo esto solo quería decir que hoy me apetece escribir y no he encontrado ningún motivo fuerte que me lo impidiese. 

Me apetece escribir porque me están pasando cosas interesantes que quiero dejar escritas para la posteridad. Ya saben, por si un día me hago famosa y quieren analizar mi personalidad con "nuevos escritos encontrados sobre la autora que demuestran lo mal que estaba de la cabeza". Pues eso. Para que los que vengan detrás se lo pasen bien leyendo mi locura. 

No se pueden imaginar lo que ha cambiado mi vida en apenas unos días, pero es que eso es lo que tiene la vida. Que la muy hija de puta se olvida de ti durante unos meses y un día, en la siesta, repito, EN LA SIESTA, te da un empujón y te suelta: ¡Oye! ¡Que te toca vivir! El lunes empecé a trabajar, les puede resultar un acontecimiento sin importancia, pero para mí no lo es. Se trata de la primera vez que trabajo. la primera vez que ME PAGAN, para ser exactos. Y CON CONTRATO, para ser más exactos y dejar claro que me han pagado y me gano la vida de otras maneras más ilícitas. Estaba asustada. Nerviosa. Cansada, porque me levanto a las 6.40 todos los días para coger el tren de las 7.15 y andar unos 15 minutitos para llegar al trabajo y solo hago cuatro horas. Pero estoy contenta. Porque por primera vez en mi vida están valorando mi trabajo incluso antes de saber si soy apta para ello. 

Digo que me ha cambiado la vida, porque ahora miro con morriña a los que van a clase todos los días. Porque yo no puedo. Y ya lo echo de menos. Es increíble como terminamos echando de menos lo que un día echamos de más. Echo de menos levantarme para ir a clase y solo hace tres días que no lo hago. Pero creo que es por todo lo que lleva detrás estudiar. Miro a las niñas del CEU que me arrebatan cada mañana el silencio del tren y las miro con morriña. Como si yo estuviera en otro mundo diferente. El laboral, qué fantástico, oye. Siento que he dejado una parte de mi vida atrás y que ya no la voy a recuperar jamás. Que me estoy haciendo mayor y que el tiempo pasa muy rápido. Y, sobre todo, que no me han dado tiempo para asimilarlo. Que hoy estaba firmando un contrato y escribiendo mi nuevo número de la Seguridad Social y la semana pasada pensando que Ética es un tostón. 

Hay que ver cómo crecemos y cuántas cosas dejamos atrás. Y nunca, nunca, estamos preparados para las despedidas. Para soltar lo que la vida nos regala y un día nos arrebata sin previo aviso, la cabrona. También estoy ilusionada, porque a pesar de que no hago el periodismo idílico que no sé si un día lograré hacer, me gusta lo que hago. Me gusta la comunicación y me gustan mis compañeros. Creo que puedo hacer las cosas bien y si solo llevo tres días y no quiero llorar ni suicidarme, es que la cosa no va a pintar mal, ¿no?

Por cierto, que no solo me ha pasado esta mierda, ¿eh? lo digo para los que lleven la mitad de su vida trabajando y no comprendan la importancia de empezar a cotizar para nuestro querido país. Y es que no saben la cantidad de decisiones que he tenido que tomar esta semana. De verdad que no lo saben. Bueno, tal vez solo dos o tres. Pero en la misma semana y hasta Salva dijo que eran muy difíciles y que me llevarían tiempo.
 ¡Ah! Que se me ha olvidado comentar que tengo un nuevo S en mi vida. Si es que hace mucho tiempo que no nos leemos. Todavía estamos en proceso de conocernos, pero Salva me ha dicho que me va a enriquecer mucho y que me va a aportar cosas muy buenas. Que he elegido a una buena amistad. Yo también lo creo. A veces no hay que preguntar las cosas, porque tu corazón sabe perfectamente qué es lo que tienes que hacer. A lo que iba, que me lío, que hay otras cosas por las que sí hay que preguntar. Como por ejemplo dónde coño vas a pasar agosto. Si durmiendo en el suelo y comiendo bichos, como dice Gonzalo, o visitando uno de los países más fascinantes de este mundo. Que el placer y el voluntariado no están reñidos. Que soy demasiado joven, que me vaya a África con Pencho, de locos. ¿Que a dónde me voy? Pues mi S de toda la vida y mi nuevo S me lo están gestionando. Pero ahora mismo no lo sé ni yo. Qué será de mi vida en agosto, lo único que tengo claro, y esto también lo he decidido yo solita es que ese periodismo idílico comienza por hacer estas cosas. Y que no lo tengo que abandonar, que luego nos acomodamos al dinerillo y a tener una vida fácil y se nos olvida porque estudiamos lo que estudiamos.

Oye, y qué cariño le he cogido a mi REC. Porque es mío, porque hay gente que me ayuda, pero yo me lo guiso y yo me lo como, aunque necesito un becario. Pero me gusta tanto la radio que creo que nos hemos casado para siempre. Es uno de esos matrimonios que sabes que nunca se acabarán, porque estamos condenados a entendernos. Por mí como si REC dura toda la vida. Porque me encanta, lo disfruto y me enriquece no saben cuánto. La magia de la radio, yo qué les voy a contar.

Y también tengo más cosas que contarles, como que alguien me ha abierto los ojos últimamente y hay temas que tengo que solucionar, en concreto, uno. Con una persona, con la de siempre, vaya, y que lo voy a hacer, porque mi tercera S, la única femenina, me lo ha dicho también mientras paseábamos el otro día por el barrio. Que no me quede con las ganas de decirle a alguien lo que quiera, o que lo quiero, según por donde se mire. Bueno, y que el sábado empiezo Francés, y que a lo mejor si puedo ir a la Pascua con mis fierecillas que los quiero mucho a esos pendejos adolescentes. Y que mañana me entrevistan en COPE sobre la religión, toma ya. Tengo que hablar de lo que significa Dios para mí, y es que yo creo que Dios es como un paraguas, que siempre está conmigo cuando me mojo, cuando estoy a punto de hacerlo, y cuando hace mucho sol, por si acaso lloviese de repente. 

¿Ven como mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que contar? Siempre hay algo que contar, el corazón siempre quiere hablar, pero muy pocas veces le damos permiso. Y ahora que ya estoy terminando me siento tan bien. A pesar de que he tocado muchos temas de forma superficial, pero bueno, mi intención no es tener esto tan abandonado como está siempre. Prometo y me comprometo a dejarme caer más por aquí, eso sí, cuando tenga algo que contar, es decir, cuando no encuentre ningún motivo para no hacerlo.

lunes, 2 de junio de 2014

Edición

No puede haber mejor lugar en Atzavares que la sala de Edición. Y lo curioso es que hasta hace unas semanas no me había dado cuenta de la magia que desprenden esas cuatro paredes. Probablemente esa sala sea el sitio en el que más horas he pasado este año: retocando audios, desayunando, peleando, terminando trabajos, presentando premios...e incluso llorando. El otro día llegué a la sala de Edición y rompí a llorar. Me metí en una de las cabinas con el propósito de empezar a estudiar Inglés y no lo pude evitar. Lloré. Y la sala de Edición tuvo el detalle de no interrumpirme. De dejar que mis lágrimas brotaran y se resbalaran por mis mejillas hasta que me quedé sin fuerzas. Entonces, suspiré. Me limpié la cara. Y comencé a estudiar Inglés. 
No entró nadie durante esa hora. Ni Borja y su típico "¡Buenos días Cristina! ni los de "Buenos días UMH". Nadie. Me gustó ese detalle que tuvo conmigo la sala de Edición conmigo. Es como si me susurrara: "Estás en casa. Yo te protejo". Y lo cierto es que a veces necesitas un lugar en el que esconderte, una cueva en la que ocultarte del mundo durante unas horas, un sitio en el que descargar tu rabia, o en mi caso, la tensión acumulada en los últimos días. 
Salí de Edición relajada. Me estaban esperando fuera. Nos fuimos a desayunar, como hacíamos antaño. Después a la radio. Me volvieron a esperar fuera. Y a casa. Y no he vuelto a llorar desde ese día. 

La sala de Edición ha sido testigo de cómo nacía un proyecto que estaba condenado al fracaso. Me ha visto esforzarme, dejarme la vida en cada palabra de un guion que para mí significaba mucho más que un trabajo. La sala de Edición me ha visto enfadarme, pelearme, ensayar mis presentaciones, reírme hasta llorar, comenzar una tesis doctoral y hacer una entrevista con múltiples ojos mirándome y esperando a que terminara. Date prisa. Que hay que imprimir la revista.

Y por primera vez en tres años, me he sentido como en casa. Pocas veces consigues hacer tuyo un lugar. Pocas veces en mi vida he sentido que no me pasaría nada malo mientras estuviese en un sitio. Mi casa. Maristas. La academia de Laura. Infinitos recuerdos recorren mi cuerpo cada viernes de catequesis. Cada día que paso por delante de la academia de Laura para ir a hacer algún recado. 

n la universidad no tenía sitio, durante todo este tiempo deseaba que se acabase la carrera, no porque no la disfrutase al máximo (que es lo que hago o al menos lo intento), sino porque me sentía como pez fuera del agua. Con unos compañeros a los que no les caigo muy bien precisamente. Con amigos, he de ser justa. Buenas personas, pero sin sentirme cómo verdaderamente soy yo. Hasta hace unas semanas, que me di cuenta de que solo me quedaba un año en la UMH, en Atzavares, en la radio y me envolvió la nostalgia. Y de repente comprendí que en este año repleto de frustraciones, obstáculos y decepciones Edición siempre ha estado ahí. Esperándome con los brazos abiertos. Su silencio. Su olor a nuevo. Sus cabinas que te aislan del mundo. Sus ordenadores que nunca funcionan o sus teclados que se comen letras. Y su impresora. Mejor no hablamos del uso que le damos los de Periodismo a la impresora. 

Después de todos estos meses quejándome y se me había olvidado acordarme de lo que voy a echar de menos a mi pequeña sala de Edición. Debo darte las gracias por reservarme siempre un lugar. Por no hacerme sentir nunca mal, incluso cuando estaban los que me han hecho sentir mal durante bastante tiempo. Por no hacerme sentir pequeña, incluso cuando estaban los que son los más grandes de la radio. Edición me ha dado algún susto, pero nunca me la ha jugado. Siempre ha estado ahí, esperándome, observándome cuando me equivocaba al principio de mis días y me marchaba a la sala de las cámaras (esa que no dice absolutamente nada). Qué magia tiene Edición. Solo los que compartimos tiempo y pasión con la radio sabemos lo que puede llegar a significar ese sitio para nosotros...

Gracias por todos los momentos de este año. Sobre todo por el de la última semana. Por guardar mis lágrimas, recogerlas y ayudarme a levantarme. Estoy cansada; pero nunca pierdo la ilusión. Sé que esperan tiempos diferentes. En un año todo habrá terminado. Terminamos pocos de los que empezamos. Incluso de mi círculo personal. Algunos no aguantaron la primera ronda, otros se disgregaron por el camino, y alguno que otro, sencillamente, se ha olvidado de mí. No pasa nada. Los lugares siempre permanecen donde los dejamos. 

Querida Edición, esta semana me despediré de ti como te mereces. Hasta septiembre no te volveré a molestar (espero que el último año de carrera lo haga mucho)

Y a ti, querido lo más rock and roll de por aquí, nos queda poco tiempo juntos; pero también tendrás un adiós digno de tu categoría y tus años...Comienzan las despedidas, y por primera vez en mi vida he entendido dos cosas fundamentales: vida solo hay una y el que te haga daño, fuera. Dicho y hecho. 

martes, 22 de abril de 2014

¡Ensanchando el corazón!

Memorias de Grupos. Mal escritas. Rápìdo. Para calmar la sed de escritura. Funciona. Pero solo durante un tiempo. Pronto cerraremos este capítulo. Adelante, animadora:

A veces el feeling no basta para que las cosas salgan adelante. Excepto cuando hablamos de grupos. Sí, sí. De los grupos. De GVX. De Marcha. De Comunidad. De esa gran familia a la que la vida me arrastró por casualidad...y cómo me arrepiento de no haberla encontrado antes...mi vida hubiese sido tan diferente, habría sufrido mucho menos. Pero ya no hay vuelta atrás. Formo parte de ella. De sus convivencias, de sus pascuas, de sus viajes, y lo mejor de todo es que tengo a unas personitas por formar que me dan VIDA. Como dice Fer, "¿A que los niños dan VIDA?" Nunca hubiese imaginado que terminaría aquí. Dando vida, recibiendo felicidad. Estos días han marcado un antes y un después en mi camino. Han significado mucho más que un viaje. Por unos días me abandoné a mí misma para concentrarme en los demás. Solo el miedo al fracaso y a hacer el ridículo se apoderaron de mi mente, pero ni un pensamiento negativo ni una mala cara ni una lágrima...Trabajar por y para ellos. Darles lo que yo no tuve: ¡una vida en grupos! ¡Una vida rodeados de gente diferente que te hace ser mejor persona! Y permítanme que sea prepotente, pero, ¿cómo puede vivir el resto de la gente sin experimentar lo que son los grupos? ¿Cómo dicen que saben lo que es la vida si nunca han escuchado a un adolescente decirte: "Gracias a ti he recuperado la ilusión por alcanzar mis sueños. Ahora sé que voy a luchar por lo que quiero conseguir"? Abrazar sin motivo y a todas horas, ¡si hasta yo no puedo evitarlo!, cantar, cantar, ¿canciones de misa? ¡Canciones del corazón! No me digan que saben lo que es la Iglesia y la religión si nunca han visto a un cura oficiar la misa en deportivas. Si nunca lo han visto parar una celebración para hacer una fotografía porque le encantaba lo que estaba haciendo...
Perdonen que sea tan egocéntrica, ¿pero de verdad que pueden vivir sin saber lo que es la magia del reencuentro? ¿Sin saber lo que es que se te parta el alma al ver a tus criaturas llorar de emoción mientras sacan a la luz sus sentimientos? No me digan que saben lo que es la vida si nunca han superado miedos y han querido hasta rabiar...si nunca se han asustado al comprobar que no necesitaban nada más, porque eran rematadamente felices con su vaso de chocolate y su bollo, rodeada de niños, rodeada de animadores que te han formado a ti y ahora comparten reuniones contigo...Y a mí nadie me decía nada, nadie me controlaba, nadie me pedía explicaciones, y yo disfruté cada segundo al lado de los míos, al lado de los que hace tiempo se han ganado un hueco en mi corazón.¿Porque a que lo que sientes con la gente de Grupos no la sientes con nadie más? ¿A que con nadie más sales corriendo para darle un abrazo mientras recorres con la mirada cada rostro hasta encontrar el que buscabas? A la gente de Grupos parece que la conoces de toda la vida, porque en el fondo tienen el mismo objetivo que tú: dar VIDA.
Y perdonen que les hable de mi pequeña "secta" como dicen algunos; pero mientras ustedes se compran cosas caras, les dedican un "te quiero" a gente que verdaderamente no quieren y comparten su tiempo con personas que no les aportan nada...¡yo me voy a los grupos! a la "Casa Madre", a Guardamar, a coleccionar momentos para el recuerdo, hasta que esto dure...y ojalá que dure mucho, porque parte de mí ya pertenece a esta moVIDA, a estas personas que te inundan el corazón de fuerza y ganas de seguir adelante. 
Estos días he querido hasta rabiar, he dado todos los abrazos y besos que nunca doy, me he sentido mejor y MÁS, por todos aquellos días en los que me siento MENOS, y lo mejor, es que no he echado en falta nada, porque en Guardamar lo tenía todo y los que faltaban me estaban esperando al llegar a casa.

Los caminos de la vida se separan, los que te dijeron que siempre iban a estar desaparecen...pero ahora ya no importa. Ahora ya no lloro. Porque he encontrado en Grupos lo que llevaba toda la vida buscando. Paz. Tranquilidad. Serenidad. Gracias a los que me han dado esta oportunidad tan bonita. Me veo y me recuerdo pequeña rodeada de muchos grandes de los que me queda mucho por aprender. 

Si mi vida se acabase mañana podría decir bien alto que he encontrado aquello que me ha hecho sentirme plena, eso para lo que no existen palabras...es que no se puede describir, solo puedes sentirlo, ¿y tú? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Has vivido alguna experiencia que te haya ensanchado el corazón? Tal vez sea el momento...

sábado, 15 de marzo de 2014

Amor correspondido

Y es que la vida nunca deja de sorprenderme. Cuando pensaba que ya lo había visto todo, que ya lo había sentido todo...de repente, PUM, y vuelta a empezar en el terreno de los sentimientos y las relaciones personales. Me había costado muchos años establecer mis teorías, calificar a la gente y construir mi caparazón para que ahora venga la vida y me lance al ruedo de nuevo, tal cual. Que si mariposas en el estómago, que si no sé qué es lo que me pasa, que si te busco con la mirada...que yo ya tengo una edad, por favor. Que hace ya mucho de aquellos encontronazos furtivos en los pasillos, de aquellas irremediables ganas de recibir un mensaje a altas horas de la mañana, de aquellos corazones pintarrajeados en la puerta de contadores...Y el caso es que yo siempre decía que "el amor verdadero es tan solo el primero y el resto son solo parra olvidar", ¡pero de dónde me habían sacado! ¡Pero qué poco he sabido siempre de la vida! Y ahora, mírame, es que no hace ni una semana, es que no se han cruzado más de 10 palabras cada día...¿Acaso existe el amor a primera vista? ¿Acaso dos personas pueden quererse sin apenas conocerse? ¿Acaso siempre lo voy a pasar mal? Porque me retiro ya, me voy a casa y a otra cosa, mariposa. Si al fin y al cabo yo me voy a ir a la guerra...a darle voz a la gente que nadie quiere escuchar, a hacer mejor la vida de los demás...Todos esos pensamientos, todas esas ideas, todo ese carácter queda reducido a la nada...cuando...cuando...cuando me acuerdo de cómo me miras, cuando me acuerdo de cómo me sonreíste la primera vez que nos vimos. De verdad que si fuera así en el resto de ámbitos de mi vida, no habría conseguido ni la mitad de cosas que he logrado. Qué tonta. Qué idiota. Qué cobarde, joder, qué puta cobarde. 

"Y el caso es que sin buscarte, tú apareciste"...Y yo tenía mi vida resuelta, yo estaba saliendo adelante y dejándome querer por mis amigos y el periodismo; estaba feliz, sin sentirme nerviosa, sin preocuparme de nadie, sin saber qué es lo que pasaría, qué es lo que me cambiaría la vida"...Y ahora mírame, me miro en el espejo y solo veo a esa quinceañera enamorada que no hacía otra cosa que buscarle para mirarle desde lejos, observarle; pero nunca me acercaba a decirle nada, a decirle...que desde antes de conocerle, ya le echaba de menos, que yo le había estado esperando desde siempre y que si él quería, podíamos estar juntos toda la vida".

Lo bueno de esta historia es que una etapa de mi vida se ha alejado de mí, soy sincera, no se ha cerrado; pero se ha alejado, se cerraría si siguiésemos adelante...si esas miradas se encontraran cara a cara, en vez de rehuirse cuando huelen peligro. Si esas sonrisas hablasen...la mía te sorprendería, la tuya es un misterio, como siempre...

"Ni siquiera sé si sientes tú lo mismo". Y yo sé que hoy no estoy diciendo nada, pero necesitaba dar forma a este lío de sentimientos que me aprisionan la cabeza desde hace unas horas. Es la primera vez que...que me siento así, que me siento así desde que él no está. es la primera vez que me hace daño pensar que tú no estás. Y como ya no me fío de mi suerte, solo puedo esperar que Dios se apiade de mí y me eche una mano, para conseguir la guindilla que le falta a la tarta de mi vida, el acorde que necesita la canción de ensueño, el titular del reportaje perfecto...Aunque Carlos Sadness lo tenía muy claro: "Aunque tú siempre llegues tarde, yo siempre estaré esperándote".

Termina una semana extraña, una semana que lo quiere decir todo y termina sin decir nada, una semana que se pierde en el final de las canciones y en los giros de personas que no se atreven a mirarse. "Y que vaya bien". Seré imbécil. Seré gilipollas. Eso sí, una cosa no ha cambiado: la que siempre lo pasa mal, sigue siendo la menda. Qué mundo, Dios mío...qué difícil es todo...

¿Por qué siempre me cuestan tanto las cosas?

¿Por qué siempre buscamos un amor correspondido que a veces no nos pertenece? Porque no lo sabemos o porque no queremos creernos que en el fondo lo sabemos: que no es para nosotros, que no deberíamos encandilarnos si luego vamos a sufrir, ¿demasiado tarde, no? Ya estoy dentro, estoy jugando, estoy enganchada, otra vez. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

No hubo alegrías en forma de L

Desde que tenía catorce años. Siempre luchando. Desde entonces no recuerdo ninguna época de mi vida en la que no tuviese que enfrentarme a algún obstáculo para alcanzar mis metas. No me infravaloren. He vivido situaciones que no me pertenecían: amores de idas y venidas, enfermedades que me impedían seguir adelante, sonrisas que me abandonaban por ver sonreír a otras...siempre contra viento y marea y sin mirar atrás, bueno, a veces miraba de reojo para no olvidar lo que había aprendido y para recordarme a mí misma de dónde venía.

Nunca he tenido suerte, en nada. Mis éxitos han sido fruto de mucho esfuerzo, de noches sin dormir, de una garganta que ya no se escuchaba ni a sí misma y de la labor de una mujer que desde que me tuvo, por primera vez, entre sus brazos nunca me ha soltado. Jamás. Y lo ha vivido conmigo todo. Y conoce cada rincón de mi personalidad como si fuese ella misma. Y aún así me quiere.

Pero siempre me he levantado, porque tengo fe, porque si no creyera en que alguien, desde el cielo, nos guía en nuestro camino, mis ojos no podrían haber soportado tanta maldad. Porque creo que al final a las personas buenas les ocurren cosas buenas, que solo tienen que esperar porque el tiempo pone a cada uno en su lugar. Por eso, no me he rendido nunca. Por eso, y porque algo dentro de mí no me dejaba.En los peores momentos una voz me susurraba "Vamos, joder, que aún queda mucho por recorrer". Pero hay momentos en los que no puedo más. No se trata de rachas ni de malas semanas, la historia de mi vida es una historia de lucha, de causas perdidas. Es una historia de despedidas y de nostalgia, con algún instante feliz perdido entre mis manos temblorosas y mis ganas de llorar contenidas.

Y lo peor es que hoy la vida no me ha enseñado nada que yo no supiese ya. Solo me lo ha recordado por si se me había olvidado: cuando más tranquila estés, cuando bajes la guardia, cuando te despistes o cuando simplemente confíes en el que tienes al lado, te pegará un acelerón para adelantarte y estamparte contra la pared. Sin lo sientos que valgan, sin remordimientos. "La gente no ayuda, Cris, pareces tonta" es lo que más he escuchado hoy. La vida solo me ha enseñado lo que yo venía sospechando desde hacía tiempo. Y la verdad es que soy tonta, porque con todas las cosas que me han pasado, que les contaba al principio, y todavía me fío de la bondad de la gente. Mis ojos no sabían dónde mirar. Yo no me lo podía creer. ¿Ya? Y esa mirada mezcla de enfado, rabia, decepción, que bien podría resumirse en un simple "Cris, ¿qué cojones has hecho?" la llevaré clavada en mi alma para siempre.

Ha sido un cuatrimestre difícil. De tensión y de traiciones. De exageración y de reflexiones peligrosas; pero sobre todo, ha sido un cuatrimestre plagado de miedos: ¿de verdad que es esto lo que me espera a partir de ahora? Solo Guardamar y los grupos me han devuelto la calma que tantas veces he pedido, bueno, no puedo ser injusta: tengo gente a mi alrededor, que a pesar de todo, no me la merezco. Son buenas personas y me quieren. No puedo pedir más. Sin embargo, ellos no saben que mi corazón ya no tiene tantas ganas de amar como antes; que ya no puede agradecerles sus muestras de cariño porque está demasiado alerta, demasiado ocupado buscando algún posible signo de decepción o abandono. Porque no conozco sensaciones más desgarradoras que sentirse abandonada y decepcionada. Y yo las he sentido tantas veces como cicatrices conviven cada día con el resto de mi cuerpo.

Así que hoy no ha sucedido nada nuevo, simplemente es que el vaso está muy lleno y las espinas escuecen mucho, así que por algún lado había que explotar. Lo sé, sé que hay muchas formas de interpretar lo de los acelerones y sé que no debería quedarme solo con que mi vida se resume en eso: gente que intenta pisarme y apartarme de su vida por la fuerza, porque yo hoy no me he estampado, porque estaba Leo a mi lado, porque últimamente siempre está Leo. Desde que comencé y "hasta que termines", bueno, "y luego si quieres pues seguimos". Y cuando no está él están otros. S siempre me cuida. Y la mujer de la que les hablé antes. Y esa retahíla de pesados que no paran de decirme que "cuánto hijo de puta suelto", y que "las putas velas no han funcionado". Saben que me siento orgullosa de ellos. Que hoy no tengo palabras para darles las gracias como es debido, pero que mi amistad es para siempre. No lo dudéis. 

Pero al final no hubo alegrías ni celebraciones. Ni tampoco mensajes en el contestador con un simple "APTA", es increíble lo poco que cuesta hacer feliz a una persona, lo mismo que hacerla desdichada. Y es que las fechas malas también se recuerdan. Cinco de febrero.
Sé que son tropezones, y que "hasta los mejores fallan"; pero es que esto solo acaba de empezar, porque les recuerdo que todavía quedan resultados pendientes que parecen traer escritos una única palabra: septiembre.

A pesar de todo, aquí sigo. Dejando mi mierda entre unas cuantas líneas y un sucio teclado que pide desde hace tiempo una limpieza a fondo. Pero él no tiene problemas, se actualiza y a otra cosa mariposa. Qué sencilla sería la vida si de vez en cuando nos pudiésemos actualizar mientras mandamos a la papelera de reciclaje nuestros nudos de sentimientos maltrechos. Pero lo que les decía, que no me rendiré, porque yo no sé hacer otra cosa que luchar. Me quejo y lloro mucho, y vuelvo a llorar, así hasta que no me quedan fuerzas ni para abrir los ojos. Pero luego se me pasa y me vuelvo a levantar, y sigo escribiendo, estudiando, conduciendo, relacionándome con la gente, y lo peor de todo: confiando en que las buenas personas existen. Supongo que habré escogido los caminos incorrectos o que será verdad eso que dicen de que "siempre parece más oscuro antes de amanecer".

"Tranquila, son cosas que pasan. Pero da muchaaa rabia. La semana que viene a topeee".
"Muchas gracias a ti y tú sí que eres una buena alumna. A la próxima te lo sacas. Mañana hablamos".

"Ah y me habría gustado darte una alegría en forma de L". 



lunes, 13 de enero de 2014

Amor

El amor. Qué nostalgia más tonta. Mientras hablaba esta tarde con N y me contaba que estaba super nerviosa, porque (¡por fin!) iba a hablar con F por teléfono para decirle algunas cosas que sentía desde hacía tiempo, me he puesto a pensar. He empezado a recordar. N me decía que estaba super nerviosa, que temblaba y todo, "es que no sabes cómo me encuentro". Sí que lo sé, N. ¿Cómo no lo voy a saber? Si yo he pasado por lo mismo. Si hasta que no le conocí no descubrí que los labios tiemblan, que el corazón bombea algo más que sangre a todo el cuerpo y que la vida es más bonita cuando la compartes con alguien. Me he puesto a pensar y he echado de menos. Muchísimo: a personas que todavía están conmigo, pero sé que pronto tendré que despedirme de ellas, porque la vida es así: lo que te da, te lo quita.
¿Es curioso, no? A veces convives, por obligación, con gente que no soportas, tienes que aguantar sus idas y venidas, sus comentarios estúpidos y sus cambios de humor y otras, conoces a alguien con quien te sientes a gusto, compartes cosas, creas un feeling, una sonrisa por aquí, una mirada que dice: "tranquila, que estoy contigo" por allá y de repente: esa persona se convierte en lo mejor de tus días. En alguien imprescindible para hacerte feliz. Y no hablo de amor. Lo sabéis. No hablo de estar enamorada. Hablo de conocer a personas increíbles. Esa gente, que, bueno, te marca para siempre, te deja huella y luego: se va.

Qué injusta es la vida. La mayoría de personas increíbles que he conocido ya no están conmigo. Me acuerdo de Carlos y de nuestras charlas y de lo que compartimos aquella semana. Y también me acuerdo de Samuel, que creyó en mí desde el primer momento y yo no sabía por qué. Hay gente de la que puedo disfrutar en estos momentos e intento que cada momento a su lado sea único. Lo apunto en "la libreta de momentos felices" que tanta gracia le hace a Juan y que tanto me costó empezar, necesité muchas señales para darme cuenta de que había que empezar a rellenarla y no terminar hasta que me muriese. A veces doy gracias por tener a S conmigo. Porque SIEMPRE está conmigo. El otro día salió disparado en cuanto vio que yo corría peligro. Qué escena. Para capturarla. Y qué borde fui. Pero es que ese se lo merecía, debería haber sido borde mucho antes con él. El caso, que me desvío: también me acuerdo de Sergio. Ahora mismo estoy hablando con él. Ya no es como antes, pero nos seguimos queriendo: las charlas en clase, los paseos, el "cari", todo eso lo echo de menos y él lo sabe. La uni no es lo mismo sin la sonrisa más bonita de Atzavares. No sé por qué la vida nos tiene que quitar a la mejor gente, por qué no nos deja que vivan siempre con nosotros y en cambio nos impone a personas que solo nos aportan sufrimiento y quebraderos de cabeza...

Y todo esto pensando en el amor. Que lo que siente N yo ya lo he sentido, y reconozco que echo de menos volver a sentirlo, porque sé que con A eso no se puede sentir: esas experiencias que yo imagino en mi cabeza y ese amor que tengo preparadito esperando a dárselo al que se lo merezca no es para A. A es otro rollo. Otro estilo. Sus herramientas. Sus prácticas. Sus cosas. Y tal vez, yo. Por qué no. Dios dirá, pero sé que A y yo no estaremos juntos para siempre. Echo de menos sentir lo que sentía antes, pero no de esa forma tan dolorosa y echo de menos a personas increíbles que todavía no he conocido y me pregunto por qué tardan tanto en aparecer, ah, ¿y por qué se tienen que ir tan rápido? ¿Por qué algunas personas solo pueden escribir algún capítulo de tu vida y se van? ¿Por qué esos capítulos que faltan por escribir están reservados a otras personas? ¿Sí? ¿Y dónde coño están? Me canso de esperar...

Sé que echaré mucho de menos a Leo y todavía no se ha ido.

Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.

" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Somos lo que escribimos.

Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

"El arte saca lo peor del artista"

" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."


"A different language is a different vision of life"

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.



"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."