"Mirar las cosas a las que entregaste tu vida rotas, agacharte y reconstruirlas con armas viejas".

Quizá hubo tiempos mejores, pero este es el nuestro y vamos a vivirlo.

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final. A sonreír se empieza en cuanto se aprende a soñar flojito.Es inefable, pásate varios años con demasiadas ilusiones sin cicatrizar, y a todos tus sueños les acabará saliendo alguna arruga. Pero hoy no quiero hablar de sueños, sino de sonrisas. Si hay algo que realmente me fascina del acto de sonreír es lo mucho que se obtiene frente a lo poco que cuesta. Lo poco que abunda frente a lo gratis que es. Lo bien que conozco el teorema, lo poco que me lo sé.

"He comprendido con los años que para ganar siempre hay que arriesgar, y que mientras haya un halo de esperanza jamás hay que rendirse; que cuando nada puede ser como antes es porque no debe ser como era, y sobre todo, que las cosas siempre acaban, y lo importante es saber aprovecharlas para luego no echarlas demasiado de menos, aunque a veces eso resulte imposible."

Hay heridas que ni el tiempo las cura.

"Hacer periodismo no es más que contar de forma humilde las cosas como son"

"No basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres".


Los héroes nunca lloran.

Cuando se está cansado de Londres, se está cansado de la vida.

"Tenemos cicatrices en los lugares más insospechados como si fueran mapas secretos de nuestra historia personal, vestigios de viejas heridas. Algunas heridas se cierran dejándonos sólo una cicatriz pero otras no. Algunas cicatrices las llevamos a todas partes y aunque la herida cierre el dolor persiste. ¿Cuáles son peores las nuevas heridas terriblemente dolorosas o las viejas que debieron cerrarse hace años pero no lo hicieron? Quizás las viejas heridas nos enseñan algo, nos recuerdan dónde hemos estado y lo que hemos superado, nos enseñan que debemos evitar en el futuro o eso creemos aunque en realidad no es así, hay cosas que debemos aprender una y otra vez."

"La gente que vale la pena es la que está en permanente lucha contra algo".

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.

Santiago: un atisbo de luz entre tanta oscuridad.
"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino solo estelas en la mar".

"De camino a Ourense nos contaba Fernando que el Camino de Santiago es una alegoría del camino de la vida. Nos decía que en él encontraríamos piedras, que representan los obstáculos que tendremos que afrontar a lo largo de nuestro viaje; cuestas hacia arriba, que simbolizan las dificultades a las que deberemos enfrentarnos si queremos alcanzar nuestras metas. Además llevaremos a rastras nuestras mochilas, que guardan dentro de sí todas las experiencias que vamos acumulando con el paso del tiempo; y como objetivo final hallaremos Santiago, la meta de todo peregrino que simboliza a la perfección los logros y recompensas que obtendremos a lo largo de nuestro camino. De camino a Alicante le decía yo a Fernando que el Camino de Santiago es mucho más que el camino de la vida: es lo que te enseña a vivir y disfrutar de la vida".

Familia es con quien quieras estar

martes, 30 de diciembre de 2014

Preguntas con y sin respuesta


Dejé de desearlo cuando me di cuenta de que no ocurriría. Ya saben, dejé de pedirlo cada vez que bebía coca cola, pasaba por debajo de un puente, desafiaba a la suerte o simplemente rezaba. Decidí apartarlo de mis deseos porque me di cuenta de que nunca se cumpliría. Cuando Alejandro me lo dijo tan claro me sentí estúpida. Pensé: "Después de todo, ¿cómo puedes seguir estando tan ciega?" Y es que lo he estado, lo estoy y lo estaré con todo lo que tenga que ver con él. Si siempre ha sido así, ¿por qué tendría que cambiar ahora? Mi S femenina me dijo que me sintiera tranquila conmigo misma, porque yo ya había hecho mi parte, había sido valiente y lo había intentado. Pero nunca me ha valido con intentarlo. Los que me conocen saben que no me gusta dejar las cosas a medias. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda de los que lo intentaron, pero no consiguieron nada?

Estoy triste. Pero porque siempre me pongo triste cuando va a terminar el año. Y no porque esté triste con los demás, sino porque estoy triste conmigo misma. Porque no me gusto últimamente. No me gustan mis reacciones, mi forma de entender la actitud de las personas...será que tengo muchos círculos abiertos, como dice Alejandro. Muchas cosillas por resolver. Pero yo creo que el problema no son los círculos, sino la forma en la que yo los interpreto, porque ustedes y yo sabemos que hay círculos que ya están cerrados, solo tengo que asimilarlos. 

Sabemos que lo que un día se rompe no se puede volver a reconstruir. Sabemos que cuando dos personas discuten continuamente es que algo falla. Y sabemos que a veces tenemos que alejarnos de la gente que queremos porque nos está ahogando. Sé que algunos pueden pensar que alejarse de los problemas es de cobardes. Pero me parece que tiene que ver mucho con madurar, con calmar la rabia que todos los jóvenes llevamos dentro y que no sabemos cómo exteriorizarla. Yo siempre lo hice a través de las palabras, pero mi cuerpo cada vez pide más y yo ya no sé cómo soltarla. Decía que alejarse es madurar, porque cuando nos vamos de los sitios vemos las cosas con "perspectiva" (bonita palabra) y cuando volvemos nos damos cuenta de que no era para tanto y de que siempre hay tiempo para volver a empezar. 

Me pasó con Andrés. Llevábamos un añito raro. Peleábamos por todo y por todos. Hasta que en verano explotamos los dos. Yo le dije que era un crío y un infantil y él a mí que yo me enfadaba por todo. Bien, pues pasó el tiempo. Estuvimos unos meses sin hablarnos o hablándonos poco y hace un mes o así nos dijimos las cosas a la cara en Guardamar (bendito Guardamar y el poder que tiene de hacer que todo salga siempre bien) y nos reconciliamos y ahora sí, hemos encontrado el punto perfecto de nuestra relación. Ahora nos queremos más, más fuerte. Somos amigos y sabemos que si nos necesitamos nos encontraremos. Con Aintzane igual. Aunque con ella he necesitado mucho más tiempo y ha sido bastante más traumático, pero ahora tenemos una relación en la que no nos hacemos daño. Claro, que mi yo del pasado me diría que vaya mierda en lo que terminan las amistades intensas...y yo le respondería que cuando te haces mayor, más que cosas intensas solo quieres estabilidad y gente que te haga la vida fácil y reír mucho y a carcajadas. 

El problema es que todavía tengo varios círculos con los que no he sabido encontrar "el punto perfecto": N, J, L,D, ¡F!...en fin, y así una larga lista. Bueno, no. Esos son los principales. A los que en el fondo de mi corazón, aunque me cueste reconocerlo, aún quiero y no les hablo porque no sé qué decirles o cómo decírselo.

Pero sería injusto que terminase este vomitado (así llamaré a partir de ahora a mis escritos del blog) sin dejar escrito que soy afortunada. Por los de siempre, que siempre están, como S. Que nunca falla, siempre permanece. Por mi S nueva, que algún día dedicaré una entrada a hablar de él y de su forma de hablar: "Tengo ganas de verte" y te lo dice y si te da vergüenza, pues te aguantas. A mí ese rollo directo, de vamos a aprovechar la vida y voy a decirte que te quiero por si mañana te mueres o te atropella un camión me mola y mucho. Ojalá todos fuésemos así, ¿no? y en fin, otras personas que no siempre están, pero que cuando vienen alegran la partida.

Estoy cansada y Alejandro me está hablando por Facebook como si no hubiese mañana y es hora de que le haga caso a mi pobre amigo. ¡Que vaya amigo! No podía haber encontrado a nadie mejor en estos momentos. También dedicaré otra entrada a hablarles de él. Les dejo con una bonita noche que pone fin al 29 de diciembre e inicia el 30...¿El balance del año detallado con nombres, situaciones y propósitos de año nuevo? Dentro de unos días. Cuántas preguntas me estoy haciendo hoy a mí misma. Qué sería de mí si no fuese por estos ratitos en los que me miro por dentro y me siento mejor. Porque a pesar de las tristezas, los círculos, y sobre todo, los deseos que estoy asumiendo que no se cumplirán, no tengo motivos para no sentirme mejor. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mienten los que dicen...

Mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que decir. Mienten porque siempre tenemos algo que contar, por muy aburrido o confuso que resulte. Lo que pasa es que a veces no sabemos cómo darle forma o no queremos. Porque nos da miedo ver reflejados nuestros sentimientos en una pantalla, porque no queremos decirnos a la cara cosas que deseamos que no existieran o porque, simplemente, siempre buscamos motivos para no hacer aquellas cosas que tan difíciles nos resultan. Yo ya dije un día que dejaba a un lado todas las normas ortográficas aprendidas durante la carrera y esa maldita perfección a la que nos han acostumbrado, para dar rienda suelta a mis palabras. Siento utilizar a este blog como vomitero para dejar escapar estas sensaciones que se me acumulan en el pecho y nunca terminan de salir del todo.
Con todo esto solo quería decir que hoy me apetece escribir y no he encontrado ningún motivo fuerte que me lo impidiese. 

Me apetece escribir porque me están pasando cosas interesantes que quiero dejar escritas para la posteridad. Ya saben, por si un día me hago famosa y quieren analizar mi personalidad con "nuevos escritos encontrados sobre la autora que demuestran lo mal que estaba de la cabeza". Pues eso. Para que los que vengan detrás se lo pasen bien leyendo mi locura. 

No se pueden imaginar lo que ha cambiado mi vida en apenas unos días, pero es que eso es lo que tiene la vida. Que la muy hija de puta se olvida de ti durante unos meses y un día, en la siesta, repito, EN LA SIESTA, te da un empujón y te suelta: ¡Oye! ¡Que te toca vivir! El lunes empecé a trabajar, les puede resultar un acontecimiento sin importancia, pero para mí no lo es. Se trata de la primera vez que trabajo. la primera vez que ME PAGAN, para ser exactos. Y CON CONTRATO, para ser más exactos y dejar claro que me han pagado y me gano la vida de otras maneras más ilícitas. Estaba asustada. Nerviosa. Cansada, porque me levanto a las 6.40 todos los días para coger el tren de las 7.15 y andar unos 15 minutitos para llegar al trabajo y solo hago cuatro horas. Pero estoy contenta. Porque por primera vez en mi vida están valorando mi trabajo incluso antes de saber si soy apta para ello. 

Digo que me ha cambiado la vida, porque ahora miro con morriña a los que van a clase todos los días. Porque yo no puedo. Y ya lo echo de menos. Es increíble como terminamos echando de menos lo que un día echamos de más. Echo de menos levantarme para ir a clase y solo hace tres días que no lo hago. Pero creo que es por todo lo que lleva detrás estudiar. Miro a las niñas del CEU que me arrebatan cada mañana el silencio del tren y las miro con morriña. Como si yo estuviera en otro mundo diferente. El laboral, qué fantástico, oye. Siento que he dejado una parte de mi vida atrás y que ya no la voy a recuperar jamás. Que me estoy haciendo mayor y que el tiempo pasa muy rápido. Y, sobre todo, que no me han dado tiempo para asimilarlo. Que hoy estaba firmando un contrato y escribiendo mi nuevo número de la Seguridad Social y la semana pasada pensando que Ética es un tostón. 

Hay que ver cómo crecemos y cuántas cosas dejamos atrás. Y nunca, nunca, estamos preparados para las despedidas. Para soltar lo que la vida nos regala y un día nos arrebata sin previo aviso, la cabrona. También estoy ilusionada, porque a pesar de que no hago el periodismo idílico que no sé si un día lograré hacer, me gusta lo que hago. Me gusta la comunicación y me gustan mis compañeros. Creo que puedo hacer las cosas bien y si solo llevo tres días y no quiero llorar ni suicidarme, es que la cosa no va a pintar mal, ¿no?

Por cierto, que no solo me ha pasado esta mierda, ¿eh? lo digo para los que lleven la mitad de su vida trabajando y no comprendan la importancia de empezar a cotizar para nuestro querido país. Y es que no saben la cantidad de decisiones que he tenido que tomar esta semana. De verdad que no lo saben. Bueno, tal vez solo dos o tres. Pero en la misma semana y hasta Salva dijo que eran muy difíciles y que me llevarían tiempo.
 ¡Ah! Que se me ha olvidado comentar que tengo un nuevo S en mi vida. Si es que hace mucho tiempo que no nos leemos. Todavía estamos en proceso de conocernos, pero Salva me ha dicho que me va a enriquecer mucho y que me va a aportar cosas muy buenas. Que he elegido a una buena amistad. Yo también lo creo. A veces no hay que preguntar las cosas, porque tu corazón sabe perfectamente qué es lo que tienes que hacer. A lo que iba, que me lío, que hay otras cosas por las que sí hay que preguntar. Como por ejemplo dónde coño vas a pasar agosto. Si durmiendo en el suelo y comiendo bichos, como dice Gonzalo, o visitando uno de los países más fascinantes de este mundo. Que el placer y el voluntariado no están reñidos. Que soy demasiado joven, que me vaya a África con Pencho, de locos. ¿Que a dónde me voy? Pues mi S de toda la vida y mi nuevo S me lo están gestionando. Pero ahora mismo no lo sé ni yo. Qué será de mi vida en agosto, lo único que tengo claro, y esto también lo he decidido yo solita es que ese periodismo idílico comienza por hacer estas cosas. Y que no lo tengo que abandonar, que luego nos acomodamos al dinerillo y a tener una vida fácil y se nos olvida porque estudiamos lo que estudiamos.

Oye, y qué cariño le he cogido a mi REC. Porque es mío, porque hay gente que me ayuda, pero yo me lo guiso y yo me lo como, aunque necesito un becario. Pero me gusta tanto la radio que creo que nos hemos casado para siempre. Es uno de esos matrimonios que sabes que nunca se acabarán, porque estamos condenados a entendernos. Por mí como si REC dura toda la vida. Porque me encanta, lo disfruto y me enriquece no saben cuánto. La magia de la radio, yo qué les voy a contar.

Y también tengo más cosas que contarles, como que alguien me ha abierto los ojos últimamente y hay temas que tengo que solucionar, en concreto, uno. Con una persona, con la de siempre, vaya, y que lo voy a hacer, porque mi tercera S, la única femenina, me lo ha dicho también mientras paseábamos el otro día por el barrio. Que no me quede con las ganas de decirle a alguien lo que quiera, o que lo quiero, según por donde se mire. Bueno, y que el sábado empiezo Francés, y que a lo mejor si puedo ir a la Pascua con mis fierecillas que los quiero mucho a esos pendejos adolescentes. Y que mañana me entrevistan en COPE sobre la religión, toma ya. Tengo que hablar de lo que significa Dios para mí, y es que yo creo que Dios es como un paraguas, que siempre está conmigo cuando me mojo, cuando estoy a punto de hacerlo, y cuando hace mucho sol, por si acaso lloviese de repente. 

¿Ven como mienten los que dicen que no escriben porque no tienen nada que contar? Siempre hay algo que contar, el corazón siempre quiere hablar, pero muy pocas veces le damos permiso. Y ahora que ya estoy terminando me siento tan bien. A pesar de que he tocado muchos temas de forma superficial, pero bueno, mi intención no es tener esto tan abandonado como está siempre. Prometo y me comprometo a dejarme caer más por aquí, eso sí, cuando tenga algo que contar, es decir, cuando no encuentre ningún motivo para no hacerlo.


Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la verdadera esencia de la vida.

" Cristina siempre me acuerdo de ti, últimamente no te he podido escribir porque cada vez las cosas van peor, pero espero que hablemos pronto y así poder contarte. Te deseo mucha suerte en tus trimestrales, aunque seguro que no te hace falta. Tú estate tranquila, y no olvides que me acuerdo todos los días de ti. Te quiero cris."

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".

Ves cosas y dices: ¿Por qué?,pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: "¿Por qué no?".
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Somos lo que escribimos.

Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo, o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.

"El arte saca lo peor del artista"

" Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, se pueden conquistar papeles en blanco y hacerlos tuyos para siempre. Con teclados y parejas de movimientos se le puede mostrar al mundo todo lo que te gustaría haber dicho y nunca dijiste, todo lo que te gustaría haber sido, y nunca tuviste valor de serlo. Con esfuerzo y ganas se pueden conseguir metas inalcanzables, con dolor y sufrimiento se puede aprender a no volver a caerte, a saber decir "no" en la vida. Con un balón de fútbol y una camiseta se ganan mundiales, con luces y semáforos se despiertan ciudades y nacen amaneceres. Con una mano se puede crear magia, con dos, tocar canciones inolvidables. Con miradas y sonrisas, pueden nacer historias interminables, y con gestos y pasos se puede poner fin a principios cercanos. Con una palabra se pueden clavar sentimientos en el alma, y con un salto se puede ganar una batalla. Con colores, lienzos, y alguna que otra pluma se pueden crear ilusiones, pero también romperlas a pedazos, se pueden abandonar papeles en blanco y hacernos de nadie, para siempre."


"A different language is a different vision of life"

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Se necesita toda una vida para aprender a vivir.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.

Lo bueno nunca acaba si hay algo que lo recuerda.



"Yo soy de las que piensan que la vida es la suma de las historias cargadas de buenos momentos, es la suma de los recuerdos felices, o las situaciones plagadas de sonrisas; y lo que verdaderamente importa, es que al final de tu vida, tengas millones de historias de ese tipo que contar, a quien esté dispuesto a escucharlas."