Tratar de resumir mi 2015 en unas cuantas líneas se me hace imposible...y es que por más que echo la vista atrás no dejo de sonreír, ¡menudo año! ¡Qué año! Cuántas cosas he vivido, a cuántas personas he conocido...y qué feliz he sido. Por eso, como no quiero que se me olvide nada, ahora que la memoria y yo nos llevamos muy bien, quiero dejar por escrito en mi viejo blog, en este pacto silencioso que mantengo con Internet, algunos de los momentos más bonitos que he vivido...
Y es que el 2015 ya pintaba muy bien en enero...porque a los días de empezar el año tuve una conversación de esas que te marcan de por vida, conocí a una persona con la que he ido de menos a más en todos los sentidos, alguien que se atrevió a acompañarme sin conocerme, y a la que hoy solo puedo darle las gracias por formar parte indispensable de mi vida, por apoyarme, por quererme...uno de mis pilares fundamentales, a ti, que eres mi ejemplo a seguir, gracias.
Además, un mes después, cerré, por fin, uno de los capítulos más importantes de mi vida, sí, sí...ese al que le he dedicado tantas entradas, tantos escritos, tantos pensamientos, y a día de hoy, puedo afirmar que el rencor ya no vive en mí...que solo le deseo lo mejor y que sea feliz, por dios. Que Dios le cuide y le proteja, y a pesar de que sé que esto solo es un punto y aparte, que nos volveremos a cruzar, no me preocupa, por ahora, me basta. También conseguí armarme de valor y dejar un trabajo que me aprisionaba y me hacía inferior, con el que no era yo, un trabajo que sacaba la peor parte de mí...y gracias a alguien que no sé si porque le di pena, porque es buena persona o porque creyó en mí, hoy trabajo en la radio y tan a gusto. Tan genial sirviendo a los estudiantes que lo necesitan, siendo parte activa de sus sueños...ayudándoles en lo que quieran...hoy estoy en casa, y no puedo más que dar gracias. Tampoco podemos olvidar que mi pequeño hijo, mi REC Radio, ganó un premio merecido, un premio como recompensa a la lucha, el esfuerzo y la entrega por un proyecto en el que pocos creían y creen, pero yo sigo haciéndolo...sigo pensando que merece la pena hablar de periodismo con expertos, y a pesar de los contras, este 2016 habrá muchos más que el pasado, seguiré soñando que otro tipo de periodismo es posible y que yo puedo lograrlo a través de REC. Y a pesar de que el TFG me dio muchos dolores de cabeza, recuerdo el final del trabajo y la exposición del mismo como dos de los momentos profesionales más importantes de mi carrera. Qué bonito poder explicar las cosas, qué bonito poder contribuir a contar la verdad y poder honrar a tantas víctimas que perdieron la vida en el mayor atentado de la historia de España.
La primera parte del año no fue muy buena en Grupos, recuerdo las rencillas de la convivencia vocacional, la frustración y desánimo que originaron en mí la Pascua, los roces con otros animadores y con mis catequistas, incluso la decepción de ver que el que podía alzar la voz en mi nombre no lo hacía. Pero Maimón lo cambió todo. Maimón, con su magia, son su sencillez, con sus chavales que te adoraban y te hacían sentir gigante cuando tú eres muy pequeña, en todos los sentidos, me transmitieron una magia que dura hasta nuestros días. Recuerdo la charla con Salva de Sanlúcar, como otra de esas conversaciones que te marcan de por vida. Recuerdo sus consejos y su: "¡No te rindas! ¡Eres catequista y siempre lo serás!" Recuerdo que a partir de Maimón, mi idea de los Grupos, mi forma de estar y sentir fue diferente. Gracias a la voz que me dijo que fuese, gracias a esa voz que a veces me lo dice claro, y menos mal que la seguí...Fue, sin duda, una de las semanas más maravillosas de mi vida.
Pero es que al volver de Maimón marché para Perú un mes entero. Un mes entero viviendo en una comunidad de Hermanos Maristas y dando clases de Periodismo y de lo que me daba la gana a los chavales de Sullana, qué mes...qué importante ha sido ese mes en mi vida, en mi trayectoria personal..cuánto aprendí de la mano del Hno Nino, que Champagnat debe estar por encima de todo lo demás, del Hno Félix, que sí existen líderes buenos que piensan en el pueblo, incluso del Hno Alfonso, que todos tenemos nuestro pequeño corazoncito, aunque tratemos de esconderlo. José María y Guillermo, Gaby, y mi Blanquita. Ellos me hicieron sentirme Marista, me hicieron unirme más a Dios, porque a mí Perú me demostró que yo era Marista de Champagnat, y que yo era cristiana de Jesús, de María...y tenía que vivir mi fe en ese estilo. Gracias a Blanquita aprendí que no hay nada más importante que servir a los demás, que solo así encuentras tu felicidad, que solo así consigues dejar el mundo un poquito mejor.
Perú me regaló amistades eterna, cariño infinito con niños que me demostraron que tengo una vocación docente a la que no puedo ignorar por más tiempo...y David, David que me enseñó la importancia del voluntariado y que tener menos siempre es ser más. A todos ellos, que me cambiaron la vida, que me hicieron mejor, gracias de corazón.
Y la vuelta no se me hizo dura, porque tuve a alguien que me acompaña y me la hizo más amena...os hablaba de él al principio, a Samuel, que me dijo que "todo lo que no se da, se pierde", no podría sentirme más afortunada de tener un acompañante como él. Y entonces llegaron los cursos, y volvimos a Maimón tres veces, y a Guardamar a mi querida vocacional, que no defraudó, y a Murcia...y retomé la amistad con Cari, que tuvimos otra conversación de esas que también marcan y te hacen mejor...te hacen querer más a alguien a quien tu corazón había olvidado un poco...Y dejé las rencillas al lado y comencé a llevarme mejor con Lulu, a entablar amistad con Lourdes, a querer a Antonio y Lucía, que ahora también me acompañan y me guían, a veces con dureza, pero creo que siempre buscan lo mejor para mí. Y no podría sentirme ahora más feliz en Grupos y más contenta en la pastoral de un cole que es el mío, en el que he crecido y por el que siento verdadera devoción, como a Marcelino...he descubierto más su figura, su manera de actuar, de sentir la vida, y no puedo más que sentirme orgullosa de seguirle...
Y no puedo acabar el 2015 sin dar gracias por Andrea y Cris. Esas personas que han llegado a mi vida, y aunque todavía tenemos que seguir conociéndonos y queriéndonos, le doy las gracias a Dios, porque me hacía falta gente así, con chispa, que brillan con luz propia, en mi vida. Me hacía falta nuevas amistades. Doy las gracias también por Kiko, que nos hemos unido más y si Dios quiere lo acompañaré en su confirmación; y bueno qué decir de Andrés...me he saltado un momento muy importante de mi año...un momento, en el que por primera vez en mi vida, he sido madrina, alguien me ha elegido para que le acompañe en ese momento tan especial que yo viví...alguien a quien adoro y quiero con toda mi alma. Gracias a Dios por hacer que nos juntásemos y ponernos a los dos en el camino para recorrerlo juntos.
Tampoco puedo dejar escapar el día de la graduación y lo que conlleva haber terminado una carrera universitaria, yo...que bueno, siempre quise escribir y ser periodista, pues ya lo soy, ya lo he conseguido...ya he terminado cuatro años de risas, trabajo, dedicación, lágrimas y sueños. Fue bonito aquel día, fue bonito volver a encontrarme a Lucía y caminar juntas, no como antes, pero de otra forma diferente.
Y no puedo olvidarme de los que están siempre, pasan los años y permanecen a mi lado, a su estilo, pero permanecen: Sanchi, mi fiel y buena amiga y confesora, David, Aintzane, que por fin ha vuelto y me ha permitido experimentar la magia del reencuentro, Elena, Elenita mi hermana pequeña, Tito, que es mi amigo, es mi amigo pase lo que pase y me lo ha demostrado, Salva, mi SALVA, y lo pongo con mayúsculas porque este hombre sin duda es el mayor regalo que me ha hecho Dios, mi referente, mi amigo, mi luz, mi columna, no sé qué sería yo sin Salva, qué haría con mi vida si no estuviera Salva, gracias, gracias, y las gracias siempre se quedan cortas, y mi Fercho, Fernando...que este año hemos estado más juntos, sobre todo en la segunda mitad, porque realmente yo he tenido como dos años, y estos últimos seis meses han sido brutales...mi acompañante en la sombra, mi fiel guía y catequista, el que siempre está...
Vivi y Dolores se han ganado mi corazón, al igual que Sofía, ellas me han hecho la vida más dulce, más bonita, mejor. Gracias también a ellas. Y a los que han vuelto, como Dani, en esta recta final de año, como decía antes de Lucía, como Aintzane que nunca terminó de irse, pero ahora ha vuelto con más fuerza. Y a los que se han ido, me quedo con la frase que me dijo Lucía una vez: las amistades terminan y sin ningún trauma, unas empiezan y otras terminan, y se acabó...pues eso, sin trauma, sin rencor. Ya nos volverá a juntar la vida, si quiere, si le apetece. Sino, gracias por lo vivido y que sigáis viviendo...
Doy gracias por haber vuelto a escribir, a cultivar mis dones, a darme cuenta de que el mejor de los regalos siempre somos nosotros, a querer ir más allá, a que ahora me duelan las miradas de los que gritan ayuda en la calle, a que mire diferente, a que sienta diferente, a que crea que la vida es mejor vivirla en modo esponja...gracias 2015, gracias vida, gracias Dios.
Y para 2016, mejor otro texto con aquellas cosas que quiero hacer, no para ponerme presión no para hacerlas a la fuerza, solo para pedírselas a Dios y a ver si salen...a ver si se cumplen, a ver si a partir de ahora todos mis años son así de brutales, de enriquecedores, tan llenos de vida...me voy también con cosillas que resolver al siguiente año, pero es que así es la vida, ¿no? Si estuviera todo tan claro sería aburrido, tengo el tema de N, el tema de D, y el de mi vocación, del trabajo, de ser marista, del voluntariado...y mis sueños, que no dejan de crecer, y proyectos que no terminan de salir...y mis clases...¡A ver qué pasa!
Y aunque los haya dejado para el último lugar, son parte fundamental de mi vida, que me hacen sentirme plena, que me dan felicidad y alegría...mis bebotix, mis niños, tercer año con ellos, acompañándolos, y es que la familia crece y se hacen mayores, y este año terminan y lo que pasará el siguiente es un misterio, pero este año me han dado tanta vida, que son como mis hermanos, mis hijos, mis amigos, mis chicos, me salto cualquier protocolo para decirles que les quiero, a mis favoritos y a los que no lo son, a todos...Gracias por los viernes, por las cenas, por los regalos que me hacéis sin daros cuenta, por hacer que Salva y yo encontremos sentido a nuestra vida viendo cómo os convertís en personas impresionantes...Gracias, chicos, porque no hay personas como vosotros que me hagan sentirme tan especial de acompañaros.
Y a vosotros, que estáis siempre conmigo, que me cuidáis, me guiáis, me queréis...gracias y no me abandonéis nunca, ha sido un año redondo, un año flipante...no me quedan más adjetivos que decir...solo sentiros en mi corazón hace que me sienta feliz, a vosotros, gracias...seguimos caminando...juntos.
Lo más rock&roll de por aquí.
Estas letras miopes sobre líneas retorcidas quieren rendir mi humilde homenaje a todos aquellos que alguna vez se han dejado la piel por dejarse llevar, a todos los que mandaron su razón a la mierda y lo hicieron de todo corazón, a los que ya no encuentran porque se lo han buscado y a los que prefieren vivir de esta manera antes que irse muriendo de cualquier otra, a los que eligen desterrarse de toda estabilidad y exiliarse de cualquier cosa parecida a la comodidad.
"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".
Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.
A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.
"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."
Hay heridas que ni el tiempo las cura.
"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"
"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".
Los héroes nunca lloran.
Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.
"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."
"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".
Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".
"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".
Familia es con quien quieras estar
miércoles, 30 de diciembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
A Samuel desde Maimón (julio de 2015)
Querido Samuel:
No te miento si te digo que no fui consciente de que iba a un lugar desconocido con gente desconocida hasta que el AVE estaba llegando a Córdoba y los nervios comenzaban a aflorar por mi cuerpo. Ya sabes, lo de siempre: temblor de manos, sudoración y mariposas en el estómago; pero ahora que estoy aquí, me alegro de no haberme comido la cabeza en balde, porque he descubierto un refugio maravilloso y unas personas extraordinarias.
Qué bueno es lanzarse hacia lo desconocido, a veces. Qué bueno es sentir que debes estar en un sitio determinado, porque te lo dice la voz de tu corazón, y hacerle caso y seguir su impulso.
Hoy me he dado cuenta de que el proyecto de Jesús tampoco es tan diferente al mío. El busca el AMOR y la VIDA; igual que yo. Él pone sus días al servicio de los demás; igual que me gustaría hacer a mí: una vida dedicada por y para los demás, ¿sino de qué sirve vivir?
Tal vez me falta desprenderme de ese "ego" occidental que a veces marca mi existencia, ese miedo a no ser "diferente" y que a los demás me vean como alguien normal, sin más.
Tengo que empezar a no querer sobresalir, a que lo que realmente me importe sea el resto de personas que me rodean y cómo puedo ayudarlas. Todavía no he encontrado mi "yo" auténtico en Grupos y sigo buscándolo, el "me da igual que no quede bien", lo digo y punto.
Joder, Samuel, ¿ves lo que ha pasado? Que he empezado escribiéndote a ti y he terminado, como siempre, hablándome a mí misma, o a Dios, o al "padre", como dicen aquí los andaluces. Gracias, Samuel, porque siempre me permites llegar al "cielo" desde la "tierra" y me invitas a ser mejor.
He pensado en ti cuando Salva ha preguntando quiénes eran nuestros modelos de referencia. He pensado en ti y no me avergüenza decir que te tengo idealizado. ¿Acaso Jesús no tenía idealizados a su padre y a su madre? ¿Acaso él no tenía favoritos, como lo era Juan?
Para mí en esta convivencia lo es Fernando, un niño entrañable y realmente mágico (cuando escribí esto, Fernando pasó por mi lado). Bueno, podría contarte más cosas, pero debo darme a los demás, que para eso he venido, para "darles de comer", ¿no?
Hablamos pronto. Me debes un abrazo y unos cuantos deseos de que todo vaya bien. Ya sabes de mi miedo al futuro y necesito que me ayudes a CONFIAR. Termino como lo hago en cada convivencia: prometiéndome a mí misma estar más cerca de Jesús y prometiendo no llorar si las personas o los momentos no me tocan verdaderamente el corazón.
Un beso sincero y un abrazo de acompañada, querido apoyo. Gracias por aparecer en mi vida.
Te quiere y te admira: Cris (en búsqueda)
lunes, 1 de junio de 2015
"Dadles vosotros de comer"
Es cierto que no es lo mismo hacer llorar a alguien que atravesarle el corazón. Es triste que algunas cosas solo consigan hacer llorar en vez de llegar hasta lo más profundo de nuestro ser y quedarse allí para siempre. Pero también es verdad que solo algunos son capaces de ver esta pequeña, ínfima, diferencia que hay entre experimentar y sentir, entre querer y AMAR. De lo que estoy segura es de que pocos como tú saben apreciar esos pequeños detalles. Y digo pocos cuando debería decir ninguno. No miento si te digo que transmites paz, calma y tranquilidad; y que haces que las cosas sean más sencillas...sin juzgar, sin herir, solo escuchando...asimilando, sonriendo de esa manera tan extraña que tienes de hacerlo y que, ¡para qué voy a mentir! tanto me encanta y me revoluciona por dentro.
Pero no se equivoquen, lo que yo siento no es amor, sino admiración...admiración por alguien tan grande...y es que yo me siento a su lado tan pequeña, me siento tan afortunada de que hayas puesto tus ojos sobre mí y hayas decidido acompañarme en este momento de mi vida. Y repito que no es amor, porque estar enamorado es otra cosa, estar enamorado es lujuria y pasión, y yo solo siento por ti un enorme respeto, una profunda admiración y un sentimiento de gratitud y cariño, por qué no, desmedidos. Cuando me dices que te gusta que sea tan normal a pesar de todo lo que he vivido, no puedo más que sonreír y seguir mirándote. Cuando me dices que te gusta que me relacione tan abiertamente con la gente y tenga el corazón tan "esponjado" no puedo más que decirme a mí misma que no estoy haciendo las cosas tan mal...que tengo que mejorar, pero que como dice Salva: voy por el buen camino.
Escribo estas líneas para poder leerlas dentro de un tiempo. Para al repasarlas poder recuperar esta sensación de paz que me embriaga ahora mismo. Esta sensación de "qué hago con mi vida" que se instala en nuestro cuerpo cada vez que volvemos de un fin de semana especial. Y es que no puedo parar de pensar en nuestra charla...en nuestros gestos...en los mensajes, en las promesas...porque si la promesa va hacia delante, no puedo más que sonreír al imaginarnos paseando por las calles de mi "Graná" compartiendo ilusiones y sueños. Porque contigo es tan fácil compartirlo todo...es tan fácil sacar todo lo que llevo dentro y contártelo...como si hablase conmigo misma...como si se le contase al mismo Dios.
Le preguntaba el otro día a Sanchi que por qué las personas que más nos enriquecen tienen que estar tan lejos. Que por qué no podemos disfrutarlas. Y de repente, tú, me regalas una "cuchara" para que dé de comer a los que más lo necesitan y para que extraiga lo mejor de la vida. Y ahora cada vez que la veo solo puedo acordarme de lo que significas para mí y de mi deber en esta vida, de mi deber el próximo verano...¡Qué ganas de que llegue! ¡Y qué lejos lo veo!
Sé que te tengo idealizado porque ya me lo han dicho en varias ocasiones, pero te tengo idealizado porque siempre lo he hecho con todas las personas especiales que han aparecido de repente en mi vida y con las que he conectado al instante. Sé que no es bueno, pero también sé que me da vida y que con el tiempo se pasará. Que con el tiempo tendremos una relación más normal, marcada siempre por la mirada con la que tú ves el mundo. Esa humildad con la que sientes que nada te pertenece, y mucho menos tus virtudes. ¡Y tienes tantas! No conozco a nadie como tú...a nadie que sus silencios hablen más que sus palabras...a nadie que irradie tanta bondad...a nadie que como dice la canción, solo "brille para alumbrar a los demás".
Oye, gracias por alumbrarme...y por los abrazos...y por decirme que soy grande, cuando tú me sacas dos planetas (y me quedo corta) de grandeza. Tú sí que vales la pena. y Dios lo sabe. Y por eso supongo que te puso en mi vida: para que me enseñases a ver las cosas de forma distinta...para que me enseñases a descubrirme y sobre todo, para que me enseñases que las cosas, en esta vida, no me tienen que hacer llorar, no me tengo que acostumbrar o adaptar a ellas por rutina y sentirlas sin que de verdad las sienta. Que las cosas y las personas me tienen que atravesar el corazón, rompérmelo y construírmelo de nuevo. Pues, gracias, por atravesarme el corazón desde la primera vez que hablamos en serio. Gracias porque desde que has llegado a mi vida solo me das razones para ser mejor. Y no creo que haya nada mejor que una acompañada quiera ser igual de buena, o incluso más, que la persona que le guía.
Nos vemos...la próxima vez espero que no pasen cinco meses para que vuelvas a revolucionarme por dentro...aún así y hasta entonces, aquí me quedo teniendo claro que, como me decía Nerea ayer: "Crees que sabes todas tus posibilidades. Entonces, otras personas llegan a tu vida y de repente hay muchas más".
Pero no se equivoquen, lo que yo siento no es amor, sino admiración...admiración por alguien tan grande...y es que yo me siento a su lado tan pequeña, me siento tan afortunada de que hayas puesto tus ojos sobre mí y hayas decidido acompañarme en este momento de mi vida. Y repito que no es amor, porque estar enamorado es otra cosa, estar enamorado es lujuria y pasión, y yo solo siento por ti un enorme respeto, una profunda admiración y un sentimiento de gratitud y cariño, por qué no, desmedidos. Cuando me dices que te gusta que sea tan normal a pesar de todo lo que he vivido, no puedo más que sonreír y seguir mirándote. Cuando me dices que te gusta que me relacione tan abiertamente con la gente y tenga el corazón tan "esponjado" no puedo más que decirme a mí misma que no estoy haciendo las cosas tan mal...que tengo que mejorar, pero que como dice Salva: voy por el buen camino.
Escribo estas líneas para poder leerlas dentro de un tiempo. Para al repasarlas poder recuperar esta sensación de paz que me embriaga ahora mismo. Esta sensación de "qué hago con mi vida" que se instala en nuestro cuerpo cada vez que volvemos de un fin de semana especial. Y es que no puedo parar de pensar en nuestra charla...en nuestros gestos...en los mensajes, en las promesas...porque si la promesa va hacia delante, no puedo más que sonreír al imaginarnos paseando por las calles de mi "Graná" compartiendo ilusiones y sueños. Porque contigo es tan fácil compartirlo todo...es tan fácil sacar todo lo que llevo dentro y contártelo...como si hablase conmigo misma...como si se le contase al mismo Dios.
Le preguntaba el otro día a Sanchi que por qué las personas que más nos enriquecen tienen que estar tan lejos. Que por qué no podemos disfrutarlas. Y de repente, tú, me regalas una "cuchara" para que dé de comer a los que más lo necesitan y para que extraiga lo mejor de la vida. Y ahora cada vez que la veo solo puedo acordarme de lo que significas para mí y de mi deber en esta vida, de mi deber el próximo verano...¡Qué ganas de que llegue! ¡Y qué lejos lo veo!
Sé que te tengo idealizado porque ya me lo han dicho en varias ocasiones, pero te tengo idealizado porque siempre lo he hecho con todas las personas especiales que han aparecido de repente en mi vida y con las que he conectado al instante. Sé que no es bueno, pero también sé que me da vida y que con el tiempo se pasará. Que con el tiempo tendremos una relación más normal, marcada siempre por la mirada con la que tú ves el mundo. Esa humildad con la que sientes que nada te pertenece, y mucho menos tus virtudes. ¡Y tienes tantas! No conozco a nadie como tú...a nadie que sus silencios hablen más que sus palabras...a nadie que irradie tanta bondad...a nadie que como dice la canción, solo "brille para alumbrar a los demás".
Oye, gracias por alumbrarme...y por los abrazos...y por decirme que soy grande, cuando tú me sacas dos planetas (y me quedo corta) de grandeza. Tú sí que vales la pena. y Dios lo sabe. Y por eso supongo que te puso en mi vida: para que me enseñases a ver las cosas de forma distinta...para que me enseñases a descubrirme y sobre todo, para que me enseñases que las cosas, en esta vida, no me tienen que hacer llorar, no me tengo que acostumbrar o adaptar a ellas por rutina y sentirlas sin que de verdad las sienta. Que las cosas y las personas me tienen que atravesar el corazón, rompérmelo y construírmelo de nuevo. Pues, gracias, por atravesarme el corazón desde la primera vez que hablamos en serio. Gracias porque desde que has llegado a mi vida solo me das razones para ser mejor. Y no creo que haya nada mejor que una acompañada quiera ser igual de buena, o incluso más, que la persona que le guía.
Nos vemos...la próxima vez espero que no pasen cinco meses para que vuelvas a revolucionarme por dentro...aún así y hasta entonces, aquí me quedo teniendo claro que, como me decía Nerea ayer: "Crees que sabes todas tus posibilidades. Entonces, otras personas llegan a tu vida y de repente hay muchas más".
martes, 30 de diciembre de 2014
Preguntas con y sin respuesta
Dejé de desearlo cuando me di cuenta de que no ocurriría. Ya saben, dejé de pedirlo cada vez que bebía coca cola, pasaba por debajo de un puente, desafiaba a la suerte o simplemente rezaba. Decidí apartarlo de mis deseos porque me di cuenta de que nunca se cumpliría. Cuando Alejandro me lo dijo tan claro me sentí estúpida. Pensé: "Después de todo, ¿cómo puedes seguir estando tan ciega?" Y es que lo he estado, lo estoy y lo estaré con todo lo que tenga que ver con él. Si siempre ha sido así, ¿por qué tendría que cambiar ahora? Mi S femenina me dijo que me sintiera tranquila conmigo misma, porque yo ya había hecho mi parte, había sido valiente y lo había intentado. Pero nunca me ha valido con intentarlo. Los que me conocen saben que no me gusta dejar las cosas a medias. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda de los que lo intentaron, pero no consiguieron nada?
Estoy triste. Pero porque siempre me pongo triste cuando va a terminar el año. Y no porque esté triste con los demás, sino porque estoy triste conmigo misma. Porque no me gusto últimamente. No me gustan mis reacciones, mi forma de entender la actitud de las personas...será que tengo muchos círculos abiertos, como dice Alejandro. Muchas cosillas por resolver. Pero yo creo que el problema no son los círculos, sino la forma en la que yo los interpreto, porque ustedes y yo sabemos que hay círculos que ya están cerrados, solo tengo que asimilarlos.
Sabemos que lo que un día se rompe no se puede volver a reconstruir. Sabemos que cuando dos personas discuten continuamente es que algo falla. Y sabemos que a veces tenemos que alejarnos de la gente que queremos porque nos está ahogando. Sé que algunos pueden pensar que alejarse de los problemas es de cobardes. Pero me parece que tiene que ver mucho con madurar, con calmar la rabia que todos los jóvenes llevamos dentro y que no sabemos cómo exteriorizarla. Yo siempre lo hice a través de las palabras, pero mi cuerpo cada vez pide más y yo ya no sé cómo soltarla. Decía que alejarse es madurar, porque cuando nos vamos de los sitios vemos las cosas con "perspectiva" (bonita palabra) y cuando volvemos nos damos cuenta de que no era para tanto y de que siempre hay tiempo para volver a empezar.
Me pasó con Andrés. Llevábamos un añito raro. Peleábamos por todo y por todos. Hasta que en verano explotamos los dos. Yo le dije que era un crío y un infantil y él a mí que yo me enfadaba por todo. Bien, pues pasó el tiempo. Estuvimos unos meses sin hablarnos o hablándonos poco y hace un mes o así nos dijimos las cosas a la cara en Guardamar (bendito Guardamar y el poder que tiene de hacer que todo salga siempre bien) y nos reconciliamos y ahora sí, hemos encontrado el punto perfecto de nuestra relación. Ahora nos queremos más, más fuerte. Somos amigos y sabemos que si nos necesitamos nos encontraremos. Con Aintzane igual. Aunque con ella he necesitado mucho más tiempo y ha sido bastante más traumático, pero ahora tenemos una relación en la que no nos hacemos daño. Claro, que mi yo del pasado me diría que vaya mierda en lo que terminan las amistades intensas...y yo le respondería que cuando te haces mayor, más que cosas intensas solo quieres estabilidad y gente que te haga la vida fácil y reír mucho y a carcajadas.
El problema es que todavía tengo varios círculos con los que no he sabido encontrar "el punto perfecto": N, J, L,D, ¡F!...en fin, y así una larga lista. Bueno, no. Esos son los principales. A los que en el fondo de mi corazón, aunque me cueste reconocerlo, aún quiero y no les hablo porque no sé qué decirles o cómo decírselo.
Pero sería injusto que terminase este vomitado (así llamaré a partir de ahora a mis escritos del blog) sin dejar escrito que soy afortunada. Por los de siempre, que siempre están, como S. Que nunca falla, siempre permanece. Por mi S nueva, que algún día dedicaré una entrada a hablar de él y de su forma de hablar: "Tengo ganas de verte" y te lo dice y si te da vergüenza, pues te aguantas. A mí ese rollo directo, de vamos a aprovechar la vida y voy a decirte que te quiero por si mañana te mueres o te atropella un camión me mola y mucho. Ojalá todos fuésemos así, ¿no? y en fin, otras personas que no siempre están, pero que cuando vienen alegran la partida.
Estoy cansada y Alejandro me está hablando por Facebook como si no hubiese mañana y es hora de que le haga caso a mi pobre amigo. ¡Que vaya amigo! No podía haber encontrado a nadie mejor en estos momentos. También dedicaré otra entrada a hablarles de él. Les dejo con una bonita noche que pone fin al 29 de diciembre e inicia el 30...¿El balance del año detallado con nombres, situaciones y propósitos de año nuevo? Dentro de unos días. Cuántas preguntas me estoy haciendo hoy a mí misma. Qué sería de mí si no fuese por estos ratitos en los que me miro por dentro y me siento mejor. Porque a pesar de las tristezas, los círculos, y sobre todo, los deseos que estoy asumiendo que no se cumplirán, no tengo motivos para no sentirme mejor.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Mienten los que dicen...
Mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que decir. Mienten porque siempre tenemos algo que contar, por muy aburrido o confuso que resulte. Lo que pasa es que a veces no sabemos cómo darle forma o no queremos. Porque nos da miedo ver reflejados nuestros sentimientos en una pantalla, porque no queremos decirnos a la cara cosas que deseamos que no existieran o porque, simplemente, siempre buscamos motivos para no hacer aquellas cosas que tan difíciles nos resultan. Yo ya dije un día que dejaba a un lado todas las normas ortográficas aprendidas durante la carrera y esa maldita perfección a la que nos han acostumbrado, para dar rienda suelta a mis palabras. Siento utilizar a este blog como vomitero para dejar escapar estas sensaciones que se me acumulan en el pecho y nunca terminan de salir del todo.
Con todo esto solo quería decir que hoy me apetece escribir y no he encontrado ningún motivo fuerte que me lo impidiese.
Me apetece escribir porque me están pasando cosas interesantes que quiero dejar escritas para la posteridad. Ya saben, por si un día me hago famosa y quieren analizar mi personalidad con "nuevos escritos encontrados sobre la autora que demuestran lo mal que estaba de la cabeza". Pues eso. Para que los que vengan detrás se lo pasen bien leyendo mi locura.
No se pueden imaginar lo que ha cambiado mi vida en apenas unos días, pero es que eso es lo que tiene la vida. Que la muy hija de puta se olvida de ti durante unos meses y un día, en la siesta, repito, EN LA SIESTA, te da un empujón y te suelta: ¡Oye! ¡Que te toca vivir! El lunes empecé a trabajar, les puede resultar un acontecimiento sin importancia, pero para mí no lo es. Se trata de la primera vez que trabajo. la primera vez que ME PAGAN, para ser exactos. Y CON CONTRATO, para ser más exactos y dejar claro que me han pagado y me gano la vida de otras maneras más ilícitas. Estaba asustada. Nerviosa. Cansada, porque me levanto a las 6.40 todos los días para coger el tren de las 7.15 y andar unos 15 minutitos para llegar al trabajo y solo hago cuatro horas. Pero estoy contenta. Porque por primera vez en mi vida están valorando mi trabajo incluso antes de saber si soy apta para ello.
Digo que me ha cambiado la vida, porque ahora miro con morriña a los que van a clase todos los días. Porque yo no puedo. Y ya lo echo de menos. Es increíble como terminamos echando de menos lo que un día echamos de más. Echo de menos levantarme para ir a clase y solo hace tres días que no lo hago. Pero creo que es por todo lo que lleva detrás estudiar. Miro a las niñas del CEU que me arrebatan cada mañana el silencio del tren y las miro con morriña. Como si yo estuviera en otro mundo diferente. El laboral, qué fantástico, oye. Siento que he dejado una parte de mi vida atrás y que ya no la voy a recuperar jamás. Que me estoy haciendo mayor y que el tiempo pasa muy rápido. Y, sobre todo, que no me han dado tiempo para asimilarlo. Que hoy estaba firmando un contrato y escribiendo mi nuevo número de la Seguridad Social y la semana pasada pensando que Ética es un tostón.
Hay que ver cómo crecemos y cuántas cosas dejamos atrás. Y nunca, nunca, estamos preparados para las despedidas. Para soltar lo que la vida nos regala y un día nos arrebata sin previo aviso, la cabrona. También estoy ilusionada, porque a pesar de que no hago el periodismo idílico que no sé si un día lograré hacer, me gusta lo que hago. Me gusta la comunicación y me gustan mis compañeros. Creo que puedo hacer las cosas bien y si solo llevo tres días y no quiero llorar ni suicidarme, es que la cosa no va a pintar mal, ¿no?
Por cierto, que no solo me ha pasado esta mierda, ¿eh? lo digo para los que lleven la mitad de su vida trabajando y no comprendan la importancia de empezar a cotizar para nuestro querido país. Y es que no saben la cantidad de decisiones que he tenido que tomar esta semana. De verdad que no lo saben. Bueno, tal vez solo dos o tres. Pero en la misma semana y hasta Salva dijo que eran muy difíciles y que me llevarían tiempo.
¡Ah! Que se me ha olvidado comentar que tengo un nuevo S en mi vida. Si es que hace mucho tiempo que no nos leemos. Todavía estamos en proceso de conocernos, pero Salva me ha dicho que me va a enriquecer mucho y que me va a aportar cosas muy buenas. Que he elegido a una buena amistad. Yo también lo creo. A veces no hay que preguntar las cosas, porque tu corazón sabe perfectamente qué es lo que tienes que hacer. A lo que iba, que me lío, que hay otras cosas por las que sí hay que preguntar. Como por ejemplo dónde coño vas a pasar agosto. Si durmiendo en el suelo y comiendo bichos, como dice Gonzalo, o visitando uno de los países más fascinantes de este mundo. Que el placer y el voluntariado no están reñidos. Que soy demasiado joven, que me vaya a África con Pencho, de locos. ¿Que a dónde me voy? Pues mi S de toda la vida y mi nuevo S me lo están gestionando. Pero ahora mismo no lo sé ni yo. Qué será de mi vida en agosto, lo único que tengo claro, y esto también lo he decidido yo solita es que ese periodismo idílico comienza por hacer estas cosas. Y que no lo tengo que abandonar, que luego nos acomodamos al dinerillo y a tener una vida fácil y se nos olvida porque estudiamos lo que estudiamos.
Oye, y qué cariño le he cogido a mi REC. Porque es mío, porque hay gente que me ayuda, pero yo me lo guiso y yo me lo como, aunque necesito un becario. Pero me gusta tanto la radio que creo que nos hemos casado para siempre. Es uno de esos matrimonios que sabes que nunca se acabarán, porque estamos condenados a entendernos. Por mí como si REC dura toda la vida. Porque me encanta, lo disfruto y me enriquece no saben cuánto. La magia de la radio, yo qué les voy a contar.
Y también tengo más cosas que contarles, como que alguien me ha abierto los ojos últimamente y hay temas que tengo que solucionar, en concreto, uno. Con una persona, con la de siempre, vaya, y que lo voy a hacer, porque mi tercera S, la única femenina, me lo ha dicho también mientras paseábamos el otro día por el barrio. Que no me quede con las ganas de decirle a alguien lo que quiera, o que lo quiero, según por donde se mire. Bueno, y que el sábado empiezo Francés, y que a lo mejor si puedo ir a la Pascua con mis fierecillas que los quiero mucho a esos pendejos adolescentes. Y que mañana me entrevistan en COPE sobre la religión, toma ya. Tengo que hablar de lo que significa Dios para mí, y es que yo creo que Dios es como un paraguas, que siempre está conmigo cuando me mojo, cuando estoy a punto de hacerlo, y cuando hace mucho sol, por si acaso lloviese de repente.
¿Ven como mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que contar? Siempre hay algo que contar, el corazón siempre quiere hablar, pero muy pocas veces le damos permiso. Y ahora que ya estoy terminando me siento tan bien. A pesar de que he tocado muchos temas de forma superficial, pero bueno, mi intención no es tener esto tan abandonado como está siempre. Prometo y me comprometo a dejarme caer más por aquí, eso sí, cuando tenga algo que contar, es decir, cuando no encuentre ningún motivo para no hacerlo.
lunes, 2 de junio de 2014
Edición
No puede haber mejor lugar en Atzavares que la sala de Edición. Y lo curioso es que hasta hace unas semanas no me había dado cuenta de la magia que desprenden esas cuatro paredes. Probablemente esa sala sea el sitio en el que más horas he pasado este año: retocando audios, desayunando, peleando, terminando trabajos, presentando premios...e incluso llorando. El otro día llegué a la sala de Edición y rompí a llorar. Me metí en una de las cabinas con el propósito de empezar a estudiar Inglés y no lo pude evitar. Lloré. Y la sala de Edición tuvo el detalle de no interrumpirme. De dejar que mis lágrimas brotaran y se resbalaran por mis mejillas hasta que me quedé sin fuerzas. Entonces, suspiré. Me limpié la cara. Y comencé a estudiar Inglés.
No entró nadie durante esa hora. Ni Borja y su típico "¡Buenos días Cristina! ni los de "Buenos días UMH". Nadie. Me gustó ese detalle que tuvo conmigo la sala de Edición conmigo. Es como si me susurrara: "Estás en casa. Yo te protejo". Y lo cierto es que a veces necesitas un lugar en el que esconderte, una cueva en la que ocultarte del mundo durante unas horas, un sitio en el que descargar tu rabia, o en mi caso, la tensión acumulada en los últimos días.
Salí de Edición relajada. Me estaban esperando fuera. Nos fuimos a desayunar, como hacíamos antaño. Después a la radio. Me volvieron a esperar fuera. Y a casa. Y no he vuelto a llorar desde ese día.
La sala de Edición ha sido testigo de cómo nacía un proyecto que estaba condenado al fracaso. Me ha visto esforzarme, dejarme la vida en cada palabra de un guion que para mí significaba mucho más que un trabajo. La sala de Edición me ha visto enfadarme, pelearme, ensayar mis presentaciones, reírme hasta llorar, comenzar una tesis doctoral y hacer una entrevista con múltiples ojos mirándome y esperando a que terminara. Date prisa. Que hay que imprimir la revista.
Y por primera vez en tres años, me he sentido como en casa. Pocas veces consigues hacer tuyo un lugar. Pocas veces en mi vida he sentido que no me pasaría nada malo mientras estuviese en un sitio. Mi casa. Maristas. La academia de Laura. Infinitos recuerdos recorren mi cuerpo cada viernes de catequesis. Cada día que paso por delante de la academia de Laura para ir a hacer algún recado.
n la universidad no tenía sitio, durante todo este tiempo deseaba que se acabase la carrera, no porque no la disfrutase al máximo (que es lo que hago o al menos lo intento), sino porque me sentía como pez fuera del agua. Con unos compañeros a los que no les caigo muy bien precisamente. Con amigos, he de ser justa. Buenas personas, pero sin sentirme cómo verdaderamente soy yo. Hasta hace unas semanas, que me di cuenta de que solo me quedaba un año en la UMH, en Atzavares, en la radio y me envolvió la nostalgia. Y de repente comprendí que en este año repleto de frustraciones, obstáculos y decepciones Edición siempre ha estado ahí. Esperándome con los brazos abiertos. Su silencio. Su olor a nuevo. Sus cabinas que te aislan del mundo. Sus ordenadores que nunca funcionan o sus teclados que se comen letras. Y su impresora. Mejor no hablamos del uso que le damos los de Periodismo a la impresora.
Después de todos estos meses quejándome y se me había olvidado acordarme de lo que voy a echar de menos a mi pequeña sala de Edición. Debo darte las gracias por reservarme siempre un lugar. Por no hacerme sentir nunca mal, incluso cuando estaban los que me han hecho sentir mal durante bastante tiempo. Por no hacerme sentir pequeña, incluso cuando estaban los que son los más grandes de la radio. Edición me ha dado algún susto, pero nunca me la ha jugado. Siempre ha estado ahí, esperándome, observándome cuando me equivocaba al principio de mis días y me marchaba a la sala de las cámaras (esa que no dice absolutamente nada). Qué magia tiene Edición. Solo los que compartimos tiempo y pasión con la radio sabemos lo que puede llegar a significar ese sitio para nosotros...
Gracias por todos los momentos de este año. Sobre todo por el de la última semana. Por guardar mis lágrimas, recogerlas y ayudarme a levantarme. Estoy cansada; pero nunca pierdo la ilusión. Sé que esperan tiempos diferentes. En un año todo habrá terminado. Terminamos pocos de los que empezamos. Incluso de mi círculo personal. Algunos no aguantaron la primera ronda, otros se disgregaron por el camino, y alguno que otro, sencillamente, se ha olvidado de mí. No pasa nada. Los lugares siempre permanecen donde los dejamos.
Querida Edición, esta semana me despediré de ti como te mereces. Hasta septiembre no te volveré a molestar (espero que el último año de carrera lo haga mucho)
Y a ti, querido lo más rock and roll de por aquí, nos queda poco tiempo juntos; pero también tendrás un adiós digno de tu categoría y tus años...Comienzan las despedidas, y por primera vez en mi vida he entendido dos cosas fundamentales: vida solo hay una y el que te haga daño, fuera. Dicho y hecho.
martes, 22 de abril de 2014
¡Ensanchando el corazón!
Memorias de Grupos. Mal escritas. Rápìdo. Para calmar la sed de escritura. Funciona. Pero solo durante un tiempo. Pronto cerraremos este capítulo. Adelante, animadora:
A veces el feeling no basta para que las cosas salgan adelante. Excepto cuando hablamos de grupos. Sí, sí. De los grupos. De GVX. De Marcha. De Comunidad. De esa gran familia a la que la vida me arrastró por casualidad...y cómo me arrepiento de no haberla encontrado antes...mi vida hubiese sido tan diferente, habría sufrido mucho menos. Pero ya no hay vuelta atrás. Formo parte de ella. De sus convivencias, de sus pascuas, de sus viajes, y lo mejor de todo es que tengo a unas personitas por formar que me dan VIDA. Como dice Fer, "¿A que los niños dan VIDA?" Nunca hubiese imaginado que terminaría aquí. Dando vida, recibiendo felicidad. Estos días han marcado un antes y un después en mi camino. Han significado mucho más que un viaje. Por unos días me abandoné a mí misma para concentrarme en los demás. Solo el miedo al fracaso y a hacer el ridículo se apoderaron de mi mente, pero ni un pensamiento negativo ni una mala cara ni una lágrima...Trabajar por y para ellos. Darles lo que yo no tuve: ¡una vida en grupos! ¡Una vida rodeados de gente diferente que te hace ser mejor persona! Y permítanme que sea prepotente, pero, ¿cómo puede vivir el resto de la gente sin experimentar lo que son los grupos? ¿Cómo dicen que saben lo que es la vida si nunca han escuchado a un adolescente decirte: "Gracias a ti he recuperado la ilusión por alcanzar mis sueños. Ahora sé que voy a luchar por lo que quiero conseguir"? Abrazar sin motivo y a todas horas, ¡si hasta yo no puedo evitarlo!, cantar, cantar, ¿canciones de misa? ¡Canciones del corazón! No me digan que saben lo que es la Iglesia y la religión si nunca han visto a un cura oficiar la misa en deportivas. Si nunca lo han visto parar una celebración para hacer una fotografía porque le encantaba lo que estaba haciendo...
Perdonen que sea tan egocéntrica, ¿pero de verdad que pueden vivir sin saber lo que es la magia del reencuentro? ¿Sin saber lo que es que se te parta el alma al ver a tus criaturas llorar de emoción mientras sacan a la luz sus sentimientos? No me digan que saben lo que es la vida si nunca han superado miedos y han querido hasta rabiar...si nunca se han asustado al comprobar que no necesitaban nada más, porque eran rematadamente felices con su vaso de chocolate y su bollo, rodeada de niños, rodeada de animadores que te han formado a ti y ahora comparten reuniones contigo...Y a mí nadie me decía nada, nadie me controlaba, nadie me pedía explicaciones, y yo disfruté cada segundo al lado de los míos, al lado de los que hace tiempo se han ganado un hueco en mi corazón.¿Porque a que lo que sientes con la gente de Grupos no la sientes con nadie más? ¿A que con nadie más sales corriendo para darle un abrazo mientras recorres con la mirada cada rostro hasta encontrar el que buscabas? A la gente de Grupos parece que la conoces de toda la vida, porque en el fondo tienen el mismo objetivo que tú: dar VIDA.
Y perdonen que les hable de mi pequeña "secta" como dicen algunos; pero mientras ustedes se compran cosas caras, les dedican un "te quiero" a gente que verdaderamente no quieren y comparten su tiempo con personas que no les aportan nada...¡yo me voy a los grupos! a la "Casa Madre", a Guardamar, a coleccionar momentos para el recuerdo, hasta que esto dure...y ojalá que dure mucho, porque parte de mí ya pertenece a esta moVIDA, a estas personas que te inundan el corazón de fuerza y ganas de seguir adelante.
Estos días he querido hasta rabiar, he dado todos los abrazos y besos que nunca doy, me he sentido mejor y MÁS, por todos aquellos días en los que me siento MENOS, y lo mejor, es que no he echado en falta nada, porque en Guardamar lo tenía todo y los que faltaban me estaban esperando al llegar a casa.
Los caminos de la vida se separan, los que te dijeron que siempre iban a estar desaparecen...pero ahora ya no importa. Ahora ya no lloro. Porque he encontrado en Grupos lo que llevaba toda la vida buscando. Paz. Tranquilidad. Serenidad. Gracias a los que me han dado esta oportunidad tan bonita. Me veo y me recuerdo pequeña rodeada de muchos grandes de los que me queda mucho por aprender.
Si mi vida se acabase mañana podría decir bien alto que he encontrado aquello que me ha hecho sentirme plena, eso para lo que no existen palabras...es que no se puede describir, solo puedes sentirlo, ¿y tú? ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Has vivido alguna experiencia que te haya ensanchado el corazón? Tal vez sea el momento...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.
" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."
Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
Somos lo que escribimos.
Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
"El arte saca lo peor del artista"
" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."
"A different language is a different vision of life"
Se necesita toda una vida para aprender a vivir.
Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.
"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."