
Gestos, miedo, y más gestos...Dicen que cuando las personas tienen miedo no dejan de moverse de un lugar a otro, de articular palabras sin sentido nacidas de la preocupación e impotencia que genera el miedo. Pues bien, yo cuando tengo miedo comienzo a temblar como si fuera imbécil, mis piernas se tambalean casi sin darme cuenta, mis pies efectuando un trote muy dispar, bailan al compás de mis manos que no dejan de moverse de arriba a abajo,de izquierda a derecha, denotando una clara inseguridad en mí misma. Comienzo entonces, a morderme las uñas mientras mis ojos viajan velozmente de un lugar a otro, esperando encontrar la solución a algún problema de tantos que rondan mi cabeza. Y mientras parezco tan sumamente vulnerable, tan sumamente frágil...Seguramente nadie podría pensar que de una persona tan pequeña como yo, pudiera salir un carácter tan fuerte y complicado como el mío. Puede que la única manera que tenga de desahogarme y sentirme en sintonía con el mundo sea escribiendo unas cuantas líneas sobre la historia de mis días, sobre la rutina a la que suelo llamar vida. Llegados a este punto, llorar ya no sirve de nada, y compartirlo con el alrededor no es la mejor soluíón en estos casos.
Así que vamos a darle rienda suelta a la imaginación, y dejemos que salgan los sentimientos taponados por la fuerte imagen y el obligado saber estar.
Hagamos de la historia de nuestra vida, lo más rock & roll de por aquí.....
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.