La vida es una mierda, un montón de mierda llena de mugre, moho, bichos asqerosos de esos que dan pánico cuando los miras fijamente, y cosas desagradables que cuando las ves cambias rápidamente de canal, la vida es un montón de mierda que encima hay que quererlo si no quieres terminar odiándola para siempre.
Es egoísta porque se lleva a la gente que menos se lo merece y además muchas de las veces veces sin avisar tan siquiera, sin concederles el último deseo, o sin ni siquiera darles oportunidad a despedirse de un lugar al que probablemente jamás regresarán.
Es injusta porque cuando le da la gana se ceba con personas luchadoras que se han pasado toda su vida intentando encontrar su sitio, ayudando y regalando cariño a los demás con la esperanza de que algún día se lo regalen a ellas, que lo han intentado todo por sobrevivir día a día; pero la vida en vez de hacerles las cosas más fáciles no para de ponerles obstáculos, cualquiera diría que le gusta ver como no levantan cabeza, y no paran de repetir que están cansadas, que no tienen más ganas de levantarse cada mañana.
Lo poco que nos enseña siempre tiene que ser mediante hostias, y la muy cabrona, siempre observa divertida como nos equivocamos, como cometemos los mayores errores de nuestra vida, (muchos de ellos jamás tendrán solución); lo sabe todo de todo el mundo, y no es capaz de decirnos nada, ni siquiera anticiparnos qué es lo que nos va a pasar, para saber más que nada si estamos aprovechando bien el tiempo, o si lo estamos perdiendo con aquella persona que no sabemos muy bien de que pie cojea.
Es imprevisible, porque lo mismo un día te hace sentir la persona más feliz de la tierra que otro te ROMPE en dos con alguna noticia aterradora o una situación de esas que te hacen darle a tu vida un giro de 360 grados; lo mismo te eleva a la montaña más alta con un gol de cabeza en el último minuto, que te hace fallar el penalti de tu vida que le daría el ascenso a tu equipo.
Encima nunca nos da explicaciones de nada, nos obliga a buscarlas a nosotros mismos, y que si no las encontramos, pues es lo que hay, a lo mejor algún día sí que hallamos solución a todas nuestras preguntas, o a lo mejor no, sin embargo que tengamos dudas, eso a ella le da igual, se la repamplinfa de una manera bestial.
No nos recompensa, no valora nuestro esfuerzo, no nos alienta, no le interesa nuestro estado de ánimo, no se enternece con nuestras lágrimas, no nos evita los golpes, no nos allana al camino, al contrario, cuantas más cuestas y piedras hayan mejor se lo pasa ella.
Es como el tiempo, cuantos más respiros le pidamos más deprisa pasa la muy capulla, nos desconcierta, nos abrasa muchas veces, no intenta evitar que maldigamos a un montón de personas y a ella misma muchas veces, no recoge la toalla cuando la tiramos, ni tampoco nos da el empujoncito cuando no podemos correr más, no nos espera por la noche con la luz encendida preocupada porque llegábamos tarde, no nos da los buenos días de una manera especial ni tampoco nos permite dormir a pierna suelta.
Solo nos observa, la muy cabrona, o se ríe o nos mira con pena. O no puede hacer nada por nosotros, o no quiere.
Y lo peor de todo esto es que alguna vez te regala un mísero momento de lucidez, simplemente para decirte que por mucho que la odies al final de tu camino lo único que no te va a acabar gustando de ella es que es muy corta, que te vas a arrepentir como no aproveches el presente que al fin y al cabo es lo único que tienes, y te dejes de tonterías de un futuro que no existe y un pasado que hace tiempo que cogió el avión hacia nunca jamás. Que tienes que aprovechar el tiempo, que no trates de entender las cosas que no están en tus manos, que no le pidas todo a todo el mundo porque es imposible que encontremos a alguien que cumpla todas nuestras expectativas y sepa llenar el vacío que nos dejaron nuestras frustraciones nunca cumplidas; que la quieras y si no te gusta algo que trates de cambiarlo, porque como termines haciendo caso a la primera parte de este texto, al final vas a acabar rodeado de un montón de mierda llena de mugre, moho, bichos asqerosos de esos que dan pánico cuando los miras fijamente, y cosas desagradables que cuando las ves cambias rápidamente de canal, vas a acabar odiándola para siempre. Tú decides.
Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado y a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad.
"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".
Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.
A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.
"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."
Hay heridas que ni el tiempo las cura.
"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"
"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".
Los héroes nunca lloran.
Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.
"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."
"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".
Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".
"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".
Familia es con quien quieras estar
viernes, 22 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
en una nube
Mentiría si dijera que la vida me ha enseñado con el paso de los años que nadie es lo suficientemente imprescindible como para no poder vivir sin él.
Mentiría si dijera eso porque por suerte, todavía cuento con personas que nunca me han abandonado y siempre han estado junto a mí cuando los he necesitado y cuando no, sobre todo en los momentos claves; personas que aunque todavía no sea lo suficientemente mayor como para darme cuenta, sé que están marcando mi vida de una manera brutal. .
En cambio sí que puedo decir que la vida me ha enseñado dos cosas muy importantes: que llorar no es un signo de debilidad, y que normalmente somos más fuertes de lo que pensamos.
Estoy totalmente convencida que para hacerse fuerte se tiene que haber llorado mucho, igual que para para ganar se tiene que haber perdido demasiado, parece irónico que todas las grandes cosas guarden dentro de sí a sus respectivas contrarias, pero estoy totalmente segura de ello, y probablemente sea de las únicas cosas de las que estoy segura últimamente. Una vez oí que no había que avergonzarse de odiar a alguien, que solo la gente que había odiado profundamente, sería capaz de llegar a amar verdaderamente, bueno, para mí odiar es una palabra muy fuerte, y a pesar de que la solemos decir a menudo, todavía no me he encontrado con nadie a quien le desee lo peor, y sea tan importante en mi vida como para que dedique la mayor parte del tiempo pensando en lo imbécil que es o en las ganas que tengo de que desaparezca del mundo.
La verdad es que la vida me ha enseñado muchas cosas, y la mayoría de las veces mediante hostias, y más hostias, pero es que es la única manera de aprender, de crecer; pero últimamente aprendo a una velocidad impresionante, me doy cuenta de cosas que antes eran totalmente desconocidas para mí, observo, reflexiono, y después comparto, creo que la filosofía me está afectando demasiado...Pero estas últimas semanas con todas las cosas que han pasado y que todavía no he sido capaz de resolver he llegado a comprender que jugar a ser valiente está muy bien, pero hasta un cierto límite, mi problema, y supongo que el de todos los adolescentes de 18 años(adultos para el libro de geo) es que no sabemos donde están nuestros límites, y si alguna vez los encontramos, los ignoramos pensando que somos inmortales, y que las cosas a nuestra edad nunca pasan factura, y me jode decirlo, pero estamos totalmente equivocados.
Para ayudar a los demás primero debemos comenzar por ayudarnos a nosotros mismos, para querer hacer cosas grandes primero deberíamos comenzar por un par de cosas pequeñas, sin prisa, que la vida pasa pero tampoco ahoga, y si te organizas bien hay tiempo para todo. Y hablando de cosas de las que nos damos cuenta, también debo decir que no estamos acostumbrados a que la vida nos sorprenda, creemos que vivimos preparados para saltar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino, estamos convencidos de que nadie sufre más que nosotros, creemos que ya sabemos lo suficiente como para seguir escuchando a los que a veces intentan enseñarnos las cosas que a ellos ya les ha enseñado la vida, pero lo único de lo que realmente podemos estar seguros es de que nos equivocamos, y encima, continuamente.
A veces hace falta experimentar el dolor en toda su inmensidad para poder llegar a comprender lo que siente el que tienes al lado, y muchas veces hace falta que pasen cosas impactantes, para que nos demos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, pero lo peor de todo, es que normalmente las cosas impactantes suelen llegar sin previo aviso, no te dan lugar a actuar, tampoco a recapacitar sobre lo que podías haber hecho para cambiar el destino,y además, sin que tú lo sepas, acaban marcándote para siempre.
Mentiría si dijera eso porque por suerte, todavía cuento con personas que nunca me han abandonado y siempre han estado junto a mí cuando los he necesitado y cuando no, sobre todo en los momentos claves; personas que aunque todavía no sea lo suficientemente mayor como para darme cuenta, sé que están marcando mi vida de una manera brutal. .
En cambio sí que puedo decir que la vida me ha enseñado dos cosas muy importantes: que llorar no es un signo de debilidad, y que normalmente somos más fuertes de lo que pensamos.
Estoy totalmente convencida que para hacerse fuerte se tiene que haber llorado mucho, igual que para para ganar se tiene que haber perdido demasiado, parece irónico que todas las grandes cosas guarden dentro de sí a sus respectivas contrarias, pero estoy totalmente segura de ello, y probablemente sea de las únicas cosas de las que estoy segura últimamente. Una vez oí que no había que avergonzarse de odiar a alguien, que solo la gente que había odiado profundamente, sería capaz de llegar a amar verdaderamente, bueno, para mí odiar es una palabra muy fuerte, y a pesar de que la solemos decir a menudo, todavía no me he encontrado con nadie a quien le desee lo peor, y sea tan importante en mi vida como para que dedique la mayor parte del tiempo pensando en lo imbécil que es o en las ganas que tengo de que desaparezca del mundo.
La verdad es que la vida me ha enseñado muchas cosas, y la mayoría de las veces mediante hostias, y más hostias, pero es que es la única manera de aprender, de crecer; pero últimamente aprendo a una velocidad impresionante, me doy cuenta de cosas que antes eran totalmente desconocidas para mí, observo, reflexiono, y después comparto, creo que la filosofía me está afectando demasiado...Pero estas últimas semanas con todas las cosas que han pasado y que todavía no he sido capaz de resolver he llegado a comprender que jugar a ser valiente está muy bien, pero hasta un cierto límite, mi problema, y supongo que el de todos los adolescentes de 18 años(adultos para el libro de geo) es que no sabemos donde están nuestros límites, y si alguna vez los encontramos, los ignoramos pensando que somos inmortales, y que las cosas a nuestra edad nunca pasan factura, y me jode decirlo, pero estamos totalmente equivocados.
Para ayudar a los demás primero debemos comenzar por ayudarnos a nosotros mismos, para querer hacer cosas grandes primero deberíamos comenzar por un par de cosas pequeñas, sin prisa, que la vida pasa pero tampoco ahoga, y si te organizas bien hay tiempo para todo. Y hablando de cosas de las que nos damos cuenta, también debo decir que no estamos acostumbrados a que la vida nos sorprenda, creemos que vivimos preparados para saltar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino, estamos convencidos de que nadie sufre más que nosotros, creemos que ya sabemos lo suficiente como para seguir escuchando a los que a veces intentan enseñarnos las cosas que a ellos ya les ha enseñado la vida, pero lo único de lo que realmente podemos estar seguros es de que nos equivocamos, y encima, continuamente.
A veces hace falta experimentar el dolor en toda su inmensidad para poder llegar a comprender lo que siente el que tienes al lado, y muchas veces hace falta que pasen cosas impactantes, para que nos demos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, pero lo peor de todo, es que normalmente las cosas impactantes suelen llegar sin previo aviso, no te dan lugar a actuar, tampoco a recapacitar sobre lo que podías haber hecho para cambiar el destino,y además, sin que tú lo sepas, acaban marcándote para siempre.
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Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.
" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."
Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
Somos lo que escribimos.
Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
"El arte saca lo peor del artista"
" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."
"A different language is a different vision of life"
Se necesita toda una vida para aprender a vivir.
Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.
"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."