Dejé de desearlo cuando me di cuenta de que no ocurriría. Ya saben, dejé de pedirlo cada vez que bebía coca cola, pasaba por debajo de un puente, desafiaba a la suerte o simplemente rezaba. Decidí apartarlo de mis deseos porque me di cuenta de que nunca se cumpliría. Cuando Alejandro me lo dijo tan claro me sentí estúpida. Pensé: "Después de todo, ¿cómo puedes seguir estando tan ciega?" Y es que lo he estado, lo estoy y lo estaré con todo lo que tenga que ver con él. Si siempre ha sido así, ¿por qué tendría que cambiar ahora? Mi S femenina me dijo que me sintiera tranquila conmigo misma, porque yo ya había hecho mi parte, había sido valiente y lo había intentado. Pero nunca me ha valido con intentarlo. Los que me conocen saben que no me gusta dejar las cosas a medias. Al fin y al cabo, ¿quién se acuerda de los que lo intentaron, pero no consiguieron nada?
Estoy triste. Pero porque siempre me pongo triste cuando va a terminar el año. Y no porque esté triste con los demás, sino porque estoy triste conmigo misma. Porque no me gusto últimamente. No me gustan mis reacciones, mi forma de entender la actitud de las personas...será que tengo muchos círculos abiertos, como dice Alejandro. Muchas cosillas por resolver. Pero yo creo que el problema no son los círculos, sino la forma en la que yo los interpreto, porque ustedes y yo sabemos que hay círculos que ya están cerrados, solo tengo que asimilarlos.
Sabemos que lo que un día se rompe no se puede volver a reconstruir. Sabemos que cuando dos personas discuten continuamente es que algo falla. Y sabemos que a veces tenemos que alejarnos de la gente que queremos porque nos está ahogando. Sé que algunos pueden pensar que alejarse de los problemas es de cobardes. Pero me parece que tiene que ver mucho con madurar, con calmar la rabia que todos los jóvenes llevamos dentro y que no sabemos cómo exteriorizarla. Yo siempre lo hice a través de las palabras, pero mi cuerpo cada vez pide más y yo ya no sé cómo soltarla. Decía que alejarse es madurar, porque cuando nos vamos de los sitios vemos las cosas con "perspectiva" (bonita palabra) y cuando volvemos nos damos cuenta de que no era para tanto y de que siempre hay tiempo para volver a empezar.
Me pasó con Andrés. Llevábamos un añito raro. Peleábamos por todo y por todos. Hasta que en verano explotamos los dos. Yo le dije que era un crío y un infantil y él a mí que yo me enfadaba por todo. Bien, pues pasó el tiempo. Estuvimos unos meses sin hablarnos o hablándonos poco y hace un mes o así nos dijimos las cosas a la cara en Guardamar (bendito Guardamar y el poder que tiene de hacer que todo salga siempre bien) y nos reconciliamos y ahora sí, hemos encontrado el punto perfecto de nuestra relación. Ahora nos queremos más, más fuerte. Somos amigos y sabemos que si nos necesitamos nos encontraremos. Con Aintzane igual. Aunque con ella he necesitado mucho más tiempo y ha sido bastante más traumático, pero ahora tenemos una relación en la que no nos hacemos daño. Claro, que mi yo del pasado me diría que vaya mierda en lo que terminan las amistades intensas...y yo le respondería que cuando te haces mayor, más que cosas intensas solo quieres estabilidad y gente que te haga la vida fácil y reír mucho y a carcajadas.
El problema es que todavía tengo varios círculos con los que no he sabido encontrar "el punto perfecto": N, J, L,D, ¡F!...en fin, y así una larga lista. Bueno, no. Esos son los principales. A los que en el fondo de mi corazón, aunque me cueste reconocerlo, aún quiero y no les hablo porque no sé qué decirles o cómo decírselo.
Pero sería injusto que terminase este vomitado (así llamaré a partir de ahora a mis escritos del blog) sin dejar escrito que soy afortunada. Por los de siempre, que siempre están, como S. Que nunca falla, siempre permanece. Por mi S nueva, que algún día dedicaré una entrada a hablar de él y de su forma de hablar: "Tengo ganas de verte" y te lo dice y si te da vergüenza, pues te aguantas. A mí ese rollo directo, de vamos a aprovechar la vida y voy a decirte que te quiero por si mañana te mueres o te atropella un camión me mola y mucho. Ojalá todos fuésemos así, ¿no? y en fin, otras personas que no siempre están, pero que cuando vienen alegran la partida.
Estoy cansada y Alejandro me está hablando por Facebook como si no hubiese mañana y es hora de que le haga caso a mi pobre amigo. ¡Que vaya amigo! No podía haber encontrado a nadie mejor en estos momentos. También dedicaré otra entrada a hablarles de él. Les dejo con una bonita noche que pone fin al 29 de diciembre e inicia el 30...¿El balance del año detallado con nombres, situaciones y propósitos de año nuevo? Dentro de unos días. Cuántas preguntas me estoy haciendo hoy a mí misma. Qué sería de mí si no fuese por estos ratitos en los que me miro por dentro y me siento mejor. Porque a pesar de las tristezas, los círculos, y sobre todo, los deseos que estoy asumiendo que no se cumplirán, no tengo motivos para no sentirme mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.