"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".

Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.

"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."

Hay heridas que ni el tiempo las cura.

"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"

"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".


Los héroes nunca lloran.

Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.

"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."

"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".

"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".

Familia es con quien quieras estar

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012.

La verdad es que no sé muy bien por donde empezar…Podría hablaros de las despedidas o de todas las personas que he perdido a lo largo de este año, tal vez preferís que comience a hablar de los momentos tristes en los que tan mal lo pasamos, o de las batallas perdidas; también podría contaros todas las cosas que nos dejamos por hacer y al final nunca hicimos, y la cantidad de tiempo que desaprovechamos pensando en el futuro sin reparar en que el presente se nos estaba escapando de las manos justo en ese momento.
Lo cierto es que durante todo el año me faltó valentía y me sobró orgullo. Me faltaron ganas de pedir perdón y me sobró memoria.
A veces en la vida, nos dejamos guiar por el convencimiento de que las cosas es mejor dejarlas como están, no vaya a ser que la caguemos y resulte peor el remedio que la enfermedad. Pero es mentira, es mentira como la mitad de cosas que nos cuentan y la otra mitad que nos creemos que son verdad. Hay que arriesgar para ganar, hay que dejarse la piel por lo que amas y confiar en tus posibilidades…Pedir perdón es mucho más difícil ahora que antes, ya no se trata de un simple “lo siento” y asunto arreglado, a veces no solo nos tienen que pedir perdón a nosotros, sino también a nuestro corazón, él todavía no ha aprendido a olvidar a quien le ha dado mucho por recordar.

Los problemas solo sirven para hacernos más fuertes y ayudarnos a mejorar como personas, nos podemos equivocar y tropezar con la misma piedra cuantas veces sea necesario, pero debemos intentar no cogerle gusto a la piedra.
Y saber que no todas las personas que aparezcan en nuestra vida se quedarán para siempre a nuestro lado, los que nos prometen un “siempre” al final lo convierten en un “nunca” y de los que menos esperas, son los que al final más te sorprenden; y respecto a la gente nueva que conoces, gente diferente a todo lo que habías visto hasta ahora con su propia personalidad y principios, para ellos ahora mismo no significas nada…no conocen tu historia ni tampoco entenderán si un día les hablas mal, no sabrán que lo haces porque estás triste y echas de menos tu vida anterior.
Debes intentar hacerte un hueco entre ellos, mostrar cada una de tus partes poco a poco hasta que sean capaces de visualizar tu imagen completa, la que te define como persona y la que no dejas de construir día a día.

Y si pierdes una batalla no te rindas, porque la guerra aún no ha terminado, y tú tienes muchos años por delante para ganarla. Perder significa aprender, y a veces adaptarse es la única manera de seguir adelante.
Me he dado cuenta que es necesario dejar ir cosas pequeñas para hacer sitio a las grandes, echar a personas que estorbaban para hacer hueco a aquellas que vienen pisando fuerte o para las que nos han demostrado con el paso del tiempo, que sí que merece la pena conservar su amistad.
No solo hay que arrepentirse de lo que no hemos hecho, debemos aprender de nuestro arrepentimiento para que en el futuro no nos suceda lo mismo. Y tener clara una cosa: Debemos evitar convertirnos en alguien con un pasado prometedor.

He hecho cosas mal y a veces no he sabido encajar los golpes, he pecado de rencorosa, orgullosa y prepotente, pero lo he intentado hacer todo lo bien que sabía y no me ha dado tiempo a ser mejor. Ahora valoro más el tiempo, y sé que hasta en los días en los que pierda, deberé estar agradecida por todos en los que gané.
Ha sido un año intenso, pensaba que vacío y decepcionante, pero porque hasta hoy no me había parado a observar mi alrededor; no me había parado a ver la cantidad de recuerdos que albergo en mi mente, las innumerables oportunidades que he tenido para realizar las cosas, y los momentos de alegría e ilusión que he experimentado. Me equivocaba como tantas otras veces, no ha sido un año vacío, ha sido un año que no ha dejado de llenarse, y tampoco ha sido decepcionante, cada uno de los 365 días han sido sorprendentes. Ha sido un año inolvidable en todos los aspectos, he ganado más que perdido, y he querido más que sufrido.
Y ahora después de todo lo vivido, aún tengo la certeza de que…
”lo mejor todavía está por llegar”.
Feliz 2012.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Los días en los que pierdes.

Dicen que los días en los que pierdes te obligan a sentirte afortunada por todos los días en los que ganas, y sobre todo por todas aquellas personas que durante su vida te han ayudado a ganar y te han sujetado al perder.
Tú me has sujetado cada vez que me he caído, me has frenado cuando quería salir corriendo de un determinado sitio, me has calmado cuando la rabia se apoderaba de mí y no controlaba ni mis palabras ni mis actos; me has echado la bronca o bien cuando me estaba volviendo demasiado imbécil, o cuando simplemente era necesario; pero sobre todo, tú has estado...siempre a mi lado.
No sé si tendrás un sexto sentido para saber cuando me pasa algo o necesito hablar con alguien, o si son los años los que hacen que tengamos una confianza tan grande que hasta sepamos cuando nos necesitamos mutuamente.

Lo cierto es que en los peores momentos cuando no encontraba a nadie que me comprendiese, en los momentos difíciles cuando necesitaba unas palabras de ánimo, en los momentos de soledad cuando pensaba que ya no me quedaba nadie a quien recurrir, en los momentos felices para terminar de alegrarlos con una sonrisa, en los de complicidad donde una mirada siempre dirá más que mil palabras, y en todos y cada uno de los momentos más importantes de mi vida tú has aparecido para quedarte a mi lado y vivirlos junto a mí.

Nunca pensé que el día en que te vi entrar por aquella puerta, con el pelo despeinado, tus sudaderas grandes y tus zapatillas sin cordones te acabarías convirtiendo en una de las personas que más me han marcado en la vida, y con la que he sabido congeniar y tener un feeling tan especial que hasta resulta difícil de explicar en estas tontas líneas.

A partir de entonces siempre he querido que formaras parte de mi vida, que a pesar de no poder estar todos los días juntas no nos olvidásemos, ni tampoco dejásemos de recordar ese “algo” tan especial que nos ha mantenido tan unidas con el paso de los años.
Me has enseñado todo lo que sabías…a madurar y a ser mejor persona, a no sentirme derrotada ni cuando me han vencido, a seguir luchando aunque el mundo vaya en contra de mí, a no rendirme jamás y sobre todo a arriesgar por aquellas cosas que me importan y merecen la pena de verdad.

Ahora ya tienes 19 años, y todo está cambiando a nuestro alrededor, la gente se está yendo de nuestras vidas con una rapidez impresionante, los que siempre pensábamos que estarían a nuestro lado y nos prometieron no abandonarnos ni cuando el resto se fuera, resulta que han sido los primeros en dejarnos tirados.
Además hemos escogido caminos diferentes con personas distintas que en la mayoría de los casos apenas tienen cosas en común con nosotras, pero aún así, yo me siento feliz y sobre todo con fuerzas para hacerle frente a todo lo que venga por delante…¿y sabes por qué?, porque te tengo a ti. Y tengo nuestros recuerdos y todo lo que hemos vivido que espero que jamás caiga en el olvido, tengo tu nombre clavado en mi mente y en mi corazón, y sé que pase lo que pase siempre podré contar contigo.

Sé que parecen las típicas cosas que se dicen para quedar bien y más aún en las fechas señaladas, pero tú me conoces, y sabes lo que me cuesta expresar mis sentimientos y sobre todo decirle a alguien lo mucho que le quiero…(creo que esto lo sabes mejor que nadie), por eso, por si no te lo había dicho nunca, creo que este es el momento perfecto para que sepas que te has convertido en una de las personas más importantes de mi vida, eres de esas que a pesar de todo, todavía sigues a mi lado aguantándome y sujetándome día a día, y lo importante como decía aquel, no es sujetar a una persona, sino cómo la sujetas, y tú en eso siempre has sido la primera y la mejor.

Dicen que los días en los que pierdes te obligan a estar agradecida por todos los días en los que ganas. No hay día en el que pierda que no me acuerde de ti.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Cara o cruz

De todos los profesores que tengo en la universidad, hay dos que me llaman bastante la atención, el primero nos imparte la asignatura de lengua, el segundo de algo relacionado con el periodismo que todavía no he llegado a comprender exactamente qué es.

El primero nos ayuda a “activar los músculos de nuestro corazón mental”, enseñándonos a saber ponernos en la piel de las personas que escriben los textos e intentar no transmitir sus sentimientos, si no todos los que nosotros llevamos dentro y los escondemos por miedo al "que dirán".

Nos obliga a respirar porque dice que en esta vida tan ajetreada y ruidosa donde ya no hay tiempo para tomarse un café ni para tener una buena charla con un amigo, lo único de lo que verdaderamente somos dueños y podemos controlar sin ningún tipo de “pero” es nuestra respiración, sin la que no podríamos vivir y la que tantos sueños nuestros ha ocupado, en los que deseábamos que llegara alguien especial que nos la cortara por completo de un tirón de amor.

Nos dice que no debemos tener vergüenza de mostrarnos tal y como somos y sobre todo de decir lo que pensamos delante de los demás, porque si al fin y al cabo hagas lo que hagas siempre acaban criticándote, mejor hacer lo que te apetezca ¿no?, sus palabras se nos quedan muchas veces grabadas en la retina, “los prepotentes son como los libros de una estantería, cuanto más alto están menos valen”, y también nos enseña a utilizar los ojos para, -como decía esa vieja canción- expresar con la mirada lo que con la voz no somos capaces.

Se trata de un idealista que ha hecho de la literatura su propio estilo de vida, un enamorado de las palabras que pretende que nosotros sintamos pasión por todo aquello que rime y provoque sensaciones pintorescas en los demás.

El polo radicalmente opuesto sería mi otro profesor, se trata de un emprendedor que con 20 años ya estaba fundando su primera empresa, una persona que intenta transmitir poder y sobre todo miedo. Ya sabes lo que dicen, “si no te respetan, que te teman”, se le nota a varios kilómetros de distancia que está orgulloso de sí mismo, derrocha satisfacción y seguramente si llora alguna vez, será de alegría, pero nunca de pena.
Una persona que se ha sacrificado y ha trabajado duro por conseguir de lo que hoy justamente alardea: Una vida espléndida, un futuro esperanzador que probablemente nosotros nunca vayamos a vivir a pesar de haberlo visto tantas veces encarnado en su persona, a todos nos gustaría ser como él, pero su cometido es demostrarnos todos los días lo poco que valemos en la vida y las hostias que nos vamos a llevar nos guste o no. "Pero es la única manera de aprender" -nos dice, esta profesión es dura, si queréis ser alguien os tenéis que olvidar de que existen los amigos y de ser buenas personas: Ahí fuera no os vais a encontrar a gente que os reciba con los brazos abiertos, os vais a encontrar a gente como yo que quiere que le demostréis de lo que sois capaces y hasta que punto estáis dispuestos a llegar por lo que amáis.

“Quién algo quiere, algo le cuesta”, podría ser perfectamente el lema que le definiese, para él todo baja puntos y nada sube, y no te mira a los ojos porque no quiere acordarse de tu cara por si luego cuando está de mal humor por lo mal que va el mundo y la economía española, le da por suspenderte. Vaya tela.

Son dos profesores distintos, bueno no, son mucho más que eso, son dos maneras radicalmente opuestas de ver la vida, la primera la romántica, bonita y bohemia, la segunda, la real, dura y horrible.
El problema radica en que a estas dos personas les ha ido muy bien en la vida, al menos en el terreno profesional,han triunfado y han conseguido llegar a ser "alguien", que ya es bastante, pero la mayoría de personas que han intentado ver la vida desde la primera opción haciendo de la literatura su estilo de vida e intentando crear poesía de donde solo reciben mierda acumulada y egoísmo por todas partes les ha ido mucho peor que a los segundos que han decidido que si la vida es cabrona, ellos van a ser el triple.

Yo me pregunto a estas alturas, después de tantas cosas vividas y tantas personas perdidas ¿Cuál merece la pena escoger?, ¿Cara y acabar siendo un desgraciado porque solo dispones de una oportunidad de 1000 de triunfar,y normalmente acabas fracasando, o cruz y a hacer desgraciados a los demás a costa de haber perdido tu deseada oportunidad?

domingo, 23 de octubre de 2011

corazones

Yo siempre he tenido una relación muy curiosa con mi corazón.

No me malinterpretes, cuando hablo de "corazón" no me refiero a ese órgano que forma parte del aparato circulatorio y que bombea sangre continuamente para que nos mantengamos vivos. Para mí el corazón es mucho más que un simple órgano, es lo que nos define como personas y nos obliga a ser algo más que una compleja máquina con millones de células que se relaciona con el resto de su especie para sobrevivir.
El corazón es el que nos otorga los sentimientos y las pasiones, es el causante de nuestra felicidad extrema y de la tristeza más profunda.

Es el que muchas veces nos regala los momentos más bonitos de nuestra vida, y otras veces nos hace pasar por los peores obstáculos, por las trampas más horribles, pero siempre con un fin; para que seamos capaces de demostrar cuanto deseamos algo.
A veces discutimos, porque no me pide permiso para empezar a querer a alguien, y en cuanto me descuido descubro que se ha enamorado de otro corazón que no le conviene o que no va a saber amarlo como él espera. "Porque los corazones no se quieren, los corazones se aman.", es lo primero que me dijo cuando le conocí, y desde entonces, no he dejado de aprender cosas a su lado. Después de todos estos años juntos, me ha enseñado lo que significa amar a alguien por encima de tus posibilidades, y es más, amar cada día lo que haces convirtiendo tus pensamientos e ideas en tu propio estilo de vida.
A lo largo de estos 18 años, hemos llorado juntos cuando la desesperación y la impotencia ha podido con nosotros, hemos sufrido cada vez que nos dimos cuenta que la única solución que quedaba era romper con todo y empezar de cero.
Muchas veces también he sido partícipe de sus peleas con mi cabeza, esta última siempre fundamentando sus argumentos en la razón, y mi corazón, contestándole tan resuelto como siempre, que él "emplea razones que la razón nunca entenderá".

La verdad es que con lo pequeñito y herido que está, y el tío cada vez que le han hecho daño o le han decepcionado ha conseguido levantarse y seguir adelante, aunque siempre quedan secuelas que él trata de esconder entre sus tejidos para que yo no me preocupe ni comience a indagar para encontrar la forma de ayudarlo; pero siempre quedan cicatrices.

Tiene exactamente 36 cicatrices repartidas por su minúsculo cuerpo, una por cada persona que le ha abandonado o fallado, por cada situación mala que le ha tocado vivir, algunas son más grandes que otras y requieren todavía de la medicina para curarse, otras están a punto de cerrarse y el dolor parece que cada vez va a menos, y otras…otras se están abriendo poco a poco a pesar de nuestros grandes intentos por detenerlas, pero ya sabemos lo que dicen, el sufrimiento es opcional, pero el dolor, el dolor a veces es inevitable.

Lo cierto es que con el paso del tiempo he aprendido a quererlo y valorarlo y a no ignorarle cuando me pida a gritos que le preste atención, he aprendido que las cosas siempre me salen mejor cuando me dejo guiar por sus impulsos y que aunque a veces pierda, lo mejor es arriesgar para luego no pasarme toda la vida arrepentida por no haberlo intentado jamás. He aprendido que debo hacer de mi vida la historia más bonita jamás contada, cambiar lo que no me guste e ir almacenando todo lo bueno que me vaya encontrando en el camino; que lo que verdaderamente importa es que al final mis zapatillas terminen estando sucias y medio rotas, porque eso querrá decir que he recorrido muchos kilómetros y he conocido lugares de ensueño, y mis manos deberán reflejar la sabiduría de quién ha aprendido a ser mejor persona, y sobre todo, a hacer mejores a los demás.

Cuando me miren a los ojos, no solo deben verme a mí, sino a la cantidad de gente que ha pasado por mi vida y se ha quedado dentro de mí para siempre, que nunca pierda la fe y la alegría y que mis ganas de sonreír sean contagiosas.
Mi corazón me ha enseñado lo bueno y lo malo de la vida, pero por encima de todas las cosas, me ha enseñado que la perfección al fin y al cabo solo existe cuando encuentras a tu alma gemela, cuando encuentras dos corazones corrientes, que juntos...se vuelven extraordinarios.

domingo, 9 de octubre de 2011

Seguir adelante

He estado tantos años protegida que se me había olvidado por completo lo que era enfrentarme yo solita a la realidad, y lo curioso es que hace mucho tiempo que dejé de pensar que podían existir obstáculos para mí, me creí a ciencia cierta lo que me dijeron los demás acerca de mi fortaleza y mi gran capacidad para hacer todo lo que quisiera en la vida.

Yo que siempre jugaba con mis sonrisas y ahora apenas me acuerdo de sonreír, y esas ganas que tenía de comerme el mundo han ido desapareciendo porque el mundo me ha comido a mí.

He resultado ser un fraude porque me han sacado de mi "habitat natural" y me ha faltado poco tiempo para cagarme en los pantalones hablando mal y pronto, yo que alardeaba de ser madura y haber aprendido a base de duros golpes las lecciones que me había otorgado la vida...yo que era la que supuestamente debía estar más preparada que el resto...y resulta que me han quitado a mis maestros, a los mejores que me enseñaron todo lo que debía saber para enfrentarme a lo que me esperaba ahí fuera y ahora les he fallado; no he seguido ninguno de sus consejos ni he sabido aplicar sus enseñanzas, me he derrumbado a la primera de cambio y en vez de levantarme y seguir adelante con un par, me he quedado tumbada en el suelo mirando como pasaban las horas y esperando a que ocurriera un milagro, y mi ángel de la guarda, que tantos dicen que tengo, se ha perdido y no le veo con ganas de encontrarse.

Me he quedado sola en la selva con mis valores y principios como únicos amigos verdaderos, ¿Recuerdas las injusticas de las que hablábamos en clase?, ahora me las encuentro todos los días, ¿Y las sensaciones que jamás tuvimos pero siempre comentábamos?, ahora no hay día que no las sienta y experimente...Si antes cuando hablaba, la gente se paraba a escucharme, ahora tengo que hacer un esfuerzo inmenso para que recuerden quién soy, y encima tengo que poner cara de simpática todos los días (y todos sabemos que yo con los años he dejado de ser simpática para convertirme en alguien a quién hay que conocer para querer) y fingir que me interesa de que jodido pueblo viene la gente o cuánto tardan en llegar todos los días a la universidad.

Sabía que echaría de menos muchas cosas y a muchas personas, pero nunca imaginé que echaría tanto de menos ser yo misma, poder decir sin miedo lo que pienso o por qué hoy no me apetece estar alegre, no encuentro a nadie con quién poder desahogarme en los intercambios de clase como hacíamos antes, ni a quien pedirle los chicles y caramelos cuando necesito alguna distracción para no dormirme, alguien con quién reírme de la estupidez que acaba de soltar el profesor, o con quién una mirada valga más que mil palabras.

Tengo miedo de quedarme aislada y no saber integrarme del todo porque yo no tengo esos hábitos ni me pongo borracha perdida a la una de la mañana, pero por otro lado también tengo miedo a cambiar, y convertirme en alguien que no me gustaría ser.
O la gente es muy hipócrita o yo soy muy inconformista, porque todavía no veo a esos supuestos amigos los cuales ya tiene todo el mundo y con los cuales me lo voy a pasar de puta madre, y se van a convertir en mis compañeros más fieles durante cuatro años y me van a enseñar lo que la vida siempre me escondió...Sé que todavía es demasiado pronto, pero me da la sensación de que todo va muy deprisa y yo voy muy lenta, y necesito que el mundo se pare un momento para poder subirme al tren, o que poco a poco, conforme vayan pasado los días me vaya incorporando al ritmo si no quiero quedarme atrás para siempre.

Al menos una cosa me ha quedado clara tras casi dos semanas de clase: No soy tan fuerte como pensaba, bueno, ni estoy tan acostumbrada a los cambios como yo creía, lo cierto es que nunca terminas de prepararte bien para nada,los cambios de la vida te sorprenden sin que podamos tener tiempo para reaccionar como es debido, comenzar algo nuevo es también terminar con algo de tu pasado y muchas veces no somos conscientes de que la primera palabra encierra también el significado de la segunda y un cúmulo de sensaciones que se quedan atrapadas en nuestro corazón y no sabemos si aferrarnos a ellas por el miedo a olvidarlas para siempre o dejarlas ir eliminando lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Nadie dijo que los principios fueran fáciles, sino todo lo contrario, acaban por ser los golpes más duros de la vida, para los que ni las tiritas que tantas heridas nos curaron en sn día, ni los consejos de los que no lo viven pero más nos quieren, valen, solamente nos queda una única solución para hacerles frente: Seguir adelante.

domingo, 2 de octubre de 2011

nos reíamos hasta llorar

"Hace tanto tiempo que no nos miramos que casi he olvidado lo que nos reíamos cuando nos mirábamos. A veces tú te reías de mí, otras yo de ti, pero había momentos en los que los dos nos mirábamos y nos reíamos a la vez, al unísono; como si fuéramos la perfecta melodía de una bonita canción, la banda sonora que acompaña a uno de los momentos cruciales de la película, o el esperado final feliz de un drama que parecía abocado al dolor. Nos encantaba reírnos, ¿Recuerdas?, no teníamos grandes conversaciones, jamás nos ayudamos cuando estuvimos mal ni nos preocupamos por si habíamos dañado al otro con nuestras palabras, pero con una sonrisa éramos capaces de decírnoslo todo. Ahora que ya ha pasado mucho tiempo, me doy cuenta que todavía quedan cicatrices sin curar en mi viejo corazón, y es que aún no he conseguido olvidar tu sonrisa a pesar de que asumí hace mucho tiempo que la mía no te volvía tan loco como a mí cada parte de tu cuerpo.
Todavía recuerdo tu sonrisa de los jueves y tu olor a verano inconfundible, a veces pienso que el destino me castiga cuando se me acerca alguien que huele a ti o cuando me llaman de la misma forma en la que tú lo hacías. He jugado a olvidarte y me he dado cuenta tras mucho intentarlo que no hay manera de ganar.
Tengo miedo de vivir aferrada a los recuerdos y de que las heridas sean tan grandes que no pueda volver a levantarme para buscar el amor verdadero.
No te asustes, ya no me paso todo el día pensando en ti, ni en lo que estarás haciendo o con quién lo estarás haciendo, la universidad me ayuda a mantenerme entretenida en otros quehaceres, pero a veces, cuando paso por el lugar donde nos vimos por primera vez, o por el bar donde empezamos a conocernos mejor, cuando alguien me habla de ti y me dice que estás bien, regresan a mi mente las cosas que hicimos juntos, y todas las que podríamos haber hecho pero no hicimos; me acuerdo de nuestras primeras palabras, y de lo que me costó que no me temblasen los labios cada vez que me mirabas directamente a los ojos, no me costó mucho hacerte un hueco en mi vida porque desde hacía tiempo yo ya te estaba esperando, te echaba de menos sin conocerte, y cuando apareciste no me hizo falta ninguna señal para darme cuenta de que ibas a ocupar muchos capítulos de mi vida, de que te ibas a convertir...en la razón por la que vivir día a día"


Cartas a F.Kafka, Septiembre de 2011.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El mundo no se para cuando tú te paras.

“Soy una buena persona, siento empezar tan directamente pero es que necesito convencerme a mí misma de que es así. Sé que me cuesta levantarme por las mañanas, y que soy muy rencorosa, no perdono fácilmente porque todavía no he encontrado la forma de olvidar las cosas que me hacen daño, y tengo mal genio, a veces lo pago con quien menos se lo merece, y puedo pasar de la felicidad máxima al más profundo pesimismo en menos de un minuto.
Y soy muy cabezota, cuando se me mete algo en la cabeza es difícil que alguien me haga cambiar de opinión porque siempre pienso que tengo razón y aunque también trato de comprender a las personas todavía no he encontrado la manera de hacerlo.
Y soy un desastre y muy desordenada, sólo me desenvuelvo bien en el trabajo y en todo lo que tenga que ver con los estudios, y no soy nada apañada ni tampoco me sé las direcciones de las calles, y cuando me preguntan por la calle nunca sé responder pero me lo invento para no quedar mal porque soy así.
Soy muy tímida con la gente que no conozco, y a veces me siento mal cuando voy en el tram y no le ofrezco mi asiento a una persona mayor pero si no lo hago es por vergüenza, porque ya te he dicho que es que soy muy tímida.
Y lo peor de todo, es que nunca les digo a las personas de mi alrededor lo que siento ni cuanto les quiero o agradezco que estén a mi lado, y me importa una mierda la ropa y bajar a tirar la basura en bragas o ponerme dos partes diferentes del bikini, y me hago la víctima cuando me toca ser fuerte, y cuando tengo motivos para hacerme la víctima me hago la fuerte porque soy así de rarita, no soy una persona corriente pero me gusta la gente corriente, la gente que es humilde y sobre todo HUMANA. .
También me han dicho que soy prepotente y orgullosa, pero nunca he tenido problema para pedir perdón cuando creo que me he equivocado, el problema es que no siempre me doy cuenta de que me equivoco, y muchas veces critico sin saber las cosas del todo, y me gusta que me digan cosas bonitas y cuenten conmigo para los planes, y tengo muy mal genio, ¿Lo he dicho ya no?, es que sé que es uno de mis grandes defectos, y que soy muy borde, y me cuesta dar abrazos y besos, y a veces peco de sincera, y se me va la cabeza y suelto todo lo que pienso ya que nadie se atreve a decirlo menos yo, porque tal vez los demás tengan más respeto y consideración y yo sea una maleducada,y una rebelde que parece que le guste meterse en todos los fregaos.

Pero a pesar de todas estas cosas sé que soy una buena persona. Y lo sé porque SIEMPRE que me necesitan estoy ahí, y cuando digo SIEMPRE es SIEMPRE; y no hago las cosas con maldad ni para hacer daño por mucho que digan los que no me conocen, y soy generosa, porque desde pequeñita me enseñaron a compartir y a ser agradecida con las personas que se portan bien contigo cuando los demás te abandonan. Y me gusta escuchar a la gente y disfruto ayudando a los demás, y hablo por los codos cuando estoy a gusto y ahora mismo estoy empezando a conocerme a mí misma porque me he dado cuenta que sino lo hago no podré conocer a los demás, y en muchas ocasiones me ha tocado ver cosas horribles pero a pesar de eso sigo sonriendo y riéndome cada vez que tengo la oportunidad, y nunca me he quejado por todas las cosas que me han quitado y siempre he intentado ser empática con los demás, ponerme en su lugar y no odiar a quien todo el mundo detesta ni irme cuando todos se van, porque yo soy de las que vuelven, de las que siempre vuelven por muchas veces que se vayan,y de las que se levantan aunque se caigan doscientas mil veces y las heridas escuezan del dolor, y por eso; por todo eso creo que soy una buena persona, porque para mí lo más importante es ser bueno en la vida, y yo siempre estoy intentando ser buena, y aunque muchos me hacen creer que no lo soy yo he visto y sufrido lo que es ser una mala persona, y lo que es ser egoísta, y lo que es ser un orgulloso de tres pares de narices, y yo no soy nada de eso.
Entiendo que considerarme a mí misma buena persona puede parecer prepotente y ególatra, que son esas típicas cosas que se suelen pensar pero nunca hay que decir en voz alta, y que puede parecer que es que no tengo abuela, pero es que no la tengo ni la he tenido nunca, por eso me tengo que convencer a mí misma de que soy una buena persona, porque sólo de esa manera lograré luchar por ser una persona todavía mejor".

domingo, 21 de agosto de 2011

nuestro soplo de aire fresco

Un apretón de manos significa tengo miedo, un segundo apretón estoy contigo. No le pido que me de besos y abrazos porque por lo poco que sé de la vida eso es lo que menos suele darnos, sino todo lo contrario, golpes, golpes a modo de caídas, de tropezar siempre con la misma piedra, o de heridas que nunca llegan a cicatrizar del todo, pero al fin y al cabo golpes.
Sin embargo, tampoco le enseño a dar golpes porque esa no es la mejor manera de afrontarlos, yo le intento enseñar a aceptarlos, asimilarlos, a reponerse de ellos y a comprender que con el tiempo los golpes no sólo le ayudarán a crecer y madurar como persona, sino que con el paso de los años estará mucho más orgulloso de todos los golpes que habrá sabido superar que de los pocos besos y abrazos que le habrá regalado la vida.
Cuando desea algo lo grita con todas sus fuerzas, y cuando algo no le gusta lo dice con la misma intensidad, o simplemente se va a buscar algo que lo entretenga más, o a recuperar lo que tenía antes que resulta que no estaba tan mal.

Si no te quiere no te lo dirá, ni tampoco se acercará a ti a molestarte, pero como le marees o le hagas rabiar no dejará ni que le toques, ni que le des nada de comer aunque le encante lo que llevas en la mano, ni siquiera que le hables.

Esta es la mejor parte, ya que a diferencia de los adultos si te quiere tampoco te lo va a decir, te lo va a demostrar, que es muchísimo mejor, te perseguirá para compartir contigo todas las cosas que a él le gustan, te seguirá a donde vayas por muy lejos que decidas marcharte, te hará caso en todo lo que le digas, te admirará y dejará siempre que estés a su lado.

Nunca he conocido a nadie con las ideas tan claras, y que sepa aprovechar tan bien el tiempo, “Que la vida es corta” parece decirte cuando le sueltas que estás cansada para continuar jugando o que ya lo haremos luego.

Él no conoce la palabra complicado ni luego, vive el ahora como jamás nosotros lo viviremos por mucho que lo intentemos.
Lo más increíble es que apenas llora ni se queja, en lo primero se parecía a mí cuando yo tenía su edad, nunca lloraba, y si lo hacía era cuando estaba sola para que no me viera nadie excepto mi madre, a ella siempre la he dejado ser cómplice de mis lágrimas porque es la única persona que conoce la fórmula exacta para calmarlas.
Con el tiempo y cuando le hagan daño se hará más proclive a llorar, porque se dará cuenta que es la única forma de sacar todo lo que llevas dentro y sentirte un poquito más a gusto contigo misma; a no ser que nos salga escritor.

En lo de quejarse sí que no se parece a mí, porque yo siempre me he quejado por todo y de todo, a veces con razón, otras haciendo eco de mi valentía y dejando en muy mal lugar a mis compañeros, pero otras muchas sin motivo, equivocadamente, o por rabia.

Él es tranquilo, y tiene paciencia, y yo creo que cuando estamos juntos me la sabe transmitir a la perfección, por eso nos llevamos tan bien, porque no nos agobiamos, ni nos mareamos, cuando quiere que le de la mano me la da, y cuando no quiere porque le apetece ir solo simplemente no me la da.

Cuando no sabe lo qué es algo lo pregunta, y si no le haces caso te lo vuelve a preguntar hasta que le respondas y se haya enterado bien. Y no deja de romper a reír; una vez leí en un libro que en la vida sólo se podía romper a reír o a llorar, y desde entonces siempre he intentado incorporarlo al vocabulario de mis días.
Lo cierto es que él siempre se está riendo, por todo y sin vergüenza, ignora las miradas de los curiosos y la indiferencia de los que hace muchos años olvidaron lo que era romper a reír.
Le encantan los coches, las ambulancias, los camiones, los helicópteros, las motos, pero sobre todo los coches. Tan pequeño y ya está empezando a definir sus gustos y sus pasiones, y yo creo que sin saberlo todavía, su futuro.

¿No es increíble?, digo lo de tener que pasar muchas horas con un niño pequeño para darnos cuenta de lo poco que aprovechamos nosotros el tiempo, lo que nos cuesta decir que “no” a las cosas, y lo malgastado que tenemos el “sí” de tanto usarlo, por no hablar de los “te quiero”, siempre los decimos y nunca los demostramos, y la mayoría de veces que vamos detrás de alguien no es para quedarnos.

Nos hemos olvidado de cómo se rompe a reír de tanto que hemos roto a llorar, y hace muchos años que no sabemos lo que significa el “ahora”.
Somos unos grandísimos expertos en hacer todo luego, porque pensamos que siempre hay tiempo para todo, hasta que te das cuenta que el tiempo pasa volando, y tú lo has empleado a en hacer otras cosas que al final te acaban pareciendo auténticas chorradas.
Alejamos nuestras pasiones y hobbies porque siempre tenemos algo más importante que hacer, y muchas veces a las personas que no queremos las aguantamos por no hacerles daño, y no sabemos que estando a su lado sin querer estarlo les hacemos todavía más daño…
¿Y si un día nos diera por gritar a los cuatro vientos lo que deseamos y amamos de verdad?, ¿Y si nos diera también por gritar lo que no queremos cerca o no nos apetece hacer?, tal vez el día que nos de por todo esto ya sea tarde, porque en lo que sí que somos expertos es en llegar tarde, llegamos tarde a los sitios, presentamos las cosas tarde, nos arrepentimos tarde, y nos damos cuenta de lo que nos importaba alguien cuando ya se ha ido y es tarde para llamarle.

Él todavía no sabe que una de las cosas que más va a hacer en su vida es echar de menos; cosas que ha vivido, y cosas que probablemente nunca vivirá, pero aún es pronto para explicarle todo esto…aunque a lo mejor sería bueno advertírselo, yo hubiera agradecido cuando era pequeña que alguien me hubiera dicho que iba a sufrir mucho cuando fuera mayor y a perder a mucha gente a la que amaba sin que me dejaran tiempo para despedirme de ellos en condiciones.

En cambio, sólo me contaron la parte buena, lo bonito que era vivir y que siempre debía exigir de lo bueno lo mejor, me dijeron que al final lo que siempre queda o se recuerda de las historias es lo bueno (o eso dicen), porque yo todavía no he aprendido a dejar lo malo a un lado, y a empezar a vivir con recuerdos de lo bueno. Tal vez no querían que comenzara a sufrir tan pronto, tal vez pensaron que era mejor que lo fuera descubriendo yo solita, tal vez lo mejor sea que yo le cuente a él la parte buena, lo bonito que es vivir y que siempre debe exigir de lo bueno lo mejor; tengo que decirle que al final lo que siempre queda o se recuerda de las historias es lo bueno, al fin y al cabo él es una de las cosas más buenas que nos ha pasado en nuestras vidas.

Ha sido nuestro soplo de aire fresco particular, llegó justo cuando nos estábamos ahogando para salvarnos, y lo mejor de todo, es que nos salvó.

miércoles, 27 de julio de 2011

Nos vemos a la vuelta de Madrid

A todos nos gusta llevar las riendas de nuestra vida, decidir cuando queremos ir a 180 por hora para no enterarnos de lo que pasa a nuestro alrededor, o cuando sin embargo queremos reducir la velocidad para poder contemplar las vistas y quedarnos con todos los detalles posibles. No nos gusta que nos digan lo que debemos hacer, aceptamos consejos de aquellos que dejamos entrar en nuestra vida o bien porque se lo merecieron desde el primer instante en que los conocimos, o porque simplemente sabemos que siempre tienen razón.

Muchas veces alardeamos de ser felices porque hacemos lo que queremos y con quien queremos, elegir nuestra carrera, dónde queremos estudiar, y en qué vamos a invertir nuestro futuro son las decisiones más importantes que hemos tomado hasta ahora, bueno, y tal vez echar a alguien de nuestra vida que no nos importaba mucho o nos estaba pidiendo a gritos que le dejáramos irse.

¿Pero qué pasa cuando a quién echan es a nosotros?, ¿Y cuándo llegan los cambios y no estamos preparados para hacerles frente?, ¿Y cuando nadie nos dice lo que tenemos que hacer y es la vida misma la que decide cambiarnos el rumbo o llevarnos por una carretera que desconocíamos?. Una vez escuché que la mejor forma de enfrentarse a los cambios es adaptarse a ellos, menuda gilipollez, como si fuera tan fácil, es como el que dijo lo de "Ojos que no ven, corazón que no siente", una de dos, o era gilipollas integral, o probablemente había visto mucho hasta entonces...Porque sino no me lo explico, todavía no conozco a nadie que no sufra por no saber qué es lo que pasa a su alrededor....pero bueno, a lo que íbamos, que los cambios llegan cuando menos te lo esperas, y para los importantes nunca estás preparada, a lo mejor te pillan tomándote un café o durmiendo la siesta en la piscina, y cuando sabes perfectamente que esos cambios no son buenos, que se llevan a personas importantes de tu vida, lo mejor que puedes hacer es aceptarlos y no torturarte.
Somos demasiado masocas y cuanto más queremos olvidar a alguien más nos dedicamos a intentar recordarle, viendo sus fotos, sus mensajes, cotilleando su facebook para ver si encontramos algún síntoma de que todavía nos echa de menos, en vez de pasar página, y esperar que la herida se cierre o el betadine haga su función.

Supongo que uno de los misterios de la vida, es que nunca deja de sorprendernos, y a veces asimilar esas sorpresas nos puede llevar años, otras con el paso del tiempo, incluso acabamos agradeciendo que ocurrieran, pero solamente con el paso del tiempo.

sábado, 23 de julio de 2011

las cosas que pasan

"Cuando conseguimos la casa, me fui a comprar una mesa amplia para la terraza y un montón de sillas para acompañarla; y mientras las colocaba una a una imaginaba llena de ilusión y esperanza cómo todas ellas serían ocupadas por personas muy especiales, y la mesa además, sería testigo de las comidas y cenas familiares más bonitas de la historia. Lo cierto es que me sentía satisfecha por haber podido formar tras muchos años de lucha y sufrimiento, la familia que yo nunca tuve, y esperaba que siempre estuviésemos unidos y jamás nos separáramos.
Lo que nunca podía llegar a esperar es que con el paso del tiempo, esa mesa sería testigo de muchas reuniones y acontecimientos pero nunca de las comidas o cenas familiares que a mí tanto me hubiera gustado celebrar, y que además con el paso de los años tomaría la decisión de guardar muchas de las sillas que compré porque me di cuenta que había personas que se habían ido que ya no volverían jamás, por eso solamente dejé tres sillas, para nosotras, y aunque resultaba ser un verdadero problema cuando venían tus amigos a comer o las mías a hacerme compañía, me fui acostumbrando a ver esas tres pequeñas sillas juntas y esa mesa tan amplia que la utilizamos para todo menos para lo que fue comprada...Y ahora, con todas las cosas que han pasado, y después de todos los baches y obstáculos que hemos tenido que hacer frente para llegar a donde estamos, tener que volver a sacar sillas, coger otras tantas del comedor porque todavía faltan, e incluso dejar la botella de agua y el pan en el suelo porque no cabe en la mesa me produce una sensación muy extraña, y a la vez contradictoria.

LLegó un momento en que pensé que nunca jamás celebraríamos esas comidas y cenas familiares, y ahora al vernos a todos juntos y reunidos otra vez, ( y no es que estemos en nuestro mejor momento, pero estamos, que eso es lo importante), significa tanto para mí que no sé como explicártelo...

Y es que a veces piensas que la tormenta nunca va a pasar, que Dios se ha olvidado de ti y te ha abandonado, o que simplemente naciste estrellada y las cosas nunca volverán a ser como antes, pero entonces, te levantas un día cualquiera cuando ya has perdido toda la esperanza y confianza en ti misma, y te das cuenta que todo está empezando a cambiar, que parece que el sol vuelve a salir de nuevo, renace tu fe, y encuentras bajo la almohada la estrella que perdiste hace tanto tiempo y que vuelve ahora para guiarte, y es cuando por primera vez en mucho tiempo sabes de sobra que las cosas van ir mucho mejor, y que ya nunca más tendrás que volver a guardar sillas en el armario".

jueves, 7 de julio de 2011

Hablando de Shakespeare...

Shakespeare escribió una vez "Conservar algo que me ayude a recordarte, seria admitir que te puedo olvidar", tal vez una de las grandes virtudes del dramaturgo inglés es que era capaz de recordar a la gente a la que amaba sin la necesidad de coleccionar objetos o fotografías que le ayudasen a inmortalizar momentos.
Tal vez a Shakespeare no le aterrorizaba el verbo "olvidar" y lo veía como algo natural que pasaba muchas veces en la vida de la gente normal, pero que jamás ocurriría entre aquellas personas que se querían de verdad o habían compartido momentos importantes juntos.

Sin embargo los seres humanos sí que necesitamos continuamente algo que nos ayude a recordar a los demás o al menos a no olvidarlos, sin darnos cuenta coleccionamos fotografías para detener momentos en el tiempo que quedarán enmarcados para siempre, solemos tener un cariño especial a objetos peculiares que nos regaló alguien que en una época nos importó demasiado, y puede que hoy en día conservar ese regalo sea la única forma de no olvidarle del todo.

Tenemos miedo a cambiar de casa porque nos resulta doloroso abandonar el hogar que nos ha visto crecer, que ha sido partícipe de nuestros buenos y malos momentos, donde hemos madurado y sobre todo donde hemos aprendido a afrontar los problemas desde el principio hasta el final.

Las pulseras suelen ser un distintivo de las relaciones, hay algunos que nunca se las quitan aunque pierdan el color o se vuelvan feas, pero prefieren llevarlas a enfrentarse al temor de ver la muñeca vacía de amor.

Gurdamos mensajes de móvil, correos electrónicos, postales, dedicatorias de libros…Pero sobre todo cartas, tenemos un gran debilidad por las cartas escritas a mano, tal vez sea porque al leerlas parece que seamos capaces de imaginar a la persona que nos la escribió frente a nosotros, diciéndonos todas esas palabras sacadas del alma una y otra vez.

Necesitamos conservar cosas para no olvidarnos de lo que hemos vivido, y necesitamos coleccionar otras tantas para no dejar de recordar a la inmensa cantidad de gente que ha pasado por nuestra vida y que de una u otra manera nos ha acabado marcando para siempre.
Resulta irónico que cuando nos preguntan por qué guardamos todavía la cuenta de esa cena de hace años, o el ticket de aquel regalo de cumpleaños, argumentemos que o lo hacemos por costumbre, o porque nos gusta ser ordenados y saber en que nos gastamos el dinero.
Pero mentimos, mentimos porque como seres humanos que somos, imperfectos y con tendencia a equivocarnos, olvidamos y abandonamos continuamente lo que amamos, y en el fondo conservar algún recuerdo de aquella cena en la que tanto nos unimos, o de aquella tarde en la que tan bien nos lo pasamos, nos hace sentirnos felices, y aunque nos de vergüenza reconocerlo, a la misma vez tranquilos al saber que la gente nos quiere y piensa en nosotros, y que aunque nos quejemos de lo injusta que es la vida, alguna vez hemos sido capaces de disfrutarla al máximo y recordarlo nos da fuerza y coraje para enfrentar todo lo que nos espera por delante.

Shakespeare era un genio que no necesitaba de todo esto para recordar a sus seres queridos, desechaba los objetos materiales porque le bastaba con los recuerdos que guardaba bajo llave en su corazón, pero es curioso que nosotros hayamos tenido que conservar cientos de obras y escritos suyos para no olvidarle jamás.

lunes, 27 de junio de 2011

No le busques un sentido, tampoco trates de entenderlo.

...Y es que si hay canciones que con solo escucharlas te recuerdan a personas concretas, hay sonrisas y miradas que por mucho tiempo que pase no se podrán borrar de tu mente jamás. La modernidad nos lleva a olvidarnos de las cosas sencillas que normalmente suelen ser las más importantes, a dejar de lado aquello que siempre nos hizo felices y a apostar por cosas nuevas que no venían con el ticket regalo para devolverlas por si acaso resultaba que no nos gustaban.

Arriesgar no está mal, ya sabes lo que dicen, para ganar siempre hay que arriesgar, pero a veces hay que saber darse cuenta cuando es bueno dejarse la piel por alguna causa,y cuando es una pérdida de tiempo intentar algo que es mejor que nunca suceda, aunque tú todavía no lo sepas.

Hacemos las cosas y pocas veces pensamos en las consecuencias, en "las segundas partes" que aunque digan que nunca fueron buenas sí que existen y no serás más valiente por superarlas pero afrontarlas te hará más fuerte, tanto que algún día agradecerás haber pasado por tantos malos momentos, y te olvidarás de los buenos pensando que al fin y al cabo han sido tan cortos que no te ha dado tiempo a recordarlos para poder archivarlos en esa reducida parte del cerebro que algunas veces almacena demasiada memoria que no sirve para nada.

Y es que la vida es tan sencilla como el placer de la gente que disfruta bebiéndose el caldo de los berberechos, los que no se pueden dormir por las noches pensando en la cantidad de cosas que tienen que hacer este verano, los que toman el sol a todas horas con un pie metido en la piscina y no dejan de susurrar: ¡esto es vida!, los que saborean cada minuto de su película favorita o quedan con sus amigos simplemente porque se echan de menos, la vida es muy sencilla pero nosotros la complicamos por costumbre, y muchas veces se nos olvida cuáles son las cosas importantes, y encima por desgracia tampoco tenemos papelera de reciclaje para tirar a la basura todo lo que sobra, esto es más difícil... sin dejar de tener en cuenta los sentimientos que a veces nos ahogan pidiendo a gritos que les demos el papel protagonista que al fin y al cabo si vivimos es gracias a ellos, pero nosotros nos empeñamos en relegarlos a un ridículo papel secundario que no hace más que observar como nos pegamos la mayor hostia de nuestra vida.

Pero llega un día en que todo cobra sentido de nuevo, y te acuerdas de la persona a la que te recordaba tanto esa canción, te acuerdas de las miradas y sonrisas que un día te hicieron sentir mariposas en el estómago,te das cuenta que ya no te apetece arriesgar y que los retos mejor dejarlos para el futuro, que las consecuencias son importantes pero que si no haces las cosas nunca sabrás si las hay, y por un momento vuelves a sentir el mismo placer que siente el que se bebe el caldo de los berberechos, al que ya no le molesta el calor de una noche de junio porque ya no se siente asfixiado por la preocupación o el miedo, y solo necesita de su imaginación para saborear el sueño de cosas que puede que un día sí que ocurran, el placer de la risa de tus amigos cuando estamos todos juntos, y de ese momento de la película que te gustó tanto que lo has reinventado cada día en tu mente deseando que ojalá se cumpla, pero no pasa nada porque todavía no haya sucedido, no pasa nada porque hoy ya no necesitas nada más.

He dejado al sol a mis principios fijos y a mis citas favoritas, hoy me apetece algo diferente.
Será que estamos aprendiendo a disfrutar lo que tenemos y a saborear cada instante como si fuera el último o el primero.
"Será que nos hacemos mayores y que ya no tenemos ganas de sufrir o preocuparnos, y ahora nos ha dado por vivir de verdad."

martes, 14 de junio de 2011

LO QUE TE HACE GRANDE

Lo que te hace grande no es nada equiparable a riquezas pasajeras o matrículas de honor. Lo que te hace grande tiene que ver con un espíritu de triunfo alejado de todo aquello que consideramos como perfectamente “normal”.
Es haber comprendido con el paso de los meses y gracias a Shakespeare que los principios siempre cuestan pero que al final la recompensa que obtienes es mucho mayor; es no tener miedo a decir en voz alta que tienes miedo, o asumir que te has equivocado pero sacar la fuerza suficiente para rectificar y merecerte una segunda oportunidad.

Lo que te hace grande es haber madurado poco a poco y haber conseguido darte cuenta que lo que verdaderamente importa es la calidad sobre la cantidad, y que para que las cosas salgan adelante se requiere mucho esfuerzo y dedicación, pero aunque el camino sea largo, mientras estés segura de lo que quieres hacer, lo demás vendrá solo.
Lo que te hace grande es afrontar las situaciones de un modo diferente a como lo habías hecho hasta ahora, es acojonarte pensando que la vida pasa muy deprisa, que hace nada todavía llorabas por tonterías y ahora has aprendido a llorar de verdad, y lo más importante, que si no aprovechamos el tiempo del que disponemos al final nos vamos a arrepentir de haber dedicado tanto tiempo a problemas que carecían de importancia.
Lo que te hace grande es tener la suficiente fuerza para plantarte delante de él y decirle que le quieres y te mueres por pasar el resto de tu vida a su lado antes de que sea demasiado tarde.

Lo que te hace grande no tiene nada que ver con la política o el mercedes que hay aparcado en el garaje de tu chalet de 5 estrellas, lo que te hace grande es esa sensación de no desear nada más porque por primera vez en tu vida has comprendido que lo tienes todo para ser feliz, y que encima vas a aprovecharlo; son esos cruces de miradas o las sonrisas que si llegáramos a entender el valor que esconden, las palabras desaparecerían para siempre.

Eso es lo que te hace grande, que te levantes cada mañana con unas ganas locas de vivir y disfrutar al máximo cada instante.
Que tienes todo el derecho del mundo a cambiar lo que no te guste porque todavía estás a tiempo y nadie dijo que no pudiéramos reconducir nuestra vida o cambiar de rumbo cuando nos apeteciera; las normas no están escritas, y nosotros podemos reconstruir nuestra vida desde cero cuando queramos, y es que lo que de verdad te hará grande será escribir la historia más bonita de tu vida que siempre podrás contar a tus hijos y a tus nietos cuando seas mayor.

Lo que te hace grande son los pequeños detalles, los momentos que se te quedan marcados para siempre, las horas que pasan tan deprisa que parece que son segundos que se nos escapan, es ponerte en el lugar de los demás y no esperar que sean como a ti te gustaría ser.
Es saber perdonar sin condiciones, que mira que nos cuesta y sobre todo la primera parte, y agradecer las cosas cuando sientas que debes hacerlo, que no se te quede nada dentro, y que improvises cada día como si fuera el primero y el último, esos son los grandes.
Lo que te hace grande no tiene nada que ver con lamentarse por la mala suerte que tienes, es aprender a valorar lo que no te ha costado ningún esfuerzo y asumir que si quieres más, tendrás que aprender a trabajar y luchar por ello,.
Ten en cuenta que no siempre se gana, pero será a base de derrotas lo que nos hará mejorar y sacar la mejor parte de nosotros mismos, y en todo este camino...no te preocupes porque nunca estarás sola, a pesar de tus días grises y tus cambios de humor los que te quieren nunca te abandonarán, ¿Y sabes por qué?, porque ellos han sabido ver en ti todos los días LO QUE TE HACE GRANDE.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lo que teníamos por casa.

A veces no somos conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor.
Nos pasamos el tiempo intentando encontrarnos a nosotros mismos cuando el mundo está pidiendo a gritos que lo conozcamos un poquito más, que estemos atentos a lo que pasa ahí fuera en vez de irnos a dormir todos los días con miles de preocupaciones bajo el brazo que además se duplican cuando nos levantamos al día siguiente.
Para colmo, nos pasamos la mitad de la vida pensando en el pasado y la otra mitad en el futuro, y cuando llega una situación de esas que no avisan sino que simplemente pasan y ya está, nos sentimos mal porque comenzamos a arrepentirnos de haber malgastado tanto tiempo pensando en lo que pude haber hecho y en lo que podré hacer dentro de dos días, y somos incapaces de pararnos a pensar en lo que podemos hacer AHORA, que el presente es lo único que verdaderamente tenemos, y además el tiempo siempre corre en nuestra contra, tampoco nos espera y cuantos más respiros le pidamos más rápido se alejará de nosotros.

A veces te tiene que pasar algo que descoloque, que te marque de tal manera que comiences a valorar un poquito lo que tienes, algo que te haga comprender que realmente no merece la pena enfadarse por tonterías o darle importancia a personas o cosas que carecen de ella, que no tienes derecho a no sonreír porque simplemente no te apetezca, porque estoy segura que llegará el día en que no sonrías porque no puedas.
La vida es una mierda, y además una putada de las gordas.

Siempre nos enteramos de las cosas cuando pasan, nunca sabemos cómo hay que reaccionar con las personas que más queremos, y cuando parece que todo se calma, que la tormenta ha pasado, y las cosas empiezan a ir bien, todo se acaba. Sí, al final todo se acaba cuando empieza lo mejor. Somos unos pringados, con una suerte de narices por poder levantarnos todos los días sin una enfermedad que nos coma las entrañas o una preocupación constante por no saber como ayudar al que tenemos al lado que no deja de sufrir.
Somos unos egoístas que no le hacen ni puto caso al presente porque piensan que lo que importa es el futuro, y lo que realmente no sabemos es que lo que hagamos en el presente marcará nuestras vidas para siempre.
No existe el mañana, tampoco el ayer, solo el ahora y ya casi se ha pasado, y no hemos sabido aprovecharlo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

"de perdidos al río"

Es increíble lo que puedes llegar a aprender de alguien en tan poco tiempo, y lo que cambia la vida sin apenas darnos cuenta.
He comprendido con el tiempo que no debemos decir con tanta soltura "yo nunca lo haré", "yo siempre estaré ahí", porque nos estaremos engañando de antemano, y tampoco deberíamos prometer algo que no está en nuestra mano, porque nos estaremos vendiendo y a un precio bastante bajo.

La vida es injusta, pero lo peor de todo es que te tienes que acostumbrar a ella tarde o temprano si no quieres vivir la tuya coleccionando "decepciones" aquí o allá, de todas formas....las decepciones ocurren, y aunque nos cueste aceptarlo, también es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar, que la gente igual de rápido que viene se va, y tampoco puedes ni debes pedir explicaciones.
Pero supongo que Aintzane tendrá razón, y "La vida es como un espejo, si le sonríes, ella te sonreirá", dejando de lado los victimismos y los lloriqueos, hay que seguir luchando, cueste lo que cueste y no rendirse, ¡espíritu juanito! , diría David, y es la verdad, el partido no se acaba hasta que el arbitro pita el final, y una de mis citas favoritas es "Siempre hay tiempo para hacer las cosas bien", y no hace falta que triunfemos ahora, pues tenemos toda la vida por delante para triunfar, tocar el cielo, caernos y volver a levantarnos como Dios manda.

Tengo ganas de que acabe el curso, de que se vayan cerrando los círculos que desde hace tiempo ya no pintan nada bien, y de poner un punto y aparte a un capítulo de mi vida del que me llevo inmensidad de cosas buenas, otras no tan buenas, pero de lo que sí que estoy segura, es que no cambiaría por nada del mundo vivir cada una de las cosas que he vivido en todos estos años, eso sí, me hubiera gustado tener un respiro de vez en cuando, que tampoco viene mal para apaciguar los ánimos, pero como al fin y al cabo todo pasa por algo. Admiro a la gente que piensa que el destino está escrito, pero que aún así la magia de la vida reside en ir descubriéndolo día a día, y también admiro a la gente que piensa que nosotros provocamos nuestros propios actos y que el futuro será una mezcla del presente y el pasado a lo grande.

Y puestos a filosofar a lo grande, diremos que sí que es cierto que es difícil estar ahí cuando te apartan todo el rato, pero el verdadero truco se trata de saber diferenciar quien merece que estés a su lado, y quien desde hace tiempo te está echando a patadas.

viernes, 22 de abril de 2011

Tú decides.

La vida es una mierda, un montón de mierda llena de mugre, moho, bichos asqerosos de esos que dan pánico cuando los miras fijamente, y cosas desagradables que cuando las ves cambias rápidamente de canal, la vida es un montón de mierda que encima hay que quererlo si no quieres terminar odiándola para siempre.

Es egoísta porque se lleva a la gente que menos se lo merece y además muchas de las veces veces sin avisar tan siquiera, sin concederles el último deseo, o sin ni siquiera darles oportunidad a despedirse de un lugar al que probablemente jamás regresarán.

Es injusta porque cuando le da la gana se ceba con personas luchadoras que se han pasado toda su vida intentando encontrar su sitio, ayudando y regalando cariño a los demás con la esperanza de que algún día se lo regalen a ellas, que lo han intentado todo por sobrevivir día a día; pero la vida en vez de hacerles las cosas más fáciles no para de ponerles obstáculos, cualquiera diría que le gusta ver como no levantan cabeza, y no paran de repetir que están cansadas, que no tienen más ganas de levantarse cada mañana.

Lo poco que nos enseña siempre tiene que ser mediante hostias, y la muy cabrona, siempre observa divertida como nos equivocamos, como cometemos los mayores errores de nuestra vida, (muchos de ellos jamás tendrán solución); lo sabe todo de todo el mundo, y no es capaz de decirnos nada, ni siquiera anticiparnos qué es lo que nos va a pasar, para saber más que nada si estamos aprovechando bien el tiempo, o si lo estamos perdiendo con aquella persona que no sabemos muy bien de que pie cojea.

Es imprevisible, porque lo mismo un día te hace sentir la persona más feliz de la tierra que otro te ROMPE en dos con alguna noticia aterradora o una situación de esas que te hacen darle a tu vida un giro de 360 grados; lo mismo te eleva a la montaña más alta con un gol de cabeza en el último minuto, que te hace fallar el penalti de tu vida que le daría el ascenso a tu equipo.

Encima nunca nos da explicaciones de nada, nos obliga a buscarlas a nosotros mismos, y que si no las encontramos, pues es lo que hay, a lo mejor algún día sí que hallamos solución a todas nuestras preguntas, o a lo mejor no, sin embargo que tengamos dudas, eso a ella le da igual, se la repamplinfa de una manera bestial.

No nos recompensa, no valora nuestro esfuerzo, no nos alienta, no le interesa nuestro estado de ánimo, no se enternece con nuestras lágrimas, no nos evita los golpes, no nos allana al camino, al contrario, cuantas más cuestas y piedras hayan mejor se lo pasa ella.
Es como el tiempo, cuantos más respiros le pidamos más deprisa pasa la muy capulla, nos desconcierta, nos abrasa muchas veces, no intenta evitar que maldigamos a un montón de personas y a ella misma muchas veces, no recoge la toalla cuando la tiramos, ni tampoco nos da el empujoncito cuando no podemos correr más, no nos espera por la noche con la luz encendida preocupada porque llegábamos tarde, no nos da los buenos días de una manera especial ni tampoco nos permite dormir a pierna suelta.

Solo nos observa, la muy cabrona, o se ríe o nos mira con pena. O no puede hacer nada por nosotros, o no quiere.

Y lo peor de todo esto es que alguna vez te regala un mísero momento de lucidez, simplemente para decirte que por mucho que la odies al final de tu camino lo único que no te va a acabar gustando de ella es que es muy corta, que te vas a arrepentir como no aproveches el presente que al fin y al cabo es lo único que tienes, y te dejes de tonterías de un futuro que no existe y un pasado que hace tiempo que cogió el avión hacia nunca jamás. Que tienes que aprovechar el tiempo, que no trates de entender las cosas que no están en tus manos, que no le pidas todo a todo el mundo porque es imposible que encontremos a alguien que cumpla todas nuestras expectativas y sepa llenar el vacío que nos dejaron nuestras frustraciones nunca cumplidas; que la quieras y si no te gusta algo que trates de cambiarlo, porque como termines haciendo caso a la primera parte de este texto, al final vas a acabar rodeado de un montón de mierda llena de mugre, moho, bichos asqerosos de esos que dan pánico cuando los miras fijamente, y cosas desagradables que cuando las ves cambias rápidamente de canal, vas a acabar odiándola para siempre. Tú decides.


jueves, 7 de abril de 2011

en una nube

Mentiría si dijera que la vida me ha enseñado con el paso de los años que nadie es lo suficientemente imprescindible como para no poder vivir sin él.
Mentiría si dijera eso porque por suerte, todavía cuento con personas que nunca me han abandonado y siempre han estado junto a mí cuando los he necesitado y cuando no, sobre todo en los momentos claves; personas que aunque todavía no sea lo suficientemente mayor como para darme cuenta, sé que están marcando mi vida de una manera brutal. .
En cambio sí que puedo decir que la vida me ha enseñado dos cosas muy importantes: que llorar no es un signo de debilidad, y que normalmente somos más fuertes de lo que pensamos.
Estoy totalmente convencida que para hacerse fuerte se tiene que haber llorado mucho, igual que para para ganar se tiene que haber perdido demasiado, parece irónico que todas las grandes cosas guarden dentro de sí a sus respectivas contrarias, pero estoy totalmente segura de ello, y probablemente sea de las únicas cosas de las que estoy segura últimamente. Una vez oí que no había que avergonzarse de odiar a alguien, que solo la gente que había odiado profundamente, sería capaz de llegar a amar verdaderamente, bueno, para mí odiar es una palabra muy fuerte, y a pesar de que la solemos decir a menudo, todavía no me he encontrado con nadie a quien le desee lo peor, y sea tan importante en mi vida como para que dedique la mayor parte del tiempo pensando en lo imbécil que es o en las ganas que tengo de que desaparezca del mundo.

La verdad es que la vida me ha enseñado muchas cosas, y la mayoría de las veces mediante hostias, y más hostias, pero es que es la única manera de aprender, de crecer; pero últimamente aprendo a una velocidad impresionante, me doy cuenta de cosas que antes eran totalmente desconocidas para mí, observo, reflexiono, y después comparto, creo que la filosofía me está afectando demasiado...Pero estas últimas semanas con todas las cosas que han pasado y que todavía no he sido capaz de resolver he llegado a comprender que jugar a ser valiente está muy bien, pero hasta un cierto límite, mi problema, y supongo que el de todos los adolescentes de 18 años(adultos para el libro de geo) es que no sabemos donde están nuestros límites, y si alguna vez los encontramos, los ignoramos pensando que somos inmortales, y que las cosas a nuestra edad nunca pasan factura, y me jode decirlo, pero estamos totalmente equivocados.

Para ayudar a los demás primero debemos comenzar por ayudarnos a nosotros mismos, para querer hacer cosas grandes primero deberíamos comenzar por un par de cosas pequeñas, sin prisa, que la vida pasa pero tampoco ahoga, y si te organizas bien hay tiempo para todo. Y hablando de cosas de las que nos damos cuenta, también debo decir que no estamos acostumbrados a que la vida nos sorprenda, creemos que vivimos preparados para saltar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino, estamos convencidos de que nadie sufre más que nosotros, creemos que ya sabemos lo suficiente como para seguir escuchando a los que a veces intentan enseñarnos las cosas que a ellos ya les ha enseñado la vida, pero lo único de lo que realmente podemos estar seguros es de que nos equivocamos, y encima, continuamente.

A veces hace falta experimentar el dolor en toda su inmensidad para poder llegar a comprender lo que siente el que tienes al lado, y muchas veces hace falta que pasen cosas impactantes, para que nos demos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor, pero lo peor de todo, es que normalmente las cosas impactantes suelen llegar sin previo aviso, no te dan lugar a actuar, tampoco a recapacitar sobre lo que podías haber hecho para cambiar el destino,y además, sin que tú lo sepas, acaban marcándote para siempre.

lunes, 14 de marzo de 2011

El mundo es de los valientes!

De camino a Barcelona, con el cielo todavía oscurecido por la noche que comenzaba a desaparecer, me preguntaba si aquello que estaba a punto de vivir marcaría un punto y aparte a una etapa de mi vida, lo cierto es que tenía la sensación de que en esa semana que empezaba, iban a ocurrir muchas cosas, y sabía que algunas serían el inicio de algo nuevo, y otras pondrían punto y final a historias que hacía tiempo que ya no pintaban del todo bien.

De camino a Alicante, con Aintzane medio dormida a mi lado, y un silencio absoluto en el resto del autobús, observaba el cielo que se asomaba por la ventana y recordaba una a una todas las experiencias tan intensas que había vivido en apenas unos 7 días, si por un lado me fui con 17 años, por otro lado, volví mayor de edad y con un conjunto de increíbles sensaciones bajo el brazo. Lo cierto es que como muchas de las cosas que ocurren en la vida, experiencias tan grandes como esta solo se comprenden cuando pasa el tiempo y consigues asimilarlas poco a poco, ya que en el momento en que las estás viviendo no eres consciente de ellas, pero aún sabiendo todo esto, a lo largo de esta semana he sabido darme cuenta que en el instante en que llegara a casa y comenzara a recordar todo lo sucedido tendría la sensación de haberlo pasado mucho mejor de lo que pensaba entonces.

Siempre hay de todo, los días malos en los que sabes con quien puedes contar y con quien no, la gente que te sorprende porque no te esperabas que fueran de aquella manera, que reaccionaran así, y como no la increíble convivencia, complicada en algunos casos cuando ya ninguno nos aguantábamos y el único rato que teníamos para nosotros era cuando nos duchábamos, y si podíamos porque estuvimos 3 días sin agua caliente, pero tan agradable en otras ocasiones donde tuvimos momentos para contarnos cosas que en situaciones normales nunca hubiéramos tenido valor para decirlas; el estar cuando uno te necesita, el sacar una fuerza de hierro impresionante y no dejarte dominar por los nervios, los mareos, o incluso el miedo, y el esperar más que cualquier otra cosa, que ojalá la vida siempre nos regale algún tipo de experiencia como esta.
Realmente he cogido confianza con gente con la que nunca pensé que pudiera llevarme tan bien, me he unido más aún a aquellos de toda la vida que estuvieron conmigo cuando me convertí en una "persona adulta" oficialmente, y todo mediante un desayuno con unas cuantas magdalenas, chocolate, y unas velas que esperaban encendidas para que pidiera un deseo que si no recuerdo mal se ha cumplido del todo, además también he sabido ver la gente con la que ya no quiero compartir el resto de mi vida, las cosas han pasado tan rápidas que no ha habido tiempo para decepciones ni reflexiones, y la verdad es que a veces es mejor que las cosas sucedan rápidamente para que se olviden cuanto antes posible.

Dejando de lado los rencores, los lamentos, y las malas sensaciones he cambiado totalmente mi forma de ver las cosas y enfrentarme a todos los problemas que venían en manada últimamente, todo pasa por algo dijo Aintzane desayunando una vez en el barco, con el culo pegado como siempre y esperando que no nos pusieran multa (otra vez); y estoy de acuerdo con ella, todo tiene un porqué, y las preguntas a las que no sabemos responder forman parte del camino que tendremos que ir recorriendo a lo largo de nuestra vida, y mediante pasos, muchos pasos, caídas, descansos, y sobre todo muchos saltos, llegaremos a comprender todos los sucesos que nos ocurran, y lo más importante, llegaremos a saber responder a esas preguntas que hoy se nos escapan de las manos.

Es imposible resumir el crucero en estas líneas, pero si antes de irme me quejaba de que jamás he sido capaz de mostrar uno de los sentimientos que más me cuestan en público, ahora digo que gracias al crucero he aprendido a expresarme mejor, sería el estrés de aquel día, el agobio, los nervios, o incluso el echar de menos a la familia, que aunque parezca que no, tira, y tira mucho; todo esto hizo que explotara, y de que manera, pero más que nada me quedo con lo que me reportó aquel día romano, poder vaciar el vaso que llevaba mucho tiempo lleno, para enfrentar completamente vacío las escasas semanas que quedan de curso.
Le doy las gracias a todo el mundo que ha hecho que este crucero haya sido uno de los mejores viajes de mi vida, por no decir el mejor, y a partir de ahora solo espero ir dándome cuenta conforme pasen los días de todo lo que me ha enseñado este barco, las vistas al mar, y la increíble gente que he tenido a mi lado.


"Tras una intensa noche de mareos y preocupaciones, me despedí del "Grand Voyager" desayunando un croissant y un vaso de leche con cola-cao en la cubierta exterior de la planta más alta del barco; el mar brillaba de una forma que asustaba, el sol nos cegaba los ojos de tal manera que teníamos que apartar la vista, pero aún así intentábamos seguir mirando la inmensidad del mar como si en él pudiéramos ver reflejado todo lo que habíamos vivido, y no hablábamos, pues en los grandes momentos no hacen falta palabras, solo sonrisas".

martes, 22 de febrero de 2011

Cuidado con la tristeza, es un vicio.

Nunca he sabido saborear las experiencias al máximo. Es la verdad, he disfrutado, claro que sí, me lo he pasado como nunca, me he reído hasta llorar, y he visto reflejada en el espejo esa mirada que si no está cerca de la felicidad, le queda muy poco. Pero nunca he sabido darme cuenta de que las cosas se estaban acabando y que si no quería arrepentirme luego,debía aprovecharlas sin parar, y sin pensar en nada más.

Supongo que todavía soy demasiado pequeña para darme cuenta de aquellas historias que nacen con fecha de caducidad incluida, de aquellas personas que se les nota a lo lejos que no van a traerme nada bueno a mi vida, pero siempre he sido así de complicada, me han gustado los retos, las personas "raritas", aquellas que necesitaban toda mi atención y cariño, y no porque yo estuviera falta de amor, pues hasta que crucé la ESO fui la mimada de la casa, aprendí de todos todo lo que me dejaron, y siempre me sentí como el juguete más querido y cuidado de la estantería. Sin embargo conforme me he ido haciendo mayor me he dado cuenta que ahí fuera a nadie le importa de donde vengas o a donde te dirijas, no hay que pisar a nadie, pero tampoco hay que dejar que nos pisen, nos humillen, y nos hagan sentir algo que no somos. Tampoco nos debemos creer aquello de: "Cuantas más hostias te lleves ahora más preparada estarás para después", mentira. Mentira joder. Cuantas más decepciones, más se te irán perdiendo las ganas de ser feliz, y llegará un momento en que todo te dará igual, y por supuesto no confiarás en nadie, pero me resulta triste pensar en el hecho de que no se pueda confiar en nadie....Me resulta triste porque parece ser un atajo directo a la soledad.

El caso es que deberíamos poder adivinar cuando alguien nos va a decepcionar, o cuando alguien se va a ir de nuestras vidas, no pido fecha exacta, pero si poder tener la capacidad de saber que igual de rápido que llegan se irán, así al menos hubiera saboreado cada momento junto a esa persona como si hubiera sido el último.
Ahora ya no soy capaz de poner la mano en el fuego por alguien que dice que siempre estará a mi lado, porque ya no me creo nada...A lo mejor necesito a alguien que haga que me lo vuelva a creer, o a lo mejor lo que necesito es hacer esos "borrones y cuentas nuevas" de los que tanto hablan los adultos, pues si todos lo hacen, algo bueno tendrá, ¿no?.

Como de costumbre no pretendo dar ninguna moraleja o enseñanza con este texto, tampoco sé si se entenderá bien lo que quiero transmitir, que estoy cansada, pero muy cansada, desde hace mucho tiempo; y lo voy llevando, pero no sé si quiero seguir jugando a este juego en el que está inmersa la sociedad de la que yo no me considero parte. Bueno, diría que ahora viene una semana tranquila, pero no, es la semana PRE-TRIMESTRALES,o la de los gigantes monstruosos como dice David, así que a rezar a la Santa Faz, a estudiar hasta que nos caigamos al suelo del sueño, y a intentar "saborear" lo poco que queda de vida adolescente, aún sabiendo que nos han robado injustamente la mayor parte de ella.

domingo, 30 de enero de 2011

Como decía aquel...

Cuanto más mayor me hago, más me doy cuenta de lo difícil que es estar a la altura de las circunstancias, de lo complicado que es agradar a los demás sin "traicionarte" un poco a ti misma, y sobre todo, de lo que cuesta comprender a los de tu alrededor, saber el "por qué de las cosas", intentar olvidar los momentos malos, sacar esa "fuerza de hierro", que dicen que todos tenemos para superarlos, y saber darle a nuestro "dolor" el papel que se merece.

Lo cierto es, que las personas que más me han marcado en mi vida, son aquellas que me han sorprendido haciéndose GRANDES en los malos momentos, sacando "esa fuerza de hierro" para demostrarme que es verdad, que el dolor puede que sea para siempre, pero que la vida es demasiado corta como para perdérsela toda, sufriendo por cosas irremediables; pero realmente entender el dolor que puede llegar a sentir una persona es tan complicado como acordarte todos los días de lo que has soñado, las heridas físicas duelen a rabiar, pero es que para las psicológicas no hay ibuprofenos que valgan. Cuando algo te duele la gente te recita "tiempo", como si lo vendieran en la farmacia, y te fuera a ayudar a bajar la inflamación. No seamos imbéciles. Cuando algo te duele no puedes hacer nada, tal vez buscar a quien sepas que mejor te va a comprender, o concentrarte en otras cosas que te mantengan alejada de esa constante molestia. Pero la verdad es que normalmente somos conscientes del dolor que sentimos, pero no del dolor que podemos hacer sentir a los demás; y eso es lo que más miedo me da, que cuando a alguien le has tocado muy dentro, cuando les has hecho daño de verdad, las cosas por más que queramos, nunca volverán a ser como antes.

Por eso, yo siempre he intentado estar a la altura de aquellos que me han necesitado, siempre he intentado agradar a los demás sin fallarme demasiado a mí misma, y buscar la "fuerza de hierro" por todas partes, demostrando que soy una tía valiente, y que ya pueden venir 300 olas que las saltaré todas; y realmente creo que soy valiente, sí que creo que me enfrento a los problemas de cara, y lo mejor que sé, pero muchas veces hay algo que me falla, y todavía estoy intentando descubrir qué es. Me da la sensación de que estamos jugando al "cuando te necesito te quiero, cuando no que te jodan", y me da tanta rabia...No puede ser que haga las cosas lo mejor que puedo, y cuando no haga una, sea la peor persona del mundo. No puede ser que seamos tan egoístas, y nos creamos tan dueños de nuestra vida y la de los demás. Me he cansado. Pero no sé como cambiar, tampoco que giro darle a mi vida para no sufrir una decepción cada semana...Para no convertir al "dolor" en protagonista de mis días..Y te juro que estoy siendo tan sincera que hasta me da vergüenza escribir estas cosas por aquí...pero a veces no puedo controlar las palabras que salen sin a penas darme cuenta...

Estoy esperando algo, y lo peor de todo es que no sé qué es. Dejando a un lado los victimismos, tengo una cosa clara: No voy a hacer que el último año de mi vida en Maristas lo recuerde de esta manera, no voy a tentar a la suerte, pero voy a intentar levantarme todas las veces que me caiga, porque ahí está la base del éxito, en levantarse una vez más de todas las veces que te caigas.


Ale, con fiebre, oídos taponados, y mucha tos, me acompaña la Catedral de Santiago y el Pórtico de la Gloria. Pues eso, una que mañana se queda en casa.

jueves, 27 de enero de 2011

Me rindo. De verdad, es que no puedo más. Maldito el puto día en que dije que una vida sin problemas no es una "vida". Mentía, me mentía a mí misma. De verdad, es que no aguanto más. No me veo capaz de arrancar más fotos de la pared, de borrar mensajes, de hacer más putos borrones y cuentas nuevas. No sé qué es lo que está pasando, no lo entiendo, no soy capaz de entenderlo más bien. En serio, que ya no me creo nada, joder.....¿Ya no me puedo fiar de nadie?, ¿Qué cojones está pasando?...O me estoy quedando atrás o estoy yendo demasiado deprisa. Parece que me he convertido en una persona diferente, o la gente de mi alrededor se ha convertido en personas totalmente diferentes para mí, no me puedo seguir engañando, hay algo que falla ¿Pero qué?, si al menos hiciera las cosas sabiendo que las estoy haciendo mal, si fuera capaz de darme cuenta de cual es el momento perfecto para parar, donde están los límites, por donde no debo ir, pero es que no me entero de nada joder, mucha nota, mucho trabajo, pero nada, aquí no es como los exámenes, no hay recompensas, cuanto me estoy recuperando un poquito pum, alguien vuelve a poner la pierna encima, sí, para que no levante cabeza. No sé que cojones me va a pasar un día, y si voy a ser capaz de seguir llevando toda esta mierda como si no pasara nada, "vale venga, todo está bien", no coño no, nada está bien, pero no lo está desde hace mucho tiempo, desde hace infinidad de tiempo. A quién cojones maté en mi otra vida para que me pasen todas estas cosas....Me decepcionas, te decepciono, no estás a la altura, no sé seguirte...No puedo, no puedo, es que no puedo y parece que nadie se da cuenta. Y amenazo con que me voy a cansar, y nunca me canso, pero por qué no podré explotar un día y romper a llorar para que todos sepan que no soy tan fuerte como aparento, que no puedo dedicarme a ayudar a los demás cuando debería empezar por ayudarme a mí misma...La hostia, es que no entiendo nada, no sabía que esto de vivir iba a ser tan complicado, y es que encima no te regalan ni un manual de instrucciones, no te dan unas bases para saber de donde tienes que partir, que debes hacer, no te enseñan nada, mucha matemática, mucha sintáxis, pero de la vida 0, y así nos llevamos las hostias, si alcanzas mi ritmo de varias por día vas a acabar como yo, mejor ser ignorante, mejor ser feliz pero sin coraje. Y ahora entiendo a Dani, que esté hasta las pelotas de todo, que se pase el día deprimido, si es que es normal, o no, no, no es normal....Mira que no lo entiendo, yo no echo balones fuera, yo siempre los he echado hacia mi campo, y me dejado la piel en cada partido, a cada momento, pero en el momento en que me he equivocado, siempre me han sacado del terreno de juego, haces todas, y cuando no haces una, vales una mierda.

No me creo ya nada, pero nada, lo siento en serio, por todos los que todavía creen y se piensan que la vida es bonita y un sueño. Ya despertarán.


Estoy notando que todo se está desmoronando por momentos, y no encuentro a nadie que me pueda ayudar a montarlo todo de nuevo.

viernes, 21 de enero de 2011

Hay veces

Hay veces que la vida no es tan "cabrona" y en cierta manera le da por avisarnos sobre las cosas que van a pasar, o incluso nos hace darnos cuenta que estamos perdiendo el tiempo, que esto se acabará pronto y tenemos que aprovechar los momentos si no queremos arrepentirnos luego, o que tal vez hoy...es el mejor día para decirle a alguien que te importa, y que te importa mucho. Sin embargo también hay otras veces en que la vida no nos avisa y nos deja hacer y deshacer mirando divertida quizá, como nos pegamos la hostia, o como sufrimos por cosas de las que con el tiempo, ni nos acordaremos.
Entender a la gente es cosa de sabios, y probablemente la tarea más difícil después de conocerse a una misma, si todavía me pasa que quiero llorar y no puedo, que me enfado por cosas tontas y no entiendo por qué, que quiero a alguien que me hace daño y rechazo a otros que sé que lo darían todo por mi, y no me entiendo a mí misma, imagínate cuando me da por intentar conocer a los demás, o por intentar entenderlos, me vuelvo loca.

"Hay veces en que todo me quema, las situaciones me superan, me siento rodeada de idiotas cuando seguramente la única idiota que haya sea yo, me las doy de empática y de ponerme en el lugar de los demás pero la mayoría de veces no soy capaz de hacerlo y no entiendo las cosas, y cuando no entiendo algo, soy incapaz de olvidarlo. Ese es mi problema, que yo no sé pasar página, no sé hacer "borrón y cuenta nueva" como los adultos, le tengo demasiado respeto a mi dolor, y siempre trato de protegerlo para que no lo hagan más grande, y lo cierto es que a veces me gustaría que a la vida le diera por avisarme de las cosas que me van a pasar, que le diera por prepararme mediante un duro entrenamiento, pero no a base de golpes joder, que con tanto moratón al final acabas desconfiando de todos y dudando hasta del que va con buena fe y sin malicia; realmente me gustaría saber que es lo que tengo que hacer a cada instante, que palabras le tengo que decir al que me está pidiendo a gritos que le ayude, que cara tengo que poner para dirigirme a aquellos que ya no forman parte de mi día a día, y que cojones tengo que hacer cuando me he cansado de todas las cosas, y no me veo capaz de seguir haciendo como si no pasara nada, cuando me he dado cuenta que ya no me apetece tener ciertas normas de educación e intentar disimular mi cabreo, nunca veo el momento exacto para REdirigir mi vida hacia un punto en el que pueda encontrar la estabilidad conmigo misma, y a pesar de todo esto...a pesar de no saber ni lo que me pasa, no lloro, ni me amargo, ni me avergüenzo, no me considero una persona extremadamente feliz, pero tampoco tengo motivos para no estarlo, y como sé que verdaderamente no tengo nada de lo que quejarme, pues intento hacerlo lo menos posible".

Y hay veces en que transmites, y hay veces en que no te entienden, y como no sé ni como me siento ni como debería de sentirme, pues dejo aquí plasmadas la inmensa cantidad de tonterías que se me pasan ahora mismo por la cabeza,para intentar darles algún tipo de escapatoria y para que no me fastidien más. Vienen tiempos difíciles, pero nadie dijo que los tiempos difíciles no pudieran ser a la misma vez bonitos e intensos.

lunes, 10 de enero de 2011

Estoy cambiando. Me he dado cuenta que ya no me gustan las mismas cosas de antes. Será la edad, supongo. Creo que conforme te vas haciendo mayor te vas acomodando más a las cosas, te vas acostumbrando más a las situaciones, incluso a las “personas”. Antes me gustaba ir descubriendo poco a poco a la gente, lo pasaba bien observando a los demás y analizando su carácter. A veces me llevaba sorpresas, otras les había cogido el punto antes de que ellos me lo hubieran cogido a mí, y me resultaba divertido.
Ahora no, me asustan las personas de mi alrededor. No puedes hacer caso de las dedicatorias y los sms que te prometen de todo porque a la mínima que te das la vuelta te clavan la puñalada, que típica frase, ¿no?. El caso es que ahora no me gusta descubrir a la gente, “prefiero que vengan descubiertos”, ahora me gusta la gente transparente, la que no tiene ningún tipo de problema en mostrarse tal como es en público, me he cansado de jugar al escondite con aquellos que tienen mil caras y nunca acabas de conocerlos del todo. Prefiero saber que alguien es gilipollas desde el primer momento, que llevarme el chasco cuando ya le he cogido cariño.

Lo peor de todo es el día que empiezas a conocer a alguien, puede ser el principio de algo bonito, o el inicio de un final que no tardará mucho en llegar. Yo siempre he dicho que cuando alguien nos decepciona es muy difícil que las cosas vuelvan a ser como eran, pero por ese motivo no se puede dejar de intentar. Si todos nos rindiéramos a la primera de cambio no habría triunfadores en el mundo. Tal vez deberíamos dejarnos de tanta filosofía barata, y aplicarnos más el cuento que falta nos hace.

Cuando alguien se va de nuestra vida “duele”. Primero sacamos nuestro orgullo a relucir, y vamos de super ofendidos, después realizamos un ataque contra ese cabrón al que le habíamos confiado una pequeña parte de nuestra vida, y al final nos ha terminado vendiendo a la primera de cambio, vamos a demostrarle que no nos importa, que podemos vivir perfectamente sin él, pero cuando pasa el tiempo, cuando la rabia cesa, (porque al final la rabia siempre cesa), los malos momentos van desapareciendo, y poco a poco nos vamos inundando de una melancolía y una tristeza que es muy difícil de asimilar, ahí es cuando entran en juego los remordimientos, los arrepentimientos, todo lo que podía haber hecho y no hice. Aunque sepas que la mayor parte de razón la tienes tú nunca puedes evitar sentirte un poco culpable. Será que en el fondo todos tenemos nuestro pequeño corazoncito, y a veces, sólo hace falta que nos pulsen la tecla adecuada para que saquemos al exterior nuestros sentimientos más escondidos.

Yo antes siempre esperaba, perdonaba, y volvía a arriesgar, pero las cosas han cambiado, con el tiempo cada vez nos estamos haciendo más maduros, y ya no me creo que no nos demos cuenta de cuanto daño podemos llegar a hacer, y que no sepamos ver cuando alguien nos necesita de verdad. Ahora me gusta la gente que va de frente, que no hay que sacarle las palabras con saca corchos, que no te promete nada, que sólo hace, que le gusta ser lo que es y decir lo que piensa, y…que nunca dice “te quiero”, pero siempre te lo demuestra.

Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.

" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Somos lo que escribimos.

Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

"El arte saca lo peor del artista"

" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."


"A different language is a different vision of life"

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.



"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."