"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".

Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.

"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."

Hay heridas que ni el tiempo las cura.

"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"

"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".


Los héroes nunca lloran.

Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.

"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."

"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".

"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".

Familia es con quien quieras estar

jueves, 29 de noviembre de 2012

Volver a nacer

Le preguntaron que cuál había sido el momento más bonito de su vida y de repente, miles de historias acudieron a su mente. Luchaban entre ellas por ocupar los primeros puestos de su lista de grandes momentos. Estaban todas: Desde el día que la conoció y supo al instante que no volverían a separarse; la primera victoria de con su equipo, el amor cálido y protector que tantas veces le proporcionó su familia, los viajes con amigos, hasta la felicidad que sintió el día que comprendió lo maravilloso que es vivir. Corría de recuerdo en recuerdo intentando averiguar cuál había sido el más bonito…cuál destacaba por encima de los demás y merecía el primer puesto. Hasta que de pronto lo descubrió: -Cada vez que toqué fondo, dijo sonriendo. -¿Cómo puede ser un momento terrible y bonito a la vez?, pregunté asombrada. “Los momentos pueden ser lo que tú quieras que sean- me respondió. He vivido cosas extraordinarias pero ninguna sensación me ha llenado tanto como la de volver a nacer. He tocado fondo y he conocido el lado más amargo de la vida. Aquellos días, la soledad se instaló en mi alma y me prometió no marcharse jamás. No tengo palabras para describir lo que siente uno cuando lo abandonan. Cuando no encuentras un lugar al que pertenecer y una razón por la que luchar. Cuando dejan de asombrarte las cosas y tu corazón se convierte en un simple músculo que bombea sangre a todo tu cuerpo con el objetivo de mantenerte vivo; aunque tú sepas que desde hace tiempo algo se te muere por dentro. Pero un día te levantas y te das cuenta de que algo está cambiando. Recuerdas aquel dicho: 'Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes'. Y entonces, la soledad rompe su promesa y se aleja poco a poco dejando paso a personas que solo vienen de ida porque nunca se irán de vuelta. Sigues sin encontrar un lugar al que pertenecer porque ahora todos los lugares te parecen mágicos. Comprendes que las razones por las que luchar nunca se fueron de tu vida, solo estaban escondidas, esperando a que las descubrieras de nuevo. Y tu corazón vuelve a latir con fuerza: Le asombra su capacidad para mantenerse firme entre tantas dificultades”. Se levantó de forma decidida, agarró como pudo el bastón que siempre había sido su compañero más fiel, se quitó las gafas de sol que dejaban al descubierto su ceguera crónica y exclamó: ¡Ver nacer a alguien es muy bonito, pero ver cómo resurge una persona tras haber tocado fondo…eso es inexplicable!

domingo, 30 de septiembre de 2012

croissants

En Periodismo siempre nos dicen que a la hora de redactar una noticia coloquemos lo más importante al principio de tal manera que el lector se entere de forma rápida de lo que ha sucedido. Se trata de evitar rodeos innecesarios que lo mantengan en vilo hasta el final del artículo. También nos dicen que debemos escribir de forma emotiva y directa al corazón, suscitando sentimientos en quien nos lee y sacando a flote sensaciones escondidas bajo llave: Nos enseñan a compenetrarnos con el único arma del que disponemos para enganchar a la gente, y ese arma no es más que las palabras y la forma en que les demos uso; pero ojo, siempre de forma veraz. Más que ser objetivos, lo que tenemos que intentar es ser honrados: con los lectores, con nuestra profesión y en especial, con nosotros mismos. Porque si no eres honrado contigo mismo tampoco lo podrás ser con los demás. Cuando nos hablan de la emoción de las palabras y de la importancia de escribir ‘con sustancia’ nos suelen poner el ejemplo del croissant que tan famoso ha hecho Álex Grijelmo. Dice así: “Todos los días el artículo de un periodista compite con el croissant mañanero del lector; nuestro objetivo es que una vez le hayamos contado lo que queríamos, el croissant todavía esté intacto; pues eso querrá decir que ese señor ha preferido la historia de nuestras palabras al placer que le produciría devorar un suculento croissant de buena mañana”. Como ven ustedes, en Periodismo también nos enseñan cosas interesantes. Pero ahora me quiero centrar solamente en el primer consejo de todos: “Lo más importante se cuenta al principio”: Es curioso, porque al tratarse de una de las profesiones con más intrusión profesional de la historia, además de las que suscitan más polémica…Y teniendo en cuenta que el oficio del periodista es uno de los más detestados por los ciudadanos, no he visto que en ningún otro trabajo se enseñe algo tan sencillo de entender y que a la vez sirva para prácticamente todos los ámbitos de la vida: Lo primero es lo más importante y lo más importante debe ser lo primero; y luego ya puedes rellenar el resto de la noticia con aspectos secundarios, nombres de personas, cifras y datos económicos que reafirmen lo dicho anteriormente. La verdad es que si todos nos aplicásemos este consejo las cosas marcharían de otra manera y las personas seríamos de otra forma. Si nos parásemos a reflexionar sobre qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas, cuáles son nuestras metas, el porqué de nuestras acciones y el verdadero fin de la aventura que emprendimos hace un tiempo, el mundo no sería un conjunto de sueños esperando a ser cumplidos, no sería un cúmulo de rodeos esperando a que alguien tome las riendas del juego y llegue al puñetero quid de la cuestión. Oímos diariamente a personas que nos cuentan muchas cosas: Médicos que te narran al detalle la operación dejando para el final el estado del paciente tras esta, políticos que agarran el micrófono para hablar de la situación del país y no hacen más que leer discursos en los que no dicen absolutamente nada, personas que rompen con sus parejas sin contarles los verdaderos motivos…¿Es que nunca les han enseñado que lo importante se cuenta al principio y los detalles se dejan para el final, en caso de que alguien quiera saberlos? ¿Se trata de una cuestión de importancia o sinceridad? Con lo bonito que sería darse cuenta de las personas que queremos tener al lado y salir desesperadamente a buscarlas hasta encontrarlas, cueste lo que cueste…dejando a un lado todo lo que nos estorba, todos los rodeos innecesarios que damos siempre para acabar haciendo lo que realmente nos importa. Tal vez si rompiéramos con ese miedo que nos impide conocer lo que realmente deseamos, nos iría mucho mejor, tal vez viviríamos más relajados y menos frustrados…tal vez algún día podríamos llegar a ser felices… Supongo que el problema estriba en que colocar lo más importante al principio de una noticia es mucho más sencillo que pararse a pensar hacia dónde quieres dirigir tu vida o que parte de tu pasado debes dejar atrás para poder avanzar de una vez por todas. Tal vez el problema sea ese o tal vez el problema radique en que nunca nos han enseñado a diferenciar entre lo importante y lo accesorio, entre todas las cosas que debes hacer por obligación y entre aquellas que solo debes hacer si las amas... Creo que todavía estamos a tiempo de replanteárnoslo. No es tarde para descubrir en qué quieres invertir tu tiempo. Todavía podemos salir a vivir nuestra historia, a disfrutar de aquellos aspectos que consideremos imprescindibles. Y aprovecharlos para luego explicárselos uno a uno al que esté dispuesto a escucharlos, pero ya sabes, siempre contando lo más interesante al principio que yo sí quiero comerme mi croissant mañanero.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Reflexionando con Kapuscinski

Decía Ryszard Kapuscinski que el ser humano, en lugar de un salvavidas que le permita flotar pasivamente sobre la superficie, necesita de un ancla poderosa que le posibilite aferrarse a algo concreto de su vida. ¿Realmente es esto cierto? ¿necesita el ser humano aferrarse a momentos, personas y lugares? ¿pero para qué? ¿con el fin de sobrevivir? ¿para albergar un sentimiento de seguridad que le ayude a luchar contra las barreras del tiempo y la debilidad de la memoria? ¿será cierto que el único objetivo del ser humano es que lo recuerden y por eso pasa gran parte de su vida intentando dejar huella en los demás?; ¿o se trata de algo referido a la educación? ¿tiene que ver con que desde pequeños nos instigan a que vivamos una vida sedentaria en vez de cultivar nuestra curiosidad,para que llegado el día de mañana, sintamos la necesidad de recorrer el mundo? ¿Por qué nos dicen que el verdadero "hogar" siempre será nuestra casa, y tu familia, las únicas personas que estarán siempre a tu lado? ¿por qué tanta manía con el 'siempre' y con la necesidad de que las personas sean eternas? ¿no sería mucho más fácil aceptar que la gente igual que entra en nuestra vida está destinada a marcharse cualquier día de estos? . Deberíamos saber que el verdadero "hogar" se encuentra en tu interior, que se trata de crearlo allá dónde vayas y te sientas en paz y armonía contigo mismo; y que familia no es más que la gente con la que quieras permanecer. Y qué no, qué nuestras vidas no deberían ser como un aeropuerto dependiendo constantemente de la gente que llega y se va. Si tuviéramos claro algo tan fácil como que el billete de ida siempre implica el de vuelta y que los cambios son las únicas cosas seguras que nos acontecerán por muy contradictorias que parezcan, nos ahorraríamos muchos disgustos y decepciones, mucha tristeza y mal estar. Creo que es importante que comencemos a reflexionar sobre este tema, porque un día puede que aparezca alguien en tu vida...que con el paso del tiempo se gane un hueco en tu ingenuo corazón y al final termines por aferrarte a esa persona de tal manera que la conviertas en tu referente, en un soplo de aire fresco o en algo mucho peor: tu ancla. ¿Y qué pasa si algún día tu ancla decide marcharse? ¿o abandonarte sin darte ninguna explicación al respecto? Aquí es donde te puedo asegurar que tu desesperación alcanzará tal límite, que a partir de ese momento te volverás loca intentando encontrar otro referente, intentando encontrar un ancla nueva. Y no te equivoques, porque no solo no volverás a encontrar jamás ningún ancla al que aferrarte sino que llegados a este punto, tampoco te servirán aquellos salvavidas que -como decía Kapuscinski- ayudaban a flotar, aunque solo fuera de forma pasiva sobre la superficie.

lunes, 27 de agosto de 2012

Familia es con quien quieres estar

De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. Esta metáfora solo se comprende de verdad cuando llevas cuatro horas caminando entre montañas que nunca acaban, te duelen los pies de sortear obstáculos, las rodillas de superar dificultades y los hombros de llevar tu experiencia a rastras. Justo en ese momento las fuerzas comienzan a flaquear y te invade el pensamiento de que jamás llegarás a la meta; pero de repente surge algo dentro de ti que te obliga a seguir sin opción a rendirte, algo que te convence de que eres más fuerte de lo que crees y de que debes seguir adelante: la fe. Dicen que lo único que no nos podrán arrebatar jamás es la fe. La fe no se enseña ni se hereda, la fe nace y crece alimentándose de tus creencias y valores; la fe es la que te ayuda a no abandonar y sobre todo, la fe es la que te enseña que en la vida pase lo que pase siempre debes SEGUIR ADELANTE. Esta ha sido una de las grandes lecciones que he aprendido esta semana: Por muy largo que sea el camino, por muy sola que me encuentre recorriéndolo siempre debo seguir adelante, porque avanzar es la única manera de crecer y porque solo "caminando se cumplen nuestros sueños". Ha sido una semana maravillosa en todos los sentidos, una semana cargada de momentos inolvidables y de personas increíbles cuyos nombres han dejado una huella imborrable en mi corazón. Un corazón que cuando se fue de Alicante se encontraba herido y decepcionado, y aunque no ha vuelto totalmente curado ni con la solución a todos los problemas, sí que ha regresado con la calma y tranquilidad necesarias para hacerles frente, con la madurez de quien ha experimentado el verdadero significado del dolor y el sacrificio; y con las ganas de seguir adelante y perseguir todos los sueños imposibles. Vivimos tiempos difíciles, estamos anclados en una crisis de valores terrible y en la mayoría de los casos nos dejamos arrastrar por una sociedad caracterizada por el egoísmo y la superficialidad, donde todo vale y en la que ya no sacamos tiempo para reflexionar sobre lo que está pasando a nuestro alrededor. En estas circunstancias creo que es necesario hacer un parón en nuestras vidas para replantearnos ciertos aspectos: cómo nos encontramos, cuánto hemos avanzado desde la última vez que nos miramos, si queremos continuar por ese camino o tal vez deberíamos cambiar el rumbo. El Camino de Santiago te ayuda a contestar a estas preguntas, te obliga a diferenciar entre lo importante y lo que no merece tu atención, y en especial, te devuelve las ganas de luchar por lo que amas y te demuestra que la vida es un regalo y solo por eso, debemos disfrutar cada instante como si fuera el último. Lo cierto es que jamás me había sentido tan feliz como en estos últimos días, no había tenido momentos tan intensos de reflexión personal ni de compartir los episodios más importantes de mi vida con personas a las que apenas conocía; pero cuando vives experiencias de este tipo los de tu alrededor dejan de ser extraños para convertirse en amigos, compañeros de viaje, la solidaridad se impone a todo lo demás porque sientes el dolor del prójimo como si fuera el propio, te alegra darte cuenta de que dentro de esta sociedad tan ególatra y materialista todavía queda gente que merece la pena, todavía queda gente buena por descubrir como Tomás: la columna vertebral del grupo, el que regala fuerzas de su propio corazón para todo aquel que las haya perdido; el Hermano Paco: alguien que nos demostró a todos que la sabiduría no es albergar muchos conocimientos sino saber transmitirlos a los demás; y Carlos, que tiene esa sensibilidad especial, esa capacidad innata para hacer que la gente le abra su corazón y se desahogue con una facilidad impresionante. Tampoco sería justo olvidarse de Ana: "nuestra jefa" y alguien que nunca deja de transmitir seguridad y bondad al resto -la verdad es que hay que tener auténtica vocación para ponerse de madrugada a curar ampollas en el baño de un polideportivo-. Mención especial merecen también el Hermano Javi y Bea: los imprescindibles, por su predisposición y ganas de ayudar al resto; Ruth: nuestra "pequeña peregrina"; MºDolores y sus brillantes clases de historia en frente de la catedral.y Fernando: un ejemplo de superación que nos dio una lección a todos el día en que sus rodillas dijeron "basta" pero él les contestó que quería seguir hacia adelante y así lo hizo. Son muchos los nombres que me dejo en el tintero, sin olvidarme de algún que otro catequista al que hemos echado de menos; pero creo que esta experiencia me ha servido para unirme más a todos ellos, y en especial a mi grupo de comunidad: personas cuyos nombres deberían escribirse en mayúsculas por los valores y principios que dirigen su vida y por la maravillosa calidad humana que transmiten a cada paso que dan. La verdad es que si algo he encontrado en el Camino de Santiago es gente humana, gente de matrícula de honor en la carrera de la vida, y sobre todo gente servicial, amable y con una fe que mueve montañas. Aunque parezca mentira, este ha sido uno de los artículos que más me ha costado escribir, de hecho no sé si estaré a la altura de lo que me piden porque si pudiera contar todo lo que he sentido estos días algunas veces me faltarían letras, y otras me sobrarían palabras porque las cosas más grandes de la vida siempre vienen acompañadas de algún que otro silencio mágico. Desde aquí os recomiendo a todos vosotros vivir una experiencia de este tipo y uniros a algún grupo de vida Marista, sé lo que pensáis porque es lo mismo que pensaba yo antes: "¡Pero si eso es una secta!", por eso os animo a que vengáis y descubráis vosotros mismos lo que realmente es, os animo a que comprobéis lo que se llega a aprender de personas más mayores y más pequeñas que tú: los valores que transmiten, la felicidad que derrochan y la protección y cariño que te otorgan no se pueden describir con palabras. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida. Gracias a todos los que nos habéis regalado este estupendo viaje y gracias a todos por haberme enseñado en una época en la que su concepto está despertando tanta polémica por lo que debería ser y lo que realmente es, por quienes deberían formarla y quienes no, y por el verdadero lugar que debería ocupar en nuestras vidas en vez de relegarla a un lado, que la familia es algo más sencillo que todas estas contradicciones: familia es con quien quieres estar , y lo cierto es que a mí no me importaría pasar el resto de mi vida haciendo el Camino de Santiago si voy a tener a mi lado a una familia tan grande y tan buena como la que he encontrado estos días.

miércoles, 13 de junio de 2012

Los reinos de la imaginación

Han pasado cuatro meses desde que me mandaste el trabajo pero en todo este tiempo no he dejado de pensar en Ana María Matute. Leyendo una de sus grandes obras como es Olvidado Rey Gudú no solo he aprendido a conocerla más en profundidad, sino a sentirla; a través de sus palabras he intentado ponerme en su piel y experimentar lo que representa el mundo de la literatura para ella. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que Ana María Matute es una persona que merece ser admirada y querida por todos, pero más que por su obra, por su persona, por esa fragilidad que transmite a través de una mirada triste y nostálgica que reafirma lo que dicen muchos autores: “solo añoramos lo que nunca sucedió”. Cuando miro a Ana María Matute veo a alguien a quien le robaron la infancia y las ganas de ser feliz, y es tal vez por este motivo, por el que me siento tan identificada con ella. Gracias a este trabajo he conocido a una de las voces más personales de nuestra literatura. Hasta ahora solo sentía admiración por varios autores extranjeros –Franz Kafka o Gustave Flaubert entre otros- pero con Ana María Matute he vuelto a comprender el significado de la palabra “literatura”. Por eso también debo darte las gracias, por abrirme las puertas del mundo de esta fantástica escritora, donde he aprendido a ver la vida desde sus ojos y a comprender más a aquellos que vivieron una catástrofe horrible como fue la Guerra Civil. Coincido con mi profesora al afirmar que Ana María Matute es todavía “una niña grande”; alguien que todavía no ha dejado marchar a ese niño ingenuo y frágil que todos llevamos dentro, y que un día sin explicación alguna lo echamos a patadas y lo sustituimos por una serie de problemas y complicaciones absurdas que a partir de ese momento nos acompañarán siempre. Ana María Matute, o la “hechicera de las palabras” porque sí que es cierto que hace con la palabra lo que quiere, porque crea su propio mundo en el que refugiarse y porque necesita las palabras para vivir. Pero lo mejor de todo es que las comparte con todos nosotros. Al fin y al cabo, las historias no significan nada si no tienes a quien contárselas. Ha sido todo un honor para mí “compartir” unos meses con esta increíble autora y haberme acercado más al mundo de la literatura que tanto me fascina y que tan olvidado está en el periodismo de ahora. Espero que a la hora de ver el vídeo, no tengas en cuenta algunos errores de montaje o fallos técnicos, ya que mis dotes tecnológicas son bastante limitadas. Eso sí, te aseguro que el vídeo está realizado con todo el cariño y la admiración que puede existir. Espero que te guste y que cuando lo veas, me comuniques qué te ha parecido, si hay algún dato incorrecto o si se podría mejorar algún aspecto. Una vez más gracias por brindarme la oportunidad de conocer de cerca a una de las “grandes” de la literatura, y por acercarnos este año al apasionante mundo de la literatura. Ana María Matute afirma en una de sus entrevistas, que la vida se trata de ir perdiendo cosas, lo que no sabe es que hay momentos en los que esas pérdidas se ven recompensadas por lo que se aprende de ellas. Este es uno de esos momentos, en los que aprendes mucho sin perder nada a cambio.

lunes, 26 de marzo de 2012

Cambios

Recuerdo que cuando era pequeña le solía decir a mi madre: “Las personas no cambian mamá, con el tiempo descubres su parte original”; si me hubiese oído algún científico seguramente se hubiera llevado las manos a la cabeza, pues solo hay dos certezas en la vida: La primera es la muerte y la segunda es el cambio.
Vivimos en un cambio constante desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, muchas veces las cosas cambian a nuestro alrededor mientras nos ocupamos de cambiar nosotros y otras tantas no somos capaces de darle un giro a nuestra vida para que cambie por completo. Siempre estamos dejando de ser para convertirnos en otra cosa. Parados en la carretera del presente soñando con encontrar la avenida del futuro y sin hacerle mucho caso a un pasado que está a punto de atropellarnos.
Las personas se van de nuestra vida cuando más nos hemos aferrado a ellas, los momentos de felicidad son escasos y aunque los guardes bajo llave en algún lugar escondido de la memoria, con el paso del tiempo terminan por ser arrinconados por todos los momentos malos que vienen pisando fuerte y con ganas de inundar tus pensamientos para siempre.

Nos emocionamos, reímos y celebramos cada victoria como si supiéramos que habrá muchas más. Y estamos muy equivocados.
Las cosas buenas solo pasan una vez en la vida y el resto del tiempo nos dedicamos a vivir de los recuerdos. Nos da miedo retroceder, pensar en lo que podríamos haber sido sino nos hubiéramos convertido en lo que somos. Nos da miedo abandonar lugares, romper con todo y empezar de cero porque no estamos acostumbrados a los cambios, firmaríamos ya si nos dijeran que algo es para siempre. ¿Nuestro lema? “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
Nos pasamos la vida replanteándonos qué hacer para al final no hacer nada.

Tenemos miedo, a fracasar, a olvidar y sobre todo a cambiar. Tenemos miedo a todas las cosas que tarde o temprano nos sucederán, a todas las cosas que necesitamos para avanzar y crecer como personas. Sin experiencia estamos perdidos. Si no aprendemos a ser los últimos jamás podremos llegar a ser los primeros. Para ganar primero hay que perder miles de veces. Para hacer frente a los cambios solo podemos hacer una cosa: Adaptarnos, aprender a vivir con ellos, asimilar que estamos aquí de paso y que al fin y al cabo lo único que nos llevaremos serán nuestros recuerdos. Sabiendo todo esto creo que deberíamos dedicar el tiempo a fabricarlos. A hacer nuestro todo lo que encontremos, alimentando tu memoria para que las desgracias y las derrotas nunca tengan cabida entre tanta felicidad. Viviendo como si no hubiera mañana y aprendiendo a encontrar la felicidad entre tanta ambición e hipocresía. Sin ignorar el pasado o estaremos condenados a repetirlo, con la mente puesta en el futuro pero los pies en el presente. Con la sensación de que nos gusta lo que hacemos y que sobre todo, todavía nos quedan muchas cosas por hacer, muchas cosas por cambiar.

Aprendamos a vivir cambiando pero sobre todo aprendamos a vivir, que al fin y al cabo es lo único de lo que nunca nos arrepentiremos.

lunes, 20 de febrero de 2012

Lo que merece la pena

Si por algo me caracterizo es por vivir del pasado, creo que llevo viviendo del pasado desde que tengo uso de razón.
Soy una experta en echar de menos y maldecir a cada instante lo poco que aprovecho el tiempo de felicidad e ilusión; sin embargo y aunque no lo creas, eso nunca ha sido un impedimento para que a pesar de pasarme la vida echando de menos las cosas que voy dejando atrás, no haya vivido las nuevas con una gran intensidad y emoción.

Sé que es bastante complicado de entender y explicar, más o menos como yo: Soy un puzzle con más de 1000 piezas medio rotas que encima viene sin instrucciones, por eso no me extraña que muchos me dejen por imposible y que otros tantos se nieguen a conocerme en profundidad.
Probablemente yo haría lo mismo con aquellos que se salen de los límites que establece la sociedad como “normales”o con aquellas personas que no terminas de cogerles el “puntillo” por así decirlo; porque siempre tienen contestación para todo, porque parece que su vida interior gane por goleada a su vida social y porque llevan en su mirada el brillo de la experiencia y la sabiduría que otorga la vida a los vencedores que nunca se han rendido y han luchado hasta el final.

No te confundas, ahora no hablo de mí. Más quisiera parecerme a ese pequeño grupo de privilegiados que arriesgan para algo más que ganar, para enseñar a los demás que lo importante no es llegar primero, sino saber llegar.
Son personas que nunca te abandonan a pesar de que los eches a patadas continuamente de tu vida, pero son tan difíciles de entender –que no de querer- que al final terminas por olvidarles sin darte cuenta que estás dejando escapar oportunidades que solo ocurren una vez en la vida, como esos trenes que aparecen en la oscuridad de la noche y llevan por lema “bienvenido al resto de tu vida”, y nunca terminas por decidirte, por comenzar a vivir de una vez por todas el resto de tu vida, la verdad es que siempre encuentras algo mejor que hacer que dedicarte a vivir.

Seguramente lo único que tengamos en común esos privilegiados a los que Dios le ha otorgado el arte de saber vivir y compartirlo con todos los demás es que somos difíciles de conocernos, de entendernos y sobre todo de tratarnos; pero en sus casos, una vez que lo haces…una vez que entras en sus vidas con la seguridad del que llega a un sitio para quedarse y no marcharse jamás, una vez que consigues pasar al otro lado, las vistas no solo son maravillosas sino que son para siempre.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Desacordar-se

Los seres humanos somos expertos en desacordarnos de las cosas. Nos desacordamos de la fecha en la que hay que entregar un trabajo, del cumpleaños de alguien especial o incluso del día en que nos prometimos que nuestra vida cambiaría por completo.
La verdad es que podemos y debemos desacordarnos de las cosas. ¿Sino para qué recordar a la persona que más te ha hecho sufrir? ¿Por qué recordar tantas derrotas cuando hay muchas victorias esperando a ser cumplidas?.
En eso jugamos con bastante ventaja: Tenemos la capacidad de desacordarnos, de olvidar o abandonar momentos en el lugar más recóndito de nuestra memoria, bien escondidos para que no vuelvan a hacer daño.
Y lo cierto es que solo olvidando puedes borrar y volver a empezar de nuevo, porque en la vida siempre hay que empezar algo, lo que sea, aunque se trate de empezar a olvidar por primera vez.

Pero hay veces que desacordarse no es tan sencillo, hay veces en las que preferimos aferrarnos al pasado con tal de no enfrentarnos a las consecuencias de este...¿Quién ha olvidado la primera vez que le dijeron "te quiero"? ¿Y alguien ha conseguido desacordarse del todo de su primer gran amor?; hay cosas que no podemos olvidar por mucho interés que pongamos o por mucho que intentemos deshacernos de ellas; se han instalado en lo más hondo de nuestro corazón y no parece que tengan muchas ganas de marcharse. Lo único que nos queda para estos casos es aprender a vivir con ello.

Sin embargo, no se trata de "llenar los huecos que se han quedado vacíos, sino de hacer sitio para todos los que ya vienen llenos"; y solo de esta forma...concentrándonos en el "ahora", que es realmente lo único que tenemos, conseguiremos desacordarnos de lo que nunca nos perteneció y acordarnos de una vez por todas de construir el resto de nuestra vida.

Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.

" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Somos lo que escribimos.

Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

"El arte saca lo peor del artista"

" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."


"A different language is a different vision of life"

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.



"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."