Ha pasado más de un mes y aunque todavía me acuerdo de ti estoy cumpliendo mi promesa a rajatabla. Me siento sana. Como si estuviese en un proceso de desintoxicación y por fin me hubiese dado cuenta de que esto es lo correcto, de que debería haberlo hecho hace mucho tiempo...
Pero no hay momento ni canción en la que tu nombre no vuele hacia mi mente, aunque creo que ahora es diferente. Ya no te echo de menos de esa forma tan feroz. Ya no te quiero de esa manera tan dolorosa. Puede que esté dejando de quererte, puede que por fin haya empezado a olvidarte...
Hoy he decidido que voy a llenar este blog con letras distintas, espontáneas, sin pararme a pensar si lo que escribo tiene coherencia o sentido, sin que nadie me diga que esa coma no va allí o que el titular es "improcedente". Es lo mínimo que le debo a este viejo blog: escribirle de vez en cuando y no abandonarlo más.
Son días raros. Te busco en cada persona con la que me cruzo, a veces siento ganas de hablarte y de decirte que sigo aquí y que si tú quieres, solo si tú quieres, yo lo dejo todo y lo intentamos, como si no hubiese cambiado nada, como si no me hubiera marchado nunca de tu vida; pero sé que eso es imposible. Todo está cambiando, pero ni tú estás aquí para verlo ni yo quiero estar a tu lado. Es la primera vez en toda mi vida que he decidido dejar ir a alguien, nadie me lo ha pedido, nadie me lo ha aconsejado,yo lo he decidido, cuando ha sido el momento oportuno, cuando mi cabeza no podía más, cuando mi corazón estaba harto de destrozarse a sí mismo...
No son pocas las veces que miro a la cara a nuestros recuerdos y no siento lo mismo que antes. El otro día soñé contigo y cuando me desperté me dije a mí misma: "Tu memoria siempre querrá a la misma persona, por mucho que intentes cambiarlo". Casi me caigo al suelo redonda. A veces hablo de una manera que parezco un fantasma...pero tal vez esos momentos de lucidez son los más auténticos de mi vida, los más honestos; como cuando estoy entrevistando a alguien en la radio y me sabe fatal interrumpirle para preguntarle, porque me quedaría toda la vida escuchando sus historias de superación, escuchando su forma de cambiar el mundo mediante palabras, teatro, cine, deporte en equipo...Son testimonios tan honestos que en esos casos, tú te sientes como un infiltrado que sobra. Como a veces me sentía yo cuando tú me hablabas y me contabas tus cosas, esas cosas que yo pensaba que solo las compartías conmigo, porque teníamos algo diferente, porque estábamos construyendo algo eterno, porque como me dijiste una vez: "te seguiré la pista allá donde vayas" y aquel día yo me fui a dormir más contenta que una perdiz.
Siempre ocurría lo mismo: tú me decías algo común, pero que de tus labios sonaba extraordinario. "Te voy a echar de menos", "Creo que tenemos la relación perfecta", "Eres importante para mí". Era increíble. Eran pequeños soplos de aire fresco que me mantenían viva. Con el tiempo aprendí a no necesitarlos a cada instante, a que mis días no dependiesen en exclusiva de ti, de tu humor, de tus palabras, de si querías hablar esa noche conmigo...;pero siempre fuiste lo que culminaba un día bonito, lo que transformaba lo amargo en dulce, lo único que me ha vuelto loca y por lo único que me he muerto cada vez que te miraba a los ojos.
Pero todo esto ya forma parte del pasado: ya no nos vemos, ni nos hablamos, ni nos miramos como antes. Ahora tú has escogido tu opción y has decidido luchar por ella. Yo he escogido la mía y estoy trabajando por mantenerla y hacerla mejor. Por cambiar lo que he heredado de ti y transformarlo en algo bueno: sé que no será fácil y que muchos no querrán optar por mí, pero también sé que algún día aparecerá alguien con la misma historia, con el corazón tan destrozado como el mío, y ese día, por fin, te olvidaré para siempre. Te arrojaré a la papelera del olvido con un "hasta nunca". Porque no sé si hubiese sido mejor que nunca te cruzases en mi vida. No sé si te debo algo. O si tal vez este no sea nuestro momento ni nuestra historia. Tal vez alguien decidió que no podíamos estar juntos...que no nos pertenecíamos y que debíamos aprender a estar separados.
Ojalá que algún día pueda contarte todo esto y ojalá que algún día esta intoxicación haya valido la pena. Estoy bien. Con muchas cosas, muchos proyectos, muchas personas...Ahora sí que empiezo a estar bien y ya no me siento tan sola ni escucho tanto a mis lágrimas. Lo estoy intentando, me conoces, cuando digo que voy a hacer una cosa no hay nada ni nadie que me lo impida y he decidido olvidarte para siempre. Y en ello estoy.
-¿Y cómo te sientes ahora?- dijo S
-Más tranquila, más calmada...Ahora nadie me descoloca ni me pone la vida patas arriba cada vez que aparece. Me siento sana, aunque a veces le eche de menos...
-Bueno, pero tú sabes que esto no iba a ninguna parte y que has hecho bien poniendo punto y final a una historia que os hubiese destruido a los dos.
-No quiero que pienses nada malo de él por lo que yo te cuento.
-No lo pienso, hay cosas que ya sabía desde hacía tiempo...
-Como te sorprendiste mucho cuando te lo conté la primera vez...
-No me sorprendí, es que luego lo pensé y llegué a la conclusión de que probablemente él quería ir mucho más allá...No sé lo que tú querías, pero por todo lo que cuentas, parece que él sí.
-Si es así ni ahora ni durante mucho tiempo lo sabré...
-Sigue desintoxicándote como tú dices...Quita esa droga de tu vida...Estás haciendo bien las cosas...
-Me siento sana. Me siento un poco vacía, pero me siento sana. Supongo que estoy haciendo lo correcto.